Reclamo
La 71 resiste: Emotivo abrazo simbólico para exigir mejores condiciones edilicias
Tomados de la mano, cientos de estudiantes, docentes, padres y vecinos rodearon la Escuela N.º 71 "Don José de San Martín" en una jornada que combinó reclamo y celebración. El abrazo simbólico que envolvió el edificio del barrio Ñireco no fue solo un gesto de protesta: fue una declaración de amor por una institución de la educación pública que lleva más de seis décadas formando generaciones, pero que hoy funciona en condiciones sumamente precarias.
El abrazo simbólico alrededor del edificio comenzó a las 12:45. Foto: Marcelo Martínez.
La actividad, organizada durante meses por las familias, arrancó a las 11 de la mañana y se extendió hasta las 14 horas. Hubo números musicales, muestras de arte elaboradas por los estudiantes de cada curso, plantación de flores en el patio y un acto con micrófono abierto donde fluyeron las historias, los recuerdos y las demandas. Se eligió una franja horaria compartida entre ambos turnos para que todos pudieran participar sin interrumpir las clases.
"Esta actividad se viene pensando hace meses con las familias porque se reclaman diversos arreglos pendientes: cambio de tanque de agua, el arreglo de los techos, arreglar las canaletas para que no se filtre el agua", explicó Marcela Obregón, actual directora de la escuela. Según indicó la directiva, el Consejo de Educación se comprometió a reacondicionar todo durante el receso de verano, pero el reclamo va más allá de los parches. "También queda pendiente la construcción de un nuevo edificio que se viene prometiendo desde años. No tenemos sala de Plástica, no tenemos Salón de Usos Múltiples y los pasillos son muy estrechos", agregó.
Docentes y estudiantes embellecieron el patio plantando flores en los canteros. Foto: Marcelo Martínez.
El proyecto para un nuevo edificio ya fue elevado hace tiempo. Hay planos, hay diseños, pero falta lo esencial: que se apruebe el proyecto y se realicen las licitaciones con el presupuesto adecuado. "No hay que bajar los brazos porque este año los padres tomaron en sus manos el reclamo histórico y eso nos impulsa a seguir con el sueño. Hace más de 20 años que vienen pidiendo que se construya en este mismo barrio", subrayó Obregón.
Entre los presentes, una figura resonó con especial fuerza: Natalia Cherieto de Barrotaveña, exdirectora que comenzó a trabajar en la escuela en 1971, cuando la institución ya tenía 26 años de existencia. Ahora jubilada, Natalia se sumó al abrazo con la emoción de quien conoce cada rincón de esa escuela y cada capítulo de su resistencia. "Esta escuela se conservó con el esfuerzo de los directores y la cooperadora. Estoy muy triste de que tengamos que pedir la demolición de la escuela porque está mal construida. Pero nunca fue una escuela provisoria", recordó con pesar.
Natalia rememoró que cuando inauguró el edificio actual el 26 de abril de 1987, la escuela ya llevaba 26 años de historia. Fue una de las primeras en dar inglés, en incorporar una materia de Parques Nacionales y pionera en la provincia en enseñar Computación. "A los diez años de su inauguración, las autoridades tendrían que haber cambiado hasta los materiales de las ventanas, pero no se controló por el Consejo Provincial por el deterioro", lamentó.
Su mensaje final fue directo a los chicos:
"Muchas gracias y luchen porque se haga una escuela nueva aquí, en este barrio Ñireco".
El Consejo de Educación habría prometido avanzar con soluciones edilicias para el receso de verano. Foto: Marcelo Martínez.
Norma Pérez, de la comisión directiva del sindicato docente UnTER, también tomó la palabra en el pequeño escenario montado en el patio delantero. "Nosotros venimos participando de estos reclamos porque todas las escuelas se merecen condiciones dignas para enseñar y aprender", afirmó.
Por otra parte, Pérez reveló que el sindicato realizó un peritaje con recursos propios y detectó placas de asbesto, un material que ya había sido identificado en 2003. En ese momento, el Consejo ordenó retirar algunas placas, pero no todas. "Por eso, ahora peleamos porque se cambien todas. Y necesitamos un edificio nuevo, pero necesitamos que, por mientras, este esté en condiciones dignas", insistió.
La Escuela 71, fundada el 9 de abril de 1962, funciona desde hace más de 30 años en el barrio Ñireco y comprende a 500 alumnos entre ambos turnos. Fue la primera institución educativa en introducir la informática en la currícula primaria, desarrollando el primer proyecto provincial de Informática Educativa para las escuelas estatales. También transformó el jardín de infantes anexo en el primer jardín independiente de la Zona Andina, que se desprendió el 3 de octubre de 1983 como Jardín Número 3.
Según recordaban algunos padres de estudiantes, el edificio actual es una construcción precaria y prefabricada, levantada con materiales que provienen del cierre de Villa Alicurá. Esa infraestructura fue instalada como solución provisoria hace más de 30 años. Tres décadas después, la comunidad sigue esperando y los chicos continúan aprendiendo en un espacio que nunca debió ser definitivo.
El abrazo de este jueves fue mucho más que un reclamo: fue un acto de dignidad colectiva, un recordatorio de que la educación pública tiene prestigio y merece respeto, y que las promesas postergadas por décadas no pueden seguir cayendo en el olvido. La Escuela 71 resiste, y su comunidad ya dejó claro que el sueño de un edificio nuevo sigue vigente. (ANB)