Memoria
A treinta años de la piña de Chaves a Astiz
Este lunes se realizó una emotiva jornada cultural en la Piedra de la Memoria, ubicada en el kilómetro 1 de la avenida Bustillo de Bariloche, para conmemorar los treinta años del célebre puñetazo que Alfredo Chaves propinó al represor Alfredo Astiz. El episodio, conocido como "La Piña de la Dignidad", transformó ese lugar en un símbolo de resistencia frente a la dictadura cívico-militar, que desde ahora tendrá mayor visibilidad para cualquier transeúnte que circule por la zona.
El evento popular y artístico incluyó la presentación de un nuevo monumento intervenido por los artistas Federico Marchesi y Andrés Zerneri, además de la participación comunitaria en la pintada del pañuelo de las Madres de Plaza de Mayo, como un gesto colectivo de memoria.
Chaves había sido secuestrado en 1978 y trasladado al centro clandestino de detención El Vesubio, en provincia de Buenos Aires, donde sufrió torturas durante ocho meses. Al ser liberado, se radicó en Bariloche y fue en el lugar en el que hoy permanece la piedra de la dignidad, en el que le propinó golpes de puños a su torturador "El ángel rubio de la muerte". Hoy Astiz está preso y condenado dos veces a prisión perpetua por los crímenes de Lesa Humanidad que cometió en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Desde aquel primero de septiembre de hace tres décadas, cada año se realiza un festival de "memoria colectiva" en el mismo sitio. A los diez años del hecho, el grupo La Renga tocó en el lugar y Roberto Fontanarrosa inmortalizó "La Piña de la Dignidad" a través de una viñeta publicada en el diario Página 12.
El programa artístico de este lunes reunió a numerosos artistas locales y regionales. Anahí Mariluan, Casalla-Lugano-Bravo Trío, Pelusa en el Pupo, Chimango Valette, El Cuerno, Los Herederos de Kazo, Alizieri Candomband, Trilogía Viajera, Juanjo Miraglia Band, Los Hienas y el Grupo Grumo de Kike Mayer ofrecieron un repertorio musical diverso que acompañó la jornada de homenaje y reflexión.
La conmemoración demostró que, tres décadas después, el gesto de dignidad de Chaves sigue resonando en la memoria colectiva de Bariloche y continúa convocando a la comunidad a recordar y reflexionar sobre los años más oscuros de la historia argentina.