2025-12-10

Ciencia

Una revista científica retiró el paper que, durante 25 años, avaló el uso de glifosato y su aparente inocuidad

La decisión representa un hecho importante, aunque llega "tarde", según la doctora en Biología, Grecia de Groot. "En todos estos años, ha habido casos de cáncer y pueblos movilizados denunciando los efectos del glifosato", sostuvo.

Por Natalia Direnzo 

La revista científica "Regulatory Toxicology and Pharmacology" publicó un paper en el año 2000 validando la inocuidad del glifosato. Días atrás, retiró esa publicación, cuestionando su integridad científica. Esta decisión llega 25 años después.

En un comunicado, la revista destacó que el coeditor jefe "perdió la confianza en los resultados y conclusiones del artículo" y consideró que "su retiro es necesario para preservar la integridad de la revista".

"Si bien es una buena noticia, este retiro llega 25 años después. Tarde. Esta publicación está en el top de publicaciones más citadas de glifosato. En todos estos años, ha habido casos de cáncer y pueblos movilizados denunciando los efectos del glifosato", reflexionó la doctora en Biología, Grecia de Groot, becaria posdoctoral en el Grupo de Ecología de la Polinización en el Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (Inibioma), que depende del Conicet y la Universidad Nacional del Comahue, con sede en Bariloche.

Según explicó, el editor de esa revista “alegó aspectos poco rigurosos del trabajo" y "antecedentes sesgados" ya que solo se tomaron en cuenta los estudios de Monsanto que "no pasaron por la instancia de revisión por pares que garantiza la rigurosidad". Por otro lado, recalcó que "en la escritura del trabajo participaron empleados de Monsanto -aunque no fueron incluidos como autores- y quienes sí figuran como autores recibieron compensaciones económicas por parte de la empresa".

En sentido contrario de la evidencia científica

De Groot recordó que hay infinidad de trabajos que prueban los efectos de pesticidas en general y del glifosato, en particular: "Los resultados son abrumadores. Hay diferencias entre los organismos internacionales que clasifican la peligrosidad del glifosato. La Agencia Internacional de Investigaciones para el Cáncer (IARC) lo clasificó en 2015 dentro del Grupo 2A, es decir probablemente carcinogénico para los humanos. Por eso, esta publicación generó controversia ya que iba en sentido contrario de mucha evidencia científica".

Argentina, recordó, fue el primer país en aprobar la semilla de soja transgénica resistente al glifosato en 1996 en América Latina. Pero desde entonces, todos los gobiernos avalaron este método de producción. "Incluso, el exministro de Ciencia Técnica, Lino Barañao, ha llegado a decir que tomar un vaso de glifosato era como tomar un vaso de agua con sal. Fue ministro de Cristina Fernández y de Mauricio Macri lo que marca una continuidad política muy acentuada en el gobierno de Milei", dijo.

Entre 1996 y 2017, el cultivo de organismos genéticamente modificados en América Latina representó el 42% de la superficie mundial. "Se realiza a gran escala con grandes maquinarias y viene de la mano del uso masivo de glifosato, el principal herbicida usado en la región", señaló. Recalcó que este uso desmedido "llevó a la generación de resistencias en las plantas que se pretendían controlar. Y esto conllevó a un incremento constante año tras año en la tasa de uso de glifosato".

Principio precautorio

Hasta el 2017, la superficie cultivada con organismos genéticamente modificados alcanzaba las 79,4 millones de hectáreas en América Latina.

La Unión Europea, en cambio, cuenta con "la legislación medioambiental más rigurosa del mundo y aplica el principio precautorio: 'ante la duda, no se aplica nada que pueda tener consecuencias medioambientales´".

Siempre se creyó que los pesticidas eran la solución mágica para controlar la plaga de cultivos. La alternativa al uso de pesticidas es un manejo integrado de plagas que apunta, en primer lugar, a la prevención, al manejo mecánico, biológico y en última instancia, a la aplicación de químicos, “con los más inocuos”. En este sentido, opinó que el estado "es responsable de liberar la comercialización de productos altamente tóxicos".

"Hay evidencia de pesticidas que han llegado a la Antártida, donde no se cultiva. Sucede que uno aplica un pesticida en un lugar, pero una vez liberado en el ambiente, no controla qué ocurre con las moléculas. Pueden ir al aire o al agua", alertó.

También recordó que tiempo atrás, en una charla con pobladores, se referían constantemente a 'un remedio' que usaban para la rosa mosqueta. "En un momento, les pregunto de qué remedio hablan y me responden 'glifosato'. Llaman remedio a algo que es tóxico y debería usarse con cuidado", lamentó.

Muchos de los juicios contra Monsanto en Estados Unidos, ejemplificó, "tienen que ver con que no se informó correctamente sobre los efectos perjudiciales para la salud humana. Hubo cantidad de casos de personas que aplicaron el producto sin medidas de seguridad porque desconocían los perjuicios para la salud. En Argentina, un caso resonante fue el de Madres Ituzaingó en Córdoba -una organización de justicia ambiental-".

En provincias como Misiones o Chubut, el uso y la venta del glifosato está prohibido, al igual que en municipios como Bariloche o El Bolsón. "Pero sin control, estos productos se venden igual. Fue notable en un caso de violencia de género en Bariloche donde el agresor roció a la víctima con glifosato: "¿de dónde lo sacó?", cuestionó.

Planteó que muchas veces, los productores son señalados "como los malos de la película, pero operan por desconocimiento pensando que, de este modo, protegen su producción". En cambio, subrayó que "la ausencia del estado es clave. Quienes asesoran a los productores son quienes venden. Alternativas hay: la agroecología es diametralmente opuesta".

Todo un camino recorrido en ecología

Cuando se graduó como licenciada en Biología en la Universidad de Buenos Aires (UBA), de Groot participó del grupo Cosensores, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, que trabajaba para desarrollar dispositivos con algas sensibles a glifosato -de fácil manipulación- para que las familias expuestas a pesticidas pudieran detectar la presencia de este producto en el agua de consumo. En ese momento, se trabajó con familias campesinas de Santiago del Estero.

En su tesis doctoral, esta investigadora abordó la ecología de la abeja melífera, a través de un trabajo con apicultores de la región andina norpatagónica. "Abordé cómo el aumento del área cultivada de soja afectó el rendimiento de miel. Si bien el estudio está basado en datos observacionales, los resultados apoyan la hipótesis de que la expansión del cultivo de soja en Argentina perjudicó la producción de miel. El país está tercero a nivel mundial entre los países productores y exportadores de miel", explicó de Groot que también integra la Sociedad Latinoamericana de Investigaciones en Abejas, donde coordina el grupo de trabajo sobre el impacto con pesticidas.

 

Te puede interesar