Invierno 2025
Cuando la previsión e inversión se transforma en temporada
En Bariloche, el invierno llegó, pero la nieve —al menos la natural— no acompañó. Las condiciones climáticas atípicas de esta temporada dejaron al descubierto una realidad que trasciende lo turístico: el impacto de la previsión, la inversión y la planificación a largo plazo en el desarrollo regional.
Hoy, Cerro Catedral es el único lugar de la ciudad que ofrece nieve para esquiar. Y no es magia: es consecuencia directa de la fuerte inversión que en los últimos años realizó la concesionaria del centro de esquí, Catedral Alta Patagonia (CAPSA), en infraestructura, tecnología y equipamiento.
Gracias al sistema de fabricación de nieve técnica, el complejo cuenta actualmente con 12 hectáreas esquiables garantizadas y más de 50 centímetros de nieve acumulada en el sector bajo, mientras el resto de la ciudad mira al cielo esperando una nevada que no llega.
A la fecha, ya se han producido 99.000 m³ de nieve artificial, más del 90% del volumen estimado para esta temporada, lo que permite mantener operativos sectores clave de la montaña en condiciones óptimas. Esta tecnología no es nueva, pero es producto de una decisión: invertir con visión estratégica en un contexto donde el clima ya no es confiable.
La inversión no se improvisa
La diferencia está en los hechos. El Master Plan de modernización del Catedral, con una inversión superior a 40 millones de dólares, incluyó no solo la ampliación de pistas y medios de elevación (hoy 27, con capacidad para 35.000 personas por hora), sino también una red de nieve fabricada de última generación, control de avalanchas con tecnología francesa, red de fibra óptica, energía eléctrica soterrada y sistemas automatizados de monitoreo meteorológico.
Este año, además, se sumó una flota de 15 máquinas pisa pistas PistenBully 600, fabricadas en Alemania, que optimizan el trabajo de montaña y reducen el impacto ambiental. Una inversión récord de 15 millones de dólares para sostener lo que a simple vista parece una “postal de invierno”, pero que en realidad es el resultado de años de trabajo y planificación.
Una señal silenciosa
Catedral demuestra que cuando hay decisión, recursos y voluntad, los resultados llegan, incluso en las peores condiciones. El clima castigó por igual a toda la ciudad, pero solo una parte estaba preparada.
Esta no es solo una lección para el sector turístico, sino para toda forma de gestión que pretenda sostenerse en el tiempo. Porque el desarrollo sustentable de Bariloche no se logrará con discursos de ocasión ni con promesas que se diluyen al primer viento blanco. Se logra planificando, ejecutando y sosteniendo políticas que miren más allá de una temporada.
La nieve en Catedral no es una casualidad. Es, quizás, el ejemplo más visible de una verdad incómoda: sin inversión anticipada, no hay futuro previsible. (ANB)