2025-10-13

Más turistas, menos noches

Un millón y medio de turistas se movilizaron por el país durante el fin de semana largo

Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las estadías se acortaron y el gasto cayó un 16% en términos reales en el finde XL.

El fin de semana largo de octubre confirmó que los argentinos no renuncian a viajar, pero lo hacen de otra manera. Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), 1.440.000 turistas se desplazaron por distintos destinos nacionales, un 2,1% más que en el mismo feriado de 2024. Sin embargo, el dato que define la nueva era del turismo local no está en la cantidad de viajeros, sino en la duración de los viajes: las estadías promedio cayeron de 2,4 a 2 noches.

El cambio de hábitos combina inflación, incertidumbre económica y una búsqueda de experiencias más concentradas. Los turistas eligen escapadas cortas, decididas sobre la hora, pero sin resignar del todo el consumo. El gasto total alcanzó los $262.627 millones, un 16,2% menos en términos reales que el año pasado, aunque con buen dinamismo en gastronomía, alojamiento y transporte.

"Fue un movimiento muy saludable para las economías regionales, que refleja la capacidad del sector de adaptarse al contexto", señalaron desde CAME. Y esa adaptación se vio en cada rincón del país.

En Bariloche, la Feria Bariloche a la Carta fue el gran protagonista del fin de semana largo. Alrededor de 40 mil personas pasaron por el Centro Cívico entre el viernes 10 y el domingo 12 de octubre para disfrutar de una verdadera fiesta de sabores, con platos de la gastronomía local que convocaron a miles de familias.

Mar del Plata encabezó la lista de la costa atlántica con más de 100.000 visitantes, entre ellos los finalistas de los Juegos Bonaerenses, que llenaron plazas y restaurantes. Tandil alcanzó el 70% de ocupación con su clásica combinación de sierras y gastronomía, mientras que Chascomús y Villa Gesell también recibieron un flujo sostenido de escapadas de fin de semana.

En Córdoba, el clima cálido y los festivales serranos hicieron su magia: la ocupación promedio fue del 85%, con casi pleno en Calamuchita y Traslasierra. Los turistas llegaron desde Buenos Aires, Santa Fe y Rosario, aprovechando el buen tiempo y las propuestas al aire libre.

El norte argentino también tuvo su cuota de éxito. Jujuy alcanzó el 73% de ocupación hotelera, impulsada por la Quebrada de Humahuaca y sus fiestas culturales. Salta y Catamarca mantuvieron el ritmo con una mezcla de naturaleza, gastronomía y festivales regionales que sigue seduciendo tanto a locales como a visitantes de otras provincias.

En la Patagonia, El Calafate, El Chaltén y Península Valdés fueron postales perfectas de primavera austral. Aventura, naturaleza y ocupación alta marcaron el tono de un destino que no pierde vigencia en ninguna época del año.

Buenos Aires y Mendoza, mientras tanto, se consolidaron como reinas urbanas del turismo interno. La Ciudad de Buenos Aires registró una ocupación promedio del 70% y recibió más de 100.000 visitantes, el segundo mejor número del año. Con una agenda repleta que incluyó desde el ballet "Onegin" en el Teatro Colón hasta el festival Creamfields, la capital funcionó como un imán cultural y gastronómico.

Mendoza, en tanto, mantuvo su atractivo pese al menor ingreso de extranjeros. Con un 60% de ocupación promedio, la capital, San Rafael y Luján de Cuyo recibieron visitantes nacionales que disfrutaron de bodegas, caminatas por los viñedos y la agenda del Emetur. "Se sostiene el interés por viajar, aunque con consumo más racional", admitieron desde el sector vitivinícola.

Puerto Iguazú, Termas de Río Hondo, Villa Elisa y otros destinos clásicos completaron el mapa de un feriado que, más allá de los números, dejó una certeza: el turismo argentino está vivo, pero se mueve con nuevas reglas. Viajes más cortos, presupuestos ajustados y decisiones de último momento son la nueva normalidad de un sector que aprendió a reinventarse.

 
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