Coirón blanco
La primera semilla de especie nativa forrajera que se registra en el país, crece en la Patagonia
Tras largos años de estudio científicos y profesionales del INTA y del CONICET lograron un hecho histórico al inscribir un área productora de semillas de coirón blanco (Festuca pallescens), una especie nativa de destacada importancia forrajera en los sistemas ganaderos de nuestra región. La inscripción se realizó ante el Instituto Nacional de Semillas, conformando la primera área forrajera registrada bajo esta categoría en el país. Esto permitirá que la semilla pueda ser comercializada en la región. Se convierte, así, en una nueva muestra de la importancia de la ciencia en la comunidad.
El grupo de “Domesticación de especies forrajeras nativas patagónicas” con sede en INTA Bariloche y en INTA Esquel se encarga de estudiar al coirón blanco desde hace más de una década. Dentro de este grupo, quienes llevaron adelante la inscripción fueron Paula Marchelli, María Marta Azpilicueta, Aldana López y Nicolás Nagahama.
“Trabajamos hace más de 10 años con la especie, realizando distintos estudios para generar conocimientos básicos que no existían sobre su diversidad genética, la tolerancia al estrés hídrico, la productividad y calidad forrajera, entre otros aspectos”, señaló en diálogo con ANB, Paula Marchelli, una de las especialistas que participa del trabajo.
Los estudios realizados y el conocimiento obtenido permitieron corroborar que esta especie de coirón, además de ser apta para forraje, es una especie nativa que sirve para la recuperación de suelos en la Patagonia. “Teníamos un doble propósito: por un lado, poder mejorar la productividad de los pastizales, pero también, que tenga fines de restauración”, agregó.
“En los estudios se evaluaron distintas comunidades de pastizales distribuidas en toda la región. Es una especie que convive con otras y existen híbridos. En laboratorio podemos confirmar que estamos trabajando con la especie pura”, relató María Marta Azpilicueta.
A medida que avanzaron en los estudios y conocimientos sobre esta especie, creció el interés de productores de la región con intenciones de poder comprar esta semilla, ya que significa también una gran noticia para la estepa rionegrina, donde el clima y las precipitaciones no son propicios para el desarrollo de cualquier especie.
Por todo esto, “manifestamos nuestra intención de tener un área productora de semillas”, relató Marchelli aunque, debido a que los recursos naturales pertenecen a la provincia en la que se encuentran, primero se realizó un convenio entre Río Negro, INTA y CONICET y luego de este paso, se postuló una parcela ubicada en el Campo Experimental de Pilcaniyeu de INTA, como Área Productora de Semillas de Especies Nativas (APSEN).
El equipo de investigación cuando recibió el certificado del APSEN. Foto: gentileza.
“Es una categoría nueva y es la primera semilla inscripta de una especie nativa con valor forrajero en el país”, explicó, por otro lado, Azpilicueta. Además, refiriéndose a la parcela productora, señaló que “es un pastizal natural, por lo que ya produce semillas. Lo que se hizo fue una clausura para restringir el acceso al ganado.”.
La inscripción tiene distintos aspectos positivos. Las profesionales destacaron que de esta manera, se le da trazabilidad a las semillas, es decir, que se comercializarán con un código, que permitirá su identificación.
Desde hace un tiempo el INTA comenzó a recibir pedidos de semillas para distintas zonas de la región sur y alrededores. “Ahora hay que avanzar sobre el conocimiento tecnológico de la siembra. Se hace entre INTA Esquel y Bariloche y hay un investigador, Juan Pablo Angeli, que está trabajando sobre una línea para mecanizar la siembra”, señalaron.
Los estudios realizados durante años, así como los recientes logros obtenidos, se realizan en el marco de un proyecto nacional de mejoramiento de forrajeras del INTA. “Tuvimos financiamiento de la Agencia I+D+i, del INTA y del CONICET”, destacó Marchelli y añadió que, lamentablemente, “hoy estamos en una situación muy crítica, un momento muy difícil ya que no contamos con financiamiento. Seguimos porque teníamos avances, pero es necesario visibilizar el problema que tiene la ciencia hoy”. (ANB)