Galería del Sol
La historia de una de las galerías más visitadas de Bariloche
En la década del 80, Bariloche ya era un pueblo turístico elegido por miles de visitantes de todo el mundo, pero muy distinta a la ciudad que hoy conocemos. Menos edificaciones, mucha menos población y otra forma de vivir, fueron el escenario de un proyecto que hoy, es uno de los emblemas de la ciudad.
La Galería del Sol, espacio recorrido por cientos de turistas día a día y por los barilochenses que la siguen eligiendo como parte de sus recorridos por la zona céntrica, se inauguró en noviembre de 1988, aunque el proyecto empezó bastante tiempo antes.
En esa época, el centro barilochense estaba en pleno crecimiento, con la instalación de algunos comercios que hoy continúan y muchos otros que no estaban ni siquiera en la idea de sus mentores todavía.
La Galería del Sol fue diseñada por un arquitecto holandés. Foto: Marcelo Martínez.
Allí, en Mitre al 300, había un inmenso lote, “uno de los más grandes que quedaban libres en la calle principal”, recuerda Mariano de Miguel en diálogo con ANB.
Recién empezaba la década del 80 cuando junto a su padre, lograron adquirir el terreno en cuestión, no sin un gran esfuerzo para organizar la compra con la familia que tenía la propiedad.
Mariano recuerda que los propietarios vivían en Buenos Aires y él mismo viajó para concretar la compra, pero lo que debía ser un trámite, se convirtió en una ardua tarea que le llevó meses de estadía en la capital.
La obra demandó dos años de intenso trabajo. Foto: gentileza Mariano De Miguel.
Poco después de haber adquirido el lote, Mariano de Miguel se asoció con Diego Fenoglio y comenzaron primero, un estacionamiento y aunque hoy parezca que hace 40 años no se necesitaba un predio para tal fin en el centro, él recuerda que era muy utilizado por vecinos y turistas.
Durante unos tres años, funcionó allí el estacionamiento con una casilla en la que había trabajadores que se encargaban de la organización y cuidado de los vehículos.
Las columnas de la Galería fueron hechas con madera laminada de Misiones. Foto: gentileza Mariano De Miguel.
Con el tiempo, la visión comercial de los socios cambió y apuntaron a otro objetivo. En ese entonces, Bariloche tenía algunas de sus clásicas galerías, pero Fenoglio y De Miguel pensaron en algo distinto para la ciudad.
Tenían en común un amigo arquitecto de Holanda, que vivía desde hacía un tiempo en la ciudad y le comentaron sobre el proyecto. “Remy Lemmens acá no tenía título, no podía ejercer, pero trabajaba con otro hombre para poder hacer lo planos”, recordó De Miguel.
El empresario local recuerda al arquitecto como un hombre “extravagante” con ideas que en Bariloche todavía no se conocían, una ciudad construida fiel al estilo arquitectónico que había legado Bustillo.
El diseño del espacio fue algo totalmente novedoso para el Bariloche de aquellos tiempos. Foto: Marcelo Martínez.
“Le preguntamos qué le parecía hacer en ese terreno y apareció con unos dibujos de lo que pensaba. Después de largas discusiones, decidimos hacer lo que finalmente se hizo”, recordó y agregó que en la idea del arquitecto, en un principio, el proyecto era “mucho más dantesco”.
Para iniciar la obra, “Diego aportó una parte del dinero y con la preventa de diez locales de adentro de la galería, pudimos construirla”, detalló. De todas maneras, no pasó mucho tiempo hasta que vendieron 10 locales más, “así que del total de 53 locales, vendimos 20. Con eso hicimos la obra”, agregó.
Actualmente, los 53 locales de la Galería se encuentran ocupados. Foto: Marcelo Martínez.
Para la construcción, contrataron a la empresa Goetze, que en ese momento se había encargado de numerosas obras en la ciudad, aunque hace ya tiempo, dejó de existir. “La empresa hizo la obra completa, en tiempo y forma. Tardaron casi 2 años”, relató.
Aunque se hizo en poco tiempo considerando la obra que implicó, “toda la fabricación fue muy compleja, la cúpula de madera la trajimos de Mendoza, porque acá no había madera laminada. Se sacaba de Misiones y en Mendoza se hacían las columnas y las traían”, detalló De Miguel.
“Se armó algo distinto a lo que tenía Bariloche, todo en base a las ideas de Remy”, añadió. La decoración dentro de la galería, también fue ideada por el arquitecto holandés. “La fuente de los leones es una copia de una que hay en Alhambra, España”, contó.
La fuente rápidamente se convirtió en una atracción y en el lugar al que ir a arrojar monedas y pedir deseos. Marcela, encargada del consorcio de la Galería desde que se inauguró, contó a ANB que al día de hoy todavía hay quienes solicitan monedas para poder arrojarlas a la fuente de los leones y pedir un deseo.
Por otro lado, la Galería también tuvo durante muchos años un laberinto de agua, que acorde a lo explicado por De Miguel, también es una copia de una mezquita musulmana. “Creo que está copiada exactamente igual a una de España también. Data de la época de los moros. Ellos habían diseñado ese laberinto”, indicó.
El laberinto de la Galería del Sol tuvo su propia polémica ya que en el centro tiene la cruz esvástica. “La gente creía que era de los alemanes o los nazis, pero es de la época de los árabes que data de hace siglos. Ellos lo usaban en muchos lugares. Para la gente de esa zona el agua es sagrada, por eso el laberinto”, sostuvo.
A pesar de haber tenido problemas con algunas personas y críticas por vincularla al nazismo, Mariano de Miguel afirmó que no la sacaron por estos motivos, si no que en determinado momento, contarían con la presencia de un pianista para lo cual necesitaban un espacio visible donde instalar un piano de media cola.
Por esto, se tapó el laberinto y se construyó una plataforma sobre la cual se colocó el piano durante un tiempo. “Era una atracción más”, señaló.
La Galería cuenta con una fuente y también tuvo un laberinto que fue tapado hace años. Foto: Marcelo Martínez.
Como parte de las ideas de Remy Lemmens, también plantaron palmeras, lo que generó atención ya que no es una especie que se conozca ni crezca en la zona debido a las condiciones climáticas. “Las trajimos de Corrientes y se dieron muy bien”, recordó, pero años después, tuvieron que retirarlas. “Crecieron de una forma desmesurada y reventaban los techos”, dijo.
Tiempo después, a uno de los concesionarios de los locales también se le ocurrió tener pájaros y aunque parecía una idea descabellada, trajeron cotorras se acostumbraron al lugar y se multiplicaron rápidamente. “Cuando el alma máter de la idea se fue, decidimos sacarlas y las regalamos, recuerdo que la gente venía a buscarlas”, señaló.
“La galería fue un éxito rotundo, se abrió completa, era un momento en el que Bariloche vivía un auge económico importante. La gente abría sus negocios y le iba bien. Durante muchos años tuvo un éxito enorme”, manifestó el empresario.
La fuente de los leones fue utilizada desde sus inicios como una "fuente de los deseos". Foto: Marcelo Martínez.
En este sentido, continuó relatando y afirmó que “luego vino una época de decadencia, con el 1 a 1 que fue un tiempo difícil para Bariloche porque la gente no venía”, aunque pudieron pasar el momento.
La galería fue, durante muchos años, el punto de reunión de adolescentes, en una época en la que no había celulares y los encuentros se pactaban de antemano en un lugar y hora determinada. Al ser techada, permitía que los jóvenes pudieran reunirse y pasar tiempo allí, sin importar las condiciones climáticas de la Patagonia.
Los comerciantes de la galería también tuvieron que enfrentar las consecuencias de los desastres naturales, no solo económicos. “El volcán fue complicado”, recordó De Miguel aunque señaló que “lo peor fue la pandemia. Tuvimos que tener cerrado mucho tiempo, ocho meses. Cerraron muchos comercios en ese momento”.
Actualmente, la Galería es visitada en su mayoría por turistas. Foto: Marcelo Martínez.
Si bien muchas veces pareciera que la pandemia es cosa del pasado, solo pasaron tres años y “recién ahora estamos con el 100% de los locales ocupados”, añadió.
La Galería, que en sus tiempos supo ser lugar favorito de residentes a la hora de un paseo por el centro, ahora es recorrida casi en su totalidad, por turistas. “El residente ya viene muy poco a Mitre y casi no entra”, lamentó De Miguel.
De todas maneras, “alquilamos el último local hace pocos días, está completa, con nuevos comercios, resurgiendo muy bien. Está tomando vuelo de nuevo”, expresó uno de los socios que dio origen a este espacio.
A lo largo de estos 35 años, pasaron por la galería, muchísimos comercios. Algunos mutaron, otros, quedaron obsoletos con el advenimiento de la tecnología. Muchos también, dieron sus primeros pasos en el rubro en ese edificio y hoy, son nombres conocidos en la ciudad. Lo cierto es que, sin dudas, la Galería del Sol, forma parte de la historia más reciente de Bariloche. (ANB)
La Galería cuenta con una fuente y también tuvo un laberinto que fue tapado hace años. Foto: Marcelo Martínez.