Coparticipación
Entre octubre y abril, los recursos nacionales aumentaron un 3,8% frente a una inflación estimada del 23%
Con el cierre de la recaudación de abril, se confirmó una tendencia preocupante para las finanzas públicas de Río Negro: los ingresos por coparticipación nacional no acompañan el ritmo de la inflación.
Según estimaciones privadas, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumulado entre octubre de 2024 y abril de 2025 alcanza el 23%. En ese mismo período, los recursos coparticipables crecieron apenas un 3,8%.
En términos nominales, la provincia recibió en abril $102.300 millones por este concepto, mientras que en marzo los ingresos habían tocado el punto más bajo del semestre con $94.500 millones. Sin embargo, comparado con octubre, el incremento acumulado no logra compensar el impacto inflacionario.
Incluso al sumar los recursos totales —coparticipación nacional más recaudación provincial— la variación intermensual es del 13,3%, lo que aún resulta insuficiente para cubrir la pérdida de poder adquisitivo generada por la inflación.
La clave: caída del IVA y desaceleración económica
La explicación de esta desaceleración en los ingresos está en la fuerte caída de los impuestos nacionales ligados a la actividad económica, en particular el Impuesto al Valor Agregado (IVA), tanto en su versión interna como aduanera.
Este tributo representa el 58% del total de la masa coparticipable que se distribuye entre las provincias, y en el caso de Río Negro, equivale al 37% de sus recursos tributarios.
Entre octubre y abril, el IVA acumulado mostró un crecimiento nominal del 7,1%, también por debajo del índice inflacionario estimado para el mismo período.
Por su parte, la recaudación provincial —sustentada en gran parte por el impuesto a los Ingresos Brutos— mostró una mejor performance, con una variación del 29,8% interanual en abril. Este tributo representa cerca del 80% de los ingresos propios de la provincia.
Brecha creciente y presión sobre las cuentas públicas
En resumen, los ingresos de Río Negro por coparticipación nacional están creciendo a un ritmo que no alcanza ni siquiera la mitad del aumento del costo de vida.
La diferencia entre lo que ingresa y lo que se necesita para cubrir el funcionamiento del Estado provincial se amplía mes a mes, generando una presión creciente sobre las cuentas públicas.
A la espera de los datos oficiales del INDEC para el cierre de abril, el panorama fiscal de la provincia aparece condicionado por el estancamiento de la recaudación nacional y la persistencia de altos niveles de inflación, que ponen en jaque la sustentabilidad financiera y dificultan la planificación presupuestaria a corto plazo. (ANB)