2024-08-05

Debate|

¿Es una solución la baja de la edad de imputabilidad?

La perspectiva de Fernando Fernández Herrero de la Fundación San José Obrero, sobre el proyecto que se debate en el Congreso de la Nación.
Por Nahuel Céspedes

 

La semana pasada ingresó a las comisiones del Congreso nacional, el proyecto del oficialismo para bajar la edad de imputabilidad de 16 a 13 años. La iniciativa lleva la firma de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich y el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona y establece un nuevo mecanismo de resocialización de los jóvenes que hayan cometido un delito.

El Régimen Penal de Minoridad, promulgado en 1980, durante la última dictadura militar, estableció que la edad de imputabilidad es a los 16 años, es decir, que los menores de esa edad no pueden ser juzgados. Sin embargo, los adolescentes de entre 16 y 18 años tampoco son juzgados por el mismo sistema que los adultos. Sólo son punibles aquellos que cometan delitos con penas mayores a 2 años (por ejemplo, homicidios dolosos) pero recién pueden empezar a cumplir su pena en una cárcel a los 18 años.

El debate sobre la baja de la edad de imputabilidad data de largo tiempo y conlleva una fuerte carga ideológica que atraviesa a diferentes sectores políticos, referentes de la cultura, de los movimientos sociales y educadores.

ANB dialogó con Fernando Fernández Herrero, director de la Fundación San José Obrero que trabaja en la educación de niñas, niños y jóvenes pertenecientes a la alta franja de vulnerabilidad social que se registra en la zona sur de Bariloche. Fernández expresó su perspectiva sobre la reforma que busca establecer La Libertad Avanza. “Más que un cambio positivo es una consecuencia del fracaso de las políticas. Tener que bajar la edad de imputabilidad para encarcelar a los pibes significa que los dejamos delinquiendo cuando deberían haber estado disfrutando de su infancia o adolescencia. Es mucho más profundo el problema” afirmó.

“Es como que la gente tenga hipertensión porque come mal, y la solución sería generar remedios para la hipertensión, en vez de buscar que la gente se alimente mejor. No es una solución al problema, sino que apunta a las consecuencias”.

La Fundación San José Obrero brinda capacitación laboral a jóvenes de los barrios del sur. Foto: Marcelo Martínez.

Ante el crecimiento del índice de delincuencia juvenil y el vacío legal, Fernández Herrero acotó “es verdad que hay menores delinquiendo, muchas veces utilizado por mayores, ante la seguridad de que la ley no los encarcelaría los usan para eso. Es verdad que muchos menores quedan en un limbo y la punibilidad que se ejerce sobre ellos, teniendo en cuenta como son las leyes, es una cosa extraña y quedan totalmente libres y tal vez, son pibes que necesitan estar controlados. Pero, pensar que la solución para los chicos que delinquen es bajar la edad de imputabilidad es reconocer el fracaso de los planes económicos y sociales y es hasta inmoral. El esquema que ningún pibe nace chorro nadie lo puede negar. Hay un abandono de toda la sociedad sobre los menores, que sucede en todas las clases sociales, pero las más altas tienen más redes de contención que las más vulnerables”.

“Casi siempre las personas que promueven estas ideas tienen una postura de clase y discriminatoria que no tiene nada que ver con la realidad. Una construcción simbólica para pensar que hay gente que nace chorra… y eso es como discutir si la tierra es plana”.

La Fundación San José Obrero se creó en el año 2017 con la unión de dos proyectos de trabajo social que venían desarrollándose en los barrios populares de la ciudad desde el año 2011: El Taller de los Sueños, dedicado a los/as niños, niñas y adolescentes; y El taller San José Obrero, dedicado a jóvenes y adultos/as.

Por otra parte, el referente de la Fundación San José Obrero se refirió a los prejuicios y la violencia que hay en las redes sociales contra los jóvenes. “Yo estoy muy espantado sobre la violencia en las redes sociales. Hay una violencia y un odio, lo ví el otro día sobre los comentarios de las notas que publicaban los medios sobre la muerte de Fausto Huala. Creo que hay que hacer un mea culpa y pensar de dónde salió ese odio y cómo no lo vimos venir. Se deshumaniza a los jóvenes y se construye como enemigos. La discusión creo que pasa en torno a cómo sería la reforma judicial para que los chicos estén más resguardados y para mayor seguridad ante la delincuencia” dijo Fernando.

El 90% de los pibes que están en el penal abandonaron la escuela. En vez de analizar el porqué de las problemáticas sociales. Se podría decir que la delincuencia juvenil es consecuencia de la educación fallida, de una marginalidad, de la falta de trabajo. Buscar la solución en la baja de imputabilidad es una cobardía. En la década del 70 hubo un cambio en las políticas económicas. Se comenzó a dejar de considerar el trabajo como ordenador de la sociedad, de la familia y cuando el trabajo no está comienzan las falencias y hoy, 40 años después vemos las consecuencias”.

La Fundación San José Obrero trabaja desde el año 2017 en el barrio Nuestras Malvinas. Foto: Redes sociales San José Obrero.

Desde la Fundación recalcan que de los casi 700 jóvenes que transitan por la institución, menos del 8% tuvieron conflictos con la ley.

Fernando analizó la particular situación de los jóvenes de la ciudad. “Parece una pavada aclararlo, pero acá en Bariloche los pibes son esencialmente buenos. Esa bronca mezclada con odio que tiene un sector de la sociedad es producto del miedo. Temen lo que no se conoce y que está fuera de sus parámetros. Lo ponen en el lugar del enemigo. Los chicos, cuando se les dan oportunidades las toman con las herramientas que tienen. En el San José Obrero estamos siempre muy contentos y cansados. Vemos que el método de integración social funciona. No tenemos episodios de violencia, trabajamos para concientizar sobre el diálogo para resolver problemas” expresó.

“Ante la marginalidad, la indigencia, la falta de contención y de oportunidades, los chicos fueron desarrollando mecanismos de supervivencia, que a veces es legal. Eso lo convierte en un monstruo para distintos sectores de la sociedad. Por eso buscan combatirlos y encarcelarlos como si fuera la solución del problema”.

La Fundación San José Obrero propone una serie de actividades educativas y de formación laboral para niños y jóvenes bajo vulnerabilidad social. Bajo el lema “Educación, trabajo, familia, comunidad, futuro” hace más de 7 años que trabajan en el barrio Nuestras Malvinas con un conjunto de educadores populares.

El proyecto impulsado por el bloque de La Libertad Avanza en la Cámara de Diputados establece un régimen penal aplicable a las personas adolescentes desde los 13 hasta los 18 años cuando fueran imputadas por un hecho tipificado como delito en el Código Penal. Además propone que no se le podrá imponer al menor una pena por reclusión perpetua y el máximo de prisión será de 20 años; estos topes se mantendrán aún si la escala penal fuera más elevada.(ANB)

Te puede interesar