2025-12-02

Dina Huapi 

Emotivo homenaje a antiguos pobladores: un reconocimiento a la memoria viva del pueblo

En el marco del aniversario de la localidad, el Concejo Deliberante entregó distinciones a vecinos que forman parte de la historia profunda de Dina Huapi. Sebastián Amadeo Golla, y el matrimonio de Luciano Miras y Gladys Oyola, fueron celebrados por su trayectoria, sus raíces y su aporte comunitario.

Este lunes (1/12) por la mañana, en un clima de cercanía y emoción, Dina Huapi volvió a mirar hacia sus orígenes. El Concejo Deliberante entregó las distinciones a los Antiguos Pobladores, un reconocimiento que trasciende los años y abraza a quienes, con su trabajo y su presencia, ayudaron a construir la identidad del pueblo.

Del acto participaron los concejales Paola Noguerol, Gabriel Páez y Mónica Balseiro, quienes acompañaron a las familias en una ceremonia sencilla, pero cargada de sentido.

Sebastián Amadeo Golla: memoria de un territorio en transformación

Nacido en Bariloche el 16 de agosto de 1950, Sebastián Amadeo Golla es parte de la historia de Dina Huapi desde tiempos en que la localidad era apenas Comisión de Fomento. Pionero del barrio Girasoles del Limay y conocedor de los campos de la ex estancia San Ramón, vivió de cerca el crecimiento lento, esforzado y comunitario que caracteriza a este rincón patagónico.

Jubilado de la farmoindustria y padre de Andree, arquitecta, Golla conserva aún hoy relatos de una época en la que la vida transcurría más cerca de la tierra, del río y del trabajo cotidiano. Su conocimiento del ejido y de los parajes cercanos es también parte del patrimonio intangible que distingue a quienes vieron nacer lo que hoy es Dina Huapi.

Luciano Miras y Gladys Oyola: un hogar elegido, una comunidad construida

La historia de Luciano Miras y Gladys Oyola comienza en 1987, cuando decidieron instalarse en un lugar casi deshabitado, pero lleno de posibilidades. Dina Huapi, con su paisaje de estepa, sus amplios cielos y su clima generoso en sol, los recibió como un territorio donde empezar una vida familiar desde cero.

La calidez de los vecinos y la fuerza de la identidad comunitaria terminaron de sellar aquella elección. Pensaron en su hija creciendo libre, jugando al aire libre y con la naturaleza como compañera diaria. Y así fue.

En esos primeros años, la vida del pueblo se tejía en encuentros solidarios: rifas, kermeses y actividades para sostener a los bomberos voluntarios; reuniones en la Escuela 312; proyectos compartidos que nacían y crecían con el esfuerzo colectivo. Gladys Oyola formó parte de ese impulso inicial, acompañando el nacimiento de la Biblioteca Popular de Dina Huapi, un espacio cultural que con el tiempo se convirtió en faro para generaciones de vecinos.

Hoy, casi cuatro décadas después, Luciano y Gladys siguen siendo parte de la vida diaria de la localidad. Su presencia es testimonio y memoria: representan a quienes eligieron este lugar por convicción y, con el paso del tiempo, lo hicieron también un hogar para muchos otros.

Un gesto que abraza la historia

El reconocimiento a Golla, Miras y Oyola no es solo un homenaje a tres vecinos, sino un tributo al espíritu de los pioneros: personas que construyeron comunidad antes de que existieran calles asfaltadas, edificios públicos o servicios. Personas que con su esfuerzo cotidiano y su amor por este territorio marcaron el rumbo para quienes llegaron después.

En cada aniversario, Dina Huapi se mira en ese espejo: el de sus antiguos pobladores, quienes siguen enseñando, desde la memoria y la humildad, que la identidad de un pueblo se sostiene en sus historias, en su gente y en los lazos que las unen. (ANB)

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