Indignación
Denuncian la falta de transporte público en la Península San Pedro
Las quejas por el servicio de transporte urbano de pasajeros son una constante. Las demoras que presenta la mayoría de las líneas en los horarios establecidos, el mal estado de las unidades que frecuentemente se rompen con pasajeros a bordo, los pocos servicios nocturnos que hay, entre otros, son los reclamos diarios.
A raíz de una situación sucedida este martes en la Península San Pedro con la única línea que funciona dentro del lugar, María Soledad Molina, abogada y vecina del barrio dialogó con ANB y contó detalles de lo que sucede en uno de los tantos barrios alejados del centro de la ciudad y que parece no existir.
La línea 13/22 es la encargada de recorrer el interior de la Península San Pedro y llevar a los pasajeros hasta la salida, en el kilómetro 21 de la avenida Bustillo. “El gran problema que tenemos es que el colectivo tiene sólo cinco horarios en el día y uno sólo, que es el de las 21.30 horas es el que nos lleva hasta el centro”, aseguró Molina.
Esta situación hace que muchos de los vecinos que viven en ese barrio y tienen que viajar hasta el centro de la ciudad, ya sea para ir a trabajar, para hacer trámites o para que los chicos vayan a la escuela deben hacer trasbordo con la línea 20, por ejemplo, lo que implica un costo de, cuatro pasajes en un solo día. “Y la verdad es que hay mucha gente que no puede pagarlo y es un gasto enorme que se hace sólo en transporte público”, afirmó la vecina.
Además, durante la mañana, la línea tiene sólo dos horarios: 6.30 horas es la primera vez que hace el recorrido para llevar, sobre todo a los chicos que van a la escuela, hasta la entrada del barrio. “Luego, ese mismo vuelve a las 7 horas y hasta el mediodía no vuelve a pasar como si las únicas personas que salen de su casa para ir a trabajar lo hicieran sólo a las 7 de la mañana”, relató.
Sin embargo, “el colectivo de las 6.30 y de las 7 horas, ayer a la mañana no pasó por lo que muchos chicos no pudieron ir a la escuela, ya que sus familias no tienen vehículos para acercarlos hasta la avenida Bustillo para hacer el trasbordo, teniendo en cuenta que desde la última calle del barrio hasta la entrada hay una distancia de más de tres kilómetros, lo que implica caminar más de 30 cuadras a una hora donde todo está oscuro y la helada de estos días impide transitar por las calles de manera segura”, remarcó.
Y agregó, “esto va más allá de que ayer, quienes estaban en la parada esperando el colectivo que nunca pasó, se estaban muriendo de frío, tiene que ver con el derecho al acceso a la educación porque esta situación nos hace pensar que sólo pueden llegar a la escuela los chicos a quienes los padres pueden llevar en auto”.
Ante esta situación, “comenzamos a organizarnos por el grupo de WhatsApp que tenemos para que quienes poseemos vehículo propio pudiera llevar a un grupo de chicos a la parada de la Bustillo para que puedan ir a la escuela. Y fue así como terminamos haciendo varios viajes entre varios padres y madres”.
Porque, “por supuesto que acá donde estamos es imposible poder conseguir un taxi o un remis de forma rápida, en caso de no poder ir en colectivo porque no pasa. Y ni hablar que si no se sincroniza el horario de la línea 13/22 con la línea 20, la gente está horas y horas esperando en la parada. Esto deriva, a su vez, en que nadie llega a horario a ningún lado, corriendo en riesgo, por ejemplo, de que la persona pierda el presentismo en el trabajo, pierda el trabajo y, en el caso de los chicos, pierdan las materias por las medias faltas que se suman a lo largo de los días”, aseguró.
“Al final, termina siendo un lujo llegar en horario a la escuela o al trabajo por elegir vivir en un lugar más tranquilo y alejado del centro de la ciudad”, concluyó Molina. (ANB)