Bomberos
24 horas en el corazón del fuego: cómo es la guardia de bomberos en el Cuartel Central
Cuando la sirena suena en el Cuartel Central de Bomberos Voluntarios, todo cambia en segundos. Pero lo que pocos saben es que la tarea de estos hombres y mujeres comienza mucho antes de ese llamado de emergencia. Desde hace 84 años, esta institución fundamental para la ciudad funciona con el compromiso de ciudadanos que ponen en riesgo su integridad física por vocación de servicio.
Un turno de guardia en el Cuartel Central puede resultar sumamente complejo. Los más de 70 combatientes que integran este cuerpo no solo deben estar preparados para cualquier urgencia, sino que dedican horas obligatorias a diversas actividades: capacitación permanente, preparación física, mantenimiento de equipos y herramientas, y reacondicionamiento de materiales después de cada intervención.
El Cuartel Central cuenta con cuatro móviles operativos. Foto: Marcelo Martínez.
Formación continua
"Nos manejamos con programas de capacitación por mes. Tratamos de nivelar sobre una encuesta sobre las habilidades que más se necesita reforzar en el cuartel", explica Adriana Calfunao, responsable de la Dirección de Capacitación del Cuartel Central. Con 26 años de servicio, Adriana no imagina su vida sin estar disponible para la emergencia.
Los departamentos troncales de la formación son cuatro: incendios, rescate vehicular, atención prehospitalaria y forestales. El curso inicial para un aspirante consta de 10 materias anuales, pero la capacitación nunca termina. El avance tecnológico, los nuevos materiales de construcción y los cambios en los hábitos de urbanización obligan a una actualización constante.
Sin embargo, la exigencia cobra su precio. En 2025, de 100 ingresantes, solo 50 quedaron. "La economía, la familia, el trabajo. No todos pueden seguir el ritmo de la exigencia que es voluntaria", reconoce Calfunao. Aunque destaca un dato esperanzador: hay un porcentaje mayor de jóvenes que se alistan al cuartel, con edades que rondan entre los 25 y 38 años.
El Cuartel Central de Bomberos cuenta con 72 miembros activos. Foto: Marcelo Martínez.
El desafío del equipamiento
El área de Materiales es fundamental para el funcionamiento del cuartel. Allí, el equipo prepara los móviles, máquinas, herramientas y reacondiciona cada manguera o elemento dañado. El sargento Sergio Guerrero conoce bien los desafíos: "Las mangueras son lo que más se rompe. Se busca comprar en Chile, porque suele ser más barato. Pero también escaleras, motobombas, palas", expresó.
Los números son contundentes: equipar a un solo bombero con botas, pantalones, guantes y equipos estructurales de respiración autónoma cuesta aproximadamente 7.500 dólares, con una duración estimada de un año. Multiplicado por más de 70 combatientes, la cifra se vuelve astronómica para un destacamento que funciona con recursos limitados.
El Cuartel Central recibe un subsidio del Estado nacional de 11 millones de pesos anuales y otros 15 millones aproximadamente por año de la ley provincial 4354, que otorga el 9% cómo mínimo de la recaudación de la Lotería de Río Negro. Además, el SIMBOV administra fondos provenientes de un porcentaje de la boleta del suministro eléctrico.
El problema es que estos aportes se reparten de igual manera entre todos los destacamentos de la ciudad, dejando en desventaja al Cuartel Central, que tiene la jurisdicción más amplia y el mayor personal.
Brígida Saldivia, oficial inspector y segunda jefa del cuartel, es directa sobre la situación: "En Argentina es muy caro comprar cualquier elemento para bomberos. A veces, tratamos de adaptar las que tenemos. Hace dos años compramos herramientas de corte. Tuvimos una compra de equipos de protección, pero todo tiene fecha de vencimiento y requiere renovar", señaló.
Actualmente, el cuartel cuenta con cuatro móviles operativos, pero dos camiones se encuentran en reparación. Y se avecina el verano, temporada en la que suele incrementarse la demanda.
Casi la totalidad de los incendios de vivienda registraron desde mayo a septiembre resultaron con perdidas totales. Foto: Marcelo Martínez.
Innovación en tiempos difíciles
A pesar de las limitaciones, el Cuartel Central marca un hito en la región. Desde 2024, es el único cuerpo voluntario en la Patagonia que cuenta con una oficina especializada en investigación de siniestros ígneos.
El oficial ayudante Martín Hernández, capacitado en la Policía Federal Argentina, oficia de perito auxiliar. "Un perito debe brindar como mínimo determinar el lugar en donde se originó el fuego. No se trabaja solo la escena, sino también el contexto", explica.
Esta oficina de prevención registra las características de los siniestros en distintos sectores de la ciudad para trabajar sobre políticas de prevención y concientización, y aporta al diseño de nuevas tácticas para abordar emergencias.
Temporada estival
Los bomberos se preparan para una temporada estival en una jurisdicción amplia que prevé alta demanda de incendios de interfase y forestales. Si bien, su función especifica es la intervención en radios urbanos, suelen abocarse a este tipo de siniestros cada verano como grupo de apoyo al SPLIF, a pesar de que aún no han adquirido ropa específica para esas emergencias.
Con stock limitado, la mayoría de los insumos importados, y costos que se multiplican, el Cuartel Central de Bomberos Voluntarios de Bariloche enfrenta el desafío de proteger a una ciudad que crece, con recursos que no alcanzan.
A pesar de la escasez de recursos y fondos, la vocación de servicio de estos 70 ciudadanos que, turno tras turno, mantienen viva una institución de 84 años, permanece intacta. Porque cuando suena la sirena, siempre hay alguien dispuesto a responder. (ANB)