Medicina
Donación de médula ósea, un acto de solidaridad que puede salvar vidas
Por Camila Soldati
La donación de médula ósea (MO) es un acto puramente altruista y solidario que puede marcar la diferencia en la vida de personas que luchan contra enfermedades graves. Es un procedimiento que ha salvado innumerables vidas alrededor del mundo.
El primer trasplante de médula ósea (TMO) en el mundo, tuvo lugar en el año 1956 en los Estados Unidos a cargo del Doctor Thomas. Durante 1986 en nuestro país, se llevó a cabo el primer trasplante a cargo del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Británico.
“Muchas veces se confunde la médula ósea con la médula espinal”, destacó el Doctor Andrés Furque, médico Hematólogo, en diálogo con ANB. “La médula ósea es un tejido esponjoso, por decirlo de alguna manera, que está dentro de los huesos, y se encarga de producir y fabricar las células que después van a actuar en nuestro cuerpo. Entre esas células madre, tenemos glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas”.
Las células madre o células progenitoras hematopoyéticas (CPH), son las utilizadas en el TMO. “Desde el punto de vista práctico y quirúrgico, el TMO es muy sencillo, porque hoy por hoy, casi no requiere la punción de MO, salvo en situaciones muy particulares”, destacó Furque.
Según explicó Andrés, actualmente, en la mayor parte de los casos se estimula al donante para que produzca muchas de estas CPH y las libere al torrente sanguíneo. Luego, a través de un mecanismo de centrifugación se separan las células que más tarde se transfieren al receptor.
“Lo que hacemos con esto es reemplazar el sistema inmunológico del paciente. Es un desafío y un reto gigante, porque se reemplaza toda la fábrica de células del paciente”, mencionó. “El paciente puede rechazar esas células, y eso es lo que complica el trasplante”, continuó.
¿Cuáles son las enfermedades que requieren un TMO?
Existen distintos tipos de trasplantes, entre ellos, el trasplante “autólogo”, donde las células trasplantadas provienen del propio cuerpo del paciente. “Es como una resiembra del mismo paciente”. Este tipo de TMO se hace en ciertas patologías, como un linfoma o mieloma.
Por otro lado, según explicó Furque, existe el trasplante “alogénico”, donde las células provienen de un tercero, en este caso, la persona donante. A su vez, el donante puede ser relacionado, es decir un familiar; o un no relacionado.
“Las tres grandes patologías para las que se utiliza un trasplante, a grandes rasgos, son leucemias, linfomas y mielomas, después hay otras menos frecuentes. Generalmente, se utiliza en patologías oncohematológicas, patologías de la sangre, aunque en algunos tipos de cáncer sólido también se puede utilizar”, explicó el profesional.
3 de cada 4 pacientes no tienen donante compatible en su familia y necesitan un donante. Foto: ANB.
¿Por qué es importante donar médula ósea?
El 75% de los pacientes no tiene donantes compatibles en su núcleo familiar, por lo que debe recurrir a un donante no relacionado. Por este motivo, es de vital importancia contar con un amplio registro de donantes. “La búsqueda de un donante no relacionado en Argentina lleva de 4 a 6 meses”, mencionó Andrés.
Según el Ministerio de Salud de la Nación, cuántos más donantes inscriptos existen, y más variadas son sus identidades genéticas, mayores son las posibilidades de los pacientes de encontrar una o un donante lo suficientemente compatible para un trasplante no familiar.
En nuestro país existe hace 20 años el Registro Nacional de Donantes de CPH del INCUCAI. Para convertirse en donante, es fundamental acercarse a los centros de donación habilitados en los Servicios de Hemoterapia de los Hospitales y Bancos de Sangre de todo el país. También existe la opción de participar en colectas externas organizadas cada mes, con el objetivo de facilitar la donación de sangre y la inscripción de donantes de CPH.
En Bariloche, el centro de captación de donantes es el Sanatorio San Carlos, ubicado en el kilómetro 1 de la avenida E. Bustillo, donde Andrés trabaja en el Servicio de Hematología junto a su padre, el Dr. Marcelo Furque.
“La donación consta de 2 partes. Una es la inscripción y otra, la donación en sí”, sostuvo Andrés. “La primera etapa para participar de esta red voluntaria de MO es inscribirse, y eso se hace en el Sanatorio San Carlos”.
Quienes deseen inscribirse, podrán presentarse en el Sanatorio de lunes a viernes de 8 a 20 horas, o escribir previamente por WhatsApp (+54 9 294 460 1013). Allí el equipo de profesionales se encarga de explicar en qué consiste la donación. Luego se procede a extraer una muestra de sangre, y en conjunto con el INCUCAI se estudian de forma preliminar los patrones genéticos, los cuales quedarán en la base de datos mundial.
“Esto es una apuesta a largo plazo, porque pueden no llamarte por años. El día que necesiten tu MO te llaman. El donante corre cero (0) riesgo al donar sangre. Donar MO es un acto voluntario, altruista y es completamente seguro. Es un acto solidario, donde uno puede ayudar a otra persona en cualquier parte del mundo, solamente con un poco de sangre y un poquito de su tiempo”, destacó el especialista.
Podrán inscribirse como donantes todas las personas de 18 a 40 años que gocen de buena salud, pesen más de 50 kilos y no tengan antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas.
La recolección se realiza en un centro de Trasplante de Médula ósea, donde se estimula la MO del donante para que libere muchas células madre, y por un método llamado aféresis se separan las CPH. “Eso se guarda bajo ciertas condiciones, se puede refrigerar o criopreservar, y si es necesario se manda a la zona donde esté el paciente, en cualquier parte del mundo”. Es un procedimiento ambulatorio, que no requiere internación.
Estas células madre son esenciales para pacientes que enfrentan enfermedades graves de la sangre. Foto: SSC.
Andrés Furque es Médico Hematólogo, miembro titular de la Sociedad Argentina de Hematología (SAH). Se formó en Buenos Aires, donde realizó la especialidad de Hematología en el Hospital Churruca y de Trasplante de médula ósea en el el Hospital Sant Pau de Barcelona, España.
"Tanto el Sanatorio San Carlos como el HPR tienen muy buenos médicos. Las patologías oncohematológicas, donde más se necesita el trasplante, son patologías multidisciplinarias. La cabeza es el oncohematólogo, pero se necesita un muy buen infectólogo; buena terapia intensiva; buenos médicos clínicos; gente que esté encima de los pacientes, además de ser muy empáticos con las familias, porque son procesos muy largos", dijo.
"En toda la parte que es MO; trasplante; oncohematología, la empatía es fundamental porque lo que vive el paciente, lo sabe solo el paciente. Son enfermedades con procesos que llevan mucho tiempo. Como le digo a mis pacientes, es un proceso que tiene final, pero tiene un montón de piedras en el camino, y ahí tenemos que estar nosotros para acompañar, no solo desde lo orgánico y lo farmacológico del tratamiento, sino también desde lo humano. Eso es lo que hace la diferencia", concluyó Andrés. (ANB)