2025-09-30

Arquitectura sustentable

Bioconstrucción, una forma de volver a la tierra y crear viviendas eficientes

Proyectos que combinan saberes ancestrales y técnicas modernas para levantar viviendas más eficientes, saludables y amigables con el entorno. Un movimiento que crece, impulsado por cooperativas, mingas comunitarias y la búsqueda de un menor impacto ambiental.

Con técnicas milenarias, la bioconstrucción se afianza en la zona, donde ya son muchas las personas que eligen construir con preponderancia de materiales naturales, optimizando los recursos, con diseños que aprovechen al máximo la luz o el calor solar, y así, aportar a la sustentabilidad ambiental.

Si bien la construcción con materiales naturales es ancestral, en las últimas décadas se perfeccionaron las técnicas y crearon diseños bioclimáticos, que buscan disminuir el consumo de energía para calefaccionar o refrigerar. Se utiliza tecnología para recuperar agua de lluvia, también para reutilizarla, tratar los residuos y aprovechar la energía del sol.

La permacultura, o cultura de lo permanente, es prácticamente una filosofía de vida que abarca muchos aspectos, y uno de ellos es la construcción en barro. Esta técnica milenaria cada vez genera más adeptos, quizás por los costos, o por las propiedades que presenta, o por una ideología que quiere romper con ciertos parámetros y cánones establecidos.

“Hace unos años está muy en auge la bioconstrucción”, indicó a ANB, Albano Geliberti de Momoterra, una cooperativa que construye viviendas con estas técnicas. “El adobe son ladrillos de barro, tienen mucha masa térmica por lo que puede ser frío. Debido al factor climático, acá se utiliza otra técnica”. 

Las construcciones buscan optimizar los recursos naturales. Foto: Instagram Momoterra. 

Uno de los grandes beneficios de construir con barro, como comúnmente se conoce a la tierra estabilizada, es la calidad higroscópica de los edificios. Esto se refiere a que las casas de adobe tienen la capacidad, por sí solas, de absorber y retener la humedad, lo que genera ambientes mucho más sanos que otros materiales.

“Acá utilizamos una quincha, una estructura de madera hueca que se rellena. Luego se realizan tres capas de revoque y una de pintura”, explicó Geliberti y aclaró que dependiendo del punto cardinal en que se encuentre la vivienda, se busca hacer más aislante el muro o lado que reciba más viento. “Se juega con los materiales para que sea eficiente y consuma menos energía y gas”. 

Algo que caracteriza a la bioconstrucción es que “no hay dos casas iguales, cambian dependiendo dónde se construya, quién la habita, cómo la habita y cómo es cada rutina”, detalló.

La construcción con barro implica que todos pueden participar en el armado de su propia casa. Foto: Marcelo Martínez.

En este sentido, indicó que “se combinan los conocimientos ancestrales con técnicas actuales y la arquitectura bioclimática. Es un combo que da una casa supereficiente y con muchas bondades”.

El creciente interés en este tipo de construcción también se ve reflejado en la creación de cooperativas o grupos de trabajo destinados a edificar casas con elementos naturales. En un contexto en el que el acceso a los servicios es costoso y a veces, casi imposible, contar con una vivienda que implique un ahorro energético, es un aliciente a la hora de elegir.

“Algunas bondades más de la bioconstrucción es que es una casa sin escombros. Si por algún motivo se debe demoler o hacer alguna refacción, todo lo que se recupera es reutilizable. No tiene el impacto ambiental como otro tipo de construcciones”.

Por cuestiones culturales, por costumbre o por simple prejuicio, se asocia a las casas de barro, con casas sin estética, o hasta incluso con la pobreza y enfermedades como la vinchuca. Lejos de ser así, hay grandes ejemplos, muchos de ellos en Bariloche, de construcciones de líneas totalmente modernas e innovadores, hechas con materiales naturales. En la localidad, hay alrededor de un centenar de viviendas de este tipo.

El maravilloso interior de una de las viviendas realizadas por Momoterra. Foto: Instagram Momoterra.

Geliberti destacó, además, que otro factor clave es que cada persona puede ser parte de la construcción de su casa. “Realizamos mingas o jornadas abiertas de trabajo cuando estamos con alguna obra. Viene la gente que quiere, cocinamos algo y trabajamos entre todos”, relató. 

Si bien fomentan la construcción con materiales naturales, desde la cooperativa afirmaron no ser “fundamentalistas” a la hora de construir. “Hacemos la platea de hormigón como cualquier vivienda, a veces se fusionan técnicas, todo depende de la elección de cada persona”.

Las construcciones pueden utilizar distintas técnicas pero los materiales son similares. Foto: Marcelo Martínez.

En cuanto a los tiempos de construcción en barro, señalaron que “son muy similares a una casa de material convencional”, por esto, es importante, en caso de contar con esta chance, de planificar el inicio de obra de una vivienda, en primavera. Los materiales los obtienen en las canteras de la ciudad. “Para nosotros es lo mismo pedir una camionada de arcilla que de ripio”.

“Son casas muy pensadas y que ofrecen un nivel de confort verdaderamente superlativo con respecto a otras construcciones, además de buscar la optimización de los recursos naturales y generar un menor impacto en el ambiente”, finalizó Geliberti. (ANB)

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