Solidaridad
Frente al frío extremo, la ESRN 138 abrió sus puertas para acompañar a la comunidad
Bariloche atraviesa, como gran parte del país, jornadas de temperaturas extremas que afectan especialmente a los sectores más vulnerables.
Este martes (1/07), con la suspensión de clases en todos los turnos por las condiciones climáticas, la comunidad educativa de la ESRN 138, del barrio San Francisco IV, decidió no quedarse de brazos cruzados y organizó, a contrarreloj, una acción solidaria para acompañar a quienes más lo necesitan.
Desde temprano, docentes y auxiliares de la institución abrieron las puertas de la escuela para recibir a estudiantes, familias y vecinos. Ofrecieron mate cocido caliente, pan, ropa de abrigo, algo de leña y agua para quienes no contaban con acceso por la congelación de cañerías.
“La convocatoria fue lanzada esta misma mañana y, aun con tan poco tiempo, se acercaron decenas de personas de la comunidad”, contó Verónica Freire, docente del establecimiento, en diálogo con ANB.
“La decisión de suspender las clases se confirmó anoche, cerca de las 22, y enseguida algunos profes y la dirección se pusieron a organizar esta movida. Esta mañana pedimos autorización, informamos a las familias por WhatsApp y subimos un aviso al Instagram de la biblioteca de la escuela”, relató.
Además de sostener la propuesta desde el edificio escolar, varios docentes salieron a visitar a estudiantes que, por distintos motivos, no podían acercarse. “Entendemos que somos parte de esta comunidad, y que no se puede pensar el aprendizaje sin que estén dadas las condiciones básicas”, expresó la docente. “Por eso nos preocupa mucho lo que les pasa a los pibes y a sus familias”.
Con recursos propios y una enorme voluntad, los y las trabajadoras prepararon pan, mate cocido, torta, y armaron un espacio con ropa de abrigo disponible. También recibieron donaciones de leña, y ofrecieron agua potable para quienes no podían acceder en sus hogares por el congelamiento de las cañerías.
“Algunos vinieron a buscar una campera, otros se acercaron a tomar algo caliente, otros se llevaron agua. Cada uno con su necesidad, y entre todos sostuvimos este espacio”, remarcó Freire.
En una ciudad donde el frío golpea fuerte, la respuesta inmediata y solidaria de la escuela pública vuelve a poner en evidencia su rol social fundamental, no sólo como espacio de enseñanza, sino como parte activa del entramado comunitario. (ANB)