Efeméride
¿Se celebra el Día del Árbol?
En Argentina, cada 29 de agosto se celebra el Día Nacional del Árbol. El principal impulsor de la actividad forestal fue Domingo Faustino Sarmiento. Posteriormente, en 1900, por iniciativa del Dr. Estanislao Zeballos, el Consejo Nacional de Educación estableció oficialmente esta efeméride.
Una fecha en la que se lleva a cabo diversas actividades a lo largo del país, como la plantación de árboles en escuelas, parques y espacios públicos, con el objetivo de concienciar a las nuevas generaciones sobre la necesidad de cuidar el patrimonio natural.
Tradicionalmente, en Bariloche se realiza una caminata para contemplar el arbolado urbano y poner en valor su importancia para la vida humana. Este viernes, la actividad es a las 14 en la puerta de la Municipalidad y la recorrida podría tomar poco más de dos horas.
Con el paso de los años, la fecha adquirió una clara consigna ecologista, se volvió una cita para recordar el llamado para alertar sobre el cambio climático, la tala indiscriminada y los incendios forestales, que este año afectaron a más de 14 mil hectáreas en la Patagonia.
A su vez, Bariloche es protagonista recurrente en un conflictivo contexto en el que suelen chocar los proyectos en pos del avance del desarrollo inmobiliario en los espacios donde crecen las especies de flora autóctona. Muchos vecinos y organizaciones ambientalistas buscan preservar la naturaleza característica que hacen de la ciudad, naturalmente maravillosa y los reclamos por el resguardo del patrimonio natural toman relevancia constantemente.
Las áreas protegidas dentro del bosque del Parque Nacional Nahuel Huapi presentan los ejemplares más longevos del país. El ciprés de las Guaitecas, la lenga y el alerce patagónico (Fitzroya cupressoides), son especies emblemáticas por su extraordinaria antiguedad. En la región también habita el alerce patagónico, pariente del famoso “Gran Abuelo” del sur de Chile (considerado uno de los árboles más antiguos del planeta).
Conocer y respetar estos árboles centenarios también forma parte del compromiso con un turismo sostenible.
La legislación de los árboles como raíz de conflicto
A nivel local, la ordenanza N°1417-CM-04, considera al Arbolado Público como un servicio, patrimonio natural y cultural de la ciudad. A su vez, la normativa prohíbe a toda persona física o jurídica efectuar cortes, despuntes, talas, podas o erradicaciones del arbolado, sin contar con autorización municipal previa y del área de Bosques de la Provincia de Río Negro.
Esta semana, el jefe comunal resolvió vetar en su totalidad la ordenanza sancionada por el Concejo Municipal que establecía la creación de la Comisión de Arbolado Público y Árboles Singulares, junto con un registro destinado a identificar y preservar ejemplares de alto valor patrimonial y ambiental. La resolución 1835-I-2025, se basa en que existe una “legislación abundante” que ya regula la conservación y forestación urbana. De acuerdo con lo expuesto, el nuevo marco generaría “ambigüedades e interposición de facultades” entre comisiones y programas vigentes. La medida despertó el descontento de diversos sectores ambientalistas que mantienen un fuerte cuestionamiento a la gestión local, y demandan la restitución de la Subsecretaría Ambiental.
El panorama a nivel provincial resulta más complejo. En junio, el Superior Tribunal de Justicia ordenó a la subsecretaría de Recursos Forestales cumplir con los reordenamiento poblacional que demanda la ley de protección de Bosques, mediante una acción de mandamus presentada por representantes de la Fundación Ambiente, Desarrollo y Hábitat Sustentables. La Justicia rechazó el planteo del Gobierno provincial para ejecutar las acciones pertinentes en un plazo de dos años. El magistrado exigió plazos más cortos y exigió la presentación de una nueva propuesta en un lapso menor a los 15 días hábiles.
La Ley Nacional 26.331 establece que las jurisdicciones provinciales deben “realizar y actualizar periódicamente el Ordenamiento de los Bosques Nativos existentes en su territorio”, con una frecuencia de cinco años.
El Día del Árbol es una efeméride que ya no despierta una sensación feliz en el grueso de la comunidad. Por este motivo, la sequía invernal y la falta de recursos para combatir los incendios forestales proyectan un escenario sumamente inflamable para la estación estival.