Maltrato
Violencia vicaria: cuando los hijos son utilizados como instrumento
Una experiencia en primera persona, es el inicio de la asociación M.A.M.I, una organización que trabaja con víctimas de violencia vicaria, una forma más de violencia de género, en la que los hijos o hijas en común, son utilizados como instrumentos para amedrentar, hostigar y hacer sufrir a las madres, generalmente luego de una separación.
Todo comenzó cuando Susana Ruberto se divorció en 2017, luego de sufrir violencia de género por parte del hombre con el que estuvo casada 22 años y con quien tiene un hijo en común.
“Decidí no hacer la denuncia para no judicializar a mi hijo, y fue un grave error”, contó en diálogo con ANB. Sobre esto, además, apuntó contra el discurso que refiere a una cantidad inexistente de denuncias falsas por violencia de género.
“En 2019 a las 23 horas, mientras estoy lavando los platos, hace escapara a mi hijo y ahí empezó mi calvario en la justicia. Nunca pensé que teníamos una justicia tan patriarcal y corrupta”, relató. Susana remarcó algo puntual: “Cuando te sacan un hijo, sentís que te morís”, y allí radica, el eje de la violencia vicaria.
En la desesperación, el dolor y la incertidumbre de cómo continuar, Susana decidió comenzar a investigar e indagar sobre estas situaciones, hasta que dio con trabajos realizados por la psicóloga y perito forense experta en victimología y violencia basada en género, Sonia Vaccaro.
La experta fue quien, en 2012, acuñó el término violencia vicaria para denominar al tipo de maltrato ejercido generalmente desde un hombre hacia una mujer, utilizando a los hijos como medio para provocar daño y sufrimiento. “Se manifiesta especialmente después de que una mujer víctima de violencia de género decide denunciar a su pareja o divorciarse”, explicó Susana.
Susana Ruberto fundó la organización en 2020. Foto: gentileza.
“En estos casos, el hombre no se expone ni te amenaza con matarte, pero te dice “te voy a doler donde más te duele, no te voy a matar pero te vas a matar sola”.
Fue en ese contexto, en el que Susana decidió utilizar el dolor de no poder ver a su hijo, de tener numerosas denuncias en su contra por hostigamiento, cuando intentaba comunicarse con el menor, para luchar y buscar salidas.
Así, en 2020, se fundó oficialmente la asociación M.A.M.I (Manipulación con alejamiento y maltrato infantil). Actualmente, está conformada por madres autoconvocadas con representantes en gran cantidad de provincias y es autogestiva. A través de entrevistas, charlas telefónicas o encuentros, ofrecen acompañamiento a las mujeres, dialogan con defensores de menores y organismos sobre la temática, y trabajan para visibilizar la violencia vicaria en cada provincia.
“Hemos tenido 15 casos por semana. Ahora recibimos siete mujeres por semana, hay que buscar abogado, psicólogo, porque en estos casos, las mujeres piensan que son malas madres, hablar con defensoría local, una serie de acciones que demandan mucho esfuerzo”, contó.
Según detalló Susana, en el contexto de violencia vicaria, “el hombre no informa nada, es decir que la madre no sabe de la salud de sus hijos, de su escolaridad. En las ocasiones más extremas de la violencia vicaria se llega a matar a los hijos, en la agrupación MAMI, ya hemos recibido tres casos de este tipo”.
En 2022, junto a expertos profesionales y la diputada de Unión por la Patria, Victoria Tolosa Paz, redactaron el proyecto de Ley de Violencia Vicaria, con el objetivo de que se incorpore a la ley 26485, que refiere a la protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales.
La asociación considera que enfrenta una "dictadura judicial", ya que los hijos son separados sin motivo, o sin motivo aparente, sin tener en cuenta, los derechos de niñas, niños y adolescentes.
“Cuando empecé, pensaba que era algo que nos ocurría a pocas, pero me di cuenta de que somos muchas las madres que no sabemos dónde están nuestros hijos. Creo que si nos ponemos de pie, podemos hacer una movida muy grande”, finalizó. (ANB)
