Orgullo
Profes y estudiantes de la ESRN 45 reconstruyeron un sueño: el nuevo centro de producción multimedia ya es una realidad
El sueño nació hace cinco años, de la mano de un grupo de docentes convencidos de que la educación pública puede y debe ofrecer experiencias de nivel profesional. Desde el área de Gestión y Producción Musical y Tecnología de la ESRN 45, comenzaron a imaginar un centro de producción multimedia donde los y las estudiantes pudieran aprender grabación, mezcla, edición y producción de contenidos digitales.
“Queríamos que nuestros chicos y chicas tuvieran un espacio de práctica profesionalizante real, algo que no existe en la educación media de Bariloche. Y entendimos que si queríamos hacerlo, íbamos a tener que hacerlo solos”, contó Juan Fulgueiras, docente de la institución, en diálogo con ANB.
Un trabajo hecho a pulmón que se convirtió en realidad. Foto: Marcelo Martínez
Durante años, el equipo docente presentó proyectos en distintos programas de financiamiento. Pero las respuestas nunca llegaron. “Nos decían que sí, que estaba aprobado… y al final no pasaba nada”, recordó Fulgueiras. Así, entre frustraciones y esperas, llegó la decisión más difícil y más valiente: hacerlo a pulmón.
Desde entonces, la comunidad educativa del 45 se convirtió en una verdadera usina de trabajo. Los conciertos anuales —convertidos ya en una tradición barilochense— se transformaron en la principal fuente de financiamiento. “Cada show tenía un fin pedagógico, pero también solidario. Era el modo de juntar fondos para comprar equipos, herramientas, materiales. Y la comunidad respondió siempre”, destacó el docente.
Un proyecto que creció desde adentro
Todo fue autogestionado sin financiamiento oficial del Estado. Foto: Marcelo Martínez
El nuevo espacio está formado por tres salas integradas por “peceras” acústicas construidas íntegramente por profes y estudiantes. Cuenta con una sala acustizada para grabaciones de percusión y voces, otra de tomas grupales y una sala de control equipada con una consola digital de 24 canales, doble monitoreo y herramientas para mezcla, masterización y edición de video.
“Gran parte del equipamiento es de los profes, que lo dejaron en consignación para que el estudio pueda funcionar. Es una apuesta enorme y un acto de generosidad increíble”, resaltó Fulgueiras.
Además del trabajo técnico, el proyecto se sostuvo gracias a la solidaridad de vecinos, comercios y familias: “Nos ayudaron empresas locales, pinturerías, el Centro del Copiado, el Cerro Otto, y personas que donaron incluso desde fuera de Bariloche. Fue un movimiento hermoso”.
Del golpe al renacer
Pero no todo fue fácil. El 24 de agosto pasado, un fuerte temporal de viento voló el techo del edificio y la lluvia posterior dañó gran parte del trabajo. “Fue un golpe durísimo. Ver cómo se desmoronaba todo lo que habíamos hecho fue muy doloroso, sobre todo para los estudiantes que habían trabajado tanto”, contó Fulgueiras.
El miedo a perderlo todo en un segundo tras el temporal. Foto archivo: Marcelo Martínez.
Sin embargo, lejos de resignarse, profes y alumnos se organizaron para rescatar el sueño. En apenas diez días, reconstruyeron el cielo raso, pintaron las paredes y reacondicionaron el espacio. “Lo hicimos nosotros porque no queríamos que se egresaran sin poder usar la sala que ellos mismos habían ayudado a construir. Fue agotador, pero valió la pena. Lo logramos”, dijo con orgullo.
Una usina creativa que recién empieza
Con la obra finalizada, comienza ahora la etapa más esperada: la producción multimedia. Desde la ESRN 45 planean abrir el espacio a artistas locales, generar contenidos, realizar streaming y consolidar las prácticas profesionalizantes en producción musical y audiovisual.
“Queremos que este estudio sea un centro de formación y creación abierto, que nuestros estudiantes puedan grabar, producir y aprender con tecnología real. Es un sueño que construimos entre todos, y que demuestra lo que somos capaces de hacer cuando el compromiso reemplaza la espera”, resumió Fulgueiras.
El equipo docente espera ahora que el Ministerio acompañe el proceso con el reconocimiento y los recursos necesarios: “Pedimos una ampliación horaria para poder sostener estas experiencias. Hasta ahora todo fue ad honorem, y no se puede sostener eternamente. Pero la convicción y el amor por lo que hacemos están intactos”, afirmó.
“El búnker del 45 está naciendo y estamos muy felices”, cerró con una sonrisa. (ANB)