Preocupación
“Si desaparecen las casitas, cientos de familias quedarán sin contención”
Las organizaciones sociales y comunitarias de Bariloche que sostienen los espacios CAAC levantaron la voz frente al ajuste presupuestario de la SEDRONAR que ya cerró 30 dispositivos en distintos puntos del país.
En la ciudad funcionan seis casas dedicadas al acompañamiento de personas en situación de consumo problemático y vulnerabilidad social, que hoy ven amenazada su continuidad.
“Estamos en una situación de mucha preocupación porque en el mes de agosto se cerraron 30 casitas sin un criterio sólido. Cada espacio tiene su propia impronta y un trabajo territorial irremplazable”, explicó Lina, coordinadora de la Casita Arrayanes, en diálogo con ANB.
En Bariloche, los CAAC funcionan en distintos barrios: El Semillero, Emaús, Hogar de Cristo, Caviahue, San José Obrero y la Casita Arrayanes. Todos comparten la lógica de la salud comunitaria: talleres de oficio, almuerzos, roperitos solidarios, espacios de escucha con profesionales, acompañamiento a familias y grupos de jóvenes y adultos en situación de consumo.
“Nos ubicamos en las problemáticas del barrio, en conocer la cultura del barrio y poder acompañar a estas personas que están en situación de exclusión social. Si desaparecen las casitas hay un montón de población barrial que nos tiene como referencia y que quedarían sin ningún tipo de contención”, advirtió Lina.
El financiamiento que reciben resulta insuficiente y, según denuncian, se redujo en los últimos meses. “Nuestra casita recibe 2.500.000 pesos y con eso tenemos que cubrir absolutamente todo: profesionales, talleres, alimentos. Además, dejamos de recibir ayuda de Desarrollo Social, Cultura y Deporte. Ya venimos desfinanciados, y esa incertidumbre desgasta”, subrayó.
En una carta abierta al gobernador Alberto Weretilneck, las organizaciones señalaron que esta situación “aumenta exponencialmente los niveles de vulnerabilidad de las cientos de familias que transitan nuestros espacios, buscando un lugar de contención comunitaria”. El pedido es claro: que el Estado provincial pueda intervenir y garantizar que estos lugares sigan funcionando.
Mientras tanto, las casas continúan con acciones de visibilización. Ayer, martes 23, realizaron una nueva olla popular en el Centro Barrial El Semillero, en Nahuel Hue, junto a Vientos de Libertad MTE, Ni un pibe menos por la droga, Hogar de Cristo, Emaús y Caviahue.
Los CAAC son, hoy, una de las pocas referencias territoriales para abordar el consumo problemático desde una perspectiva integral y comunitaria. Su continuidad, señalan desde las organizaciones, es vital para no dejar desamparadas a las familias que encuentran allí un lugar de escucha, cuidado y esperanza. (ANB)