Historia
Su padre murió pero logró tener su apellido
Una niña logró conectar con sus raíces luego de un proceso judicial que inició en El Bolsón por parte de su madre, quien quería que la menor sea reconocida con el apellido paterno, ya que el hombre murió en un hecho violento sin llegar a inscribirla.
La menor, que ahora tiene 12 años, solo fue reconocida con el apellido de la madre ya que su padre se encontraba de viaje al momento del parto. De todas maneras, en el tiempo en que vivieron juntos, la reconoció como su hija y le brindó el mismo trato que luego le daría a su segundo hijo, -el hermano menor-, pero en este caso por muy breve tiempo.
El hombre murió joven, en un hecho violento producto del ambiente en del entorno al que se encontraba ligado. Por esto, no se pudo realizar el reconocimiento en forma directa.
Para la niña y su madre era una necesidad el reconocimiento filiatorio, por afinidad y en ejercicio de su derecho a la identidad. Ambos hermanos son hijos de la mujer y el hombre fallecido, pero uno llevaba el apellido paterno y la niña no.
Mediante un acuerdo de mediación celebrado en el Cimarc de El Bolsón, acordaron la realización del examen de ADN en el Laboratorio de Genética Forense Regional de San Carlos de Bariloche, que depende de la Procuración general de la provincia.
Para sorpresa de las partes, el laboratorio conservaba muestras del ADN del presunto padre fallecido, realizadas en una pericia en sede penal. Estas muestras darían un resultado más preciso sobre el vínculo biológico entre padre e hija.
Para hacer uso de la muestra fue necesario solicitar autorización a la Fiscalía interviniente, la que fue otorgada sin objeciones permitiendo a las partes resolver la toma de muestras para el examen de ADN para luego compararlas con las de la niña. Todas estas acciones se llevaron a cabo, íntegramente en el ámbito de la mediación.
El resultado de estos análisis presentó los niveles requeridos de coincidencia entre las partes. Con esa prueba anticipada, la madre contó con los elementos probatorios que necesitaba para la declaración judicial de reconocimiento, la cual se obtuvo luego de un proceso consensuado y conversado con la familia de padre fallecido.
Para la toma de muestras los usuarios de las Defensoría de El Bolsón, debieron viajar a Bariloche, donde se encuentra la sede del Laboratorio. Los costos del pasaje y el almuerzo del día para la madre y la niña, se gestionaron desde la Gerencia Administrativa del Poder Judicial, ya que la madre no contaba con recursos suficientes para cubrir esos gastos.
Con la actuación de distintos organismos del Poder Judicial de Río Negro, cada uno en su rol se pudo avanzar en el reconocimiento del derecho a la identidad que durante tanto tiempo se le había vulnerado a la niña.