Conciencia
Cosmética natural, una tendencia en crecimiento
Por Miguelina Missotti
Cada vez son más las personas que se suman a la tendencia de apostar por el consumo de cosmética natural y artesanal que, además, son amigables con el medio ambiente, en reemplazo de los productos tradicionales que ofrece la industria.
“Hace algunos años se viene dando este fenómeno de que la gente se inclina a consumir este tipo de productos porque existe mayor conciencia sobre el impacto ambiental que generan nuestras actividades diarias”, aseguró a ANB, Guillermina, creadora del emprendimiento Pociones de la Patagonia.
“Hay una tendencia mundial a consumir este tipo de productos porque, además de cuidar el medio ambiente, le gente empezó a ser consciente de las cosas que se pone en el cuerpo, de la cantidad de químicos que tienen muchos productos industrializados”, agregó Fabrina, licenciada en química y productora de Savia Tierra Patagonia.
Y agregó, “la cosmética natural tiene sus inicios hace muchísimos años en Europa, donde comenzaron a usarse shampoos y acondicionadores sólidos que, a diferencia de los tradicionales, no tienen envase, sino que vienen envueltos en un papel especial”.
Julia y Lila, propietarias del emprendimiento Chido Sustentable, acuerdan con los dichos de Fabrina y Guillermina y señalan que cada vez más gente elige este tipo de consumos porque contienen ingredientes que no son tan invasivos como sí lo son los productos tradicionales industrializados. “El saber el origen de los productos, de dónde vienen, hace que la gente comience a cuestionarse lo que consume”, afirmaron a ANB.
En la pandemia, la gente comenzó a tener más tiempo para investigar sobre sus hábitos de consumo.Foto: gentileza Julia y Lila.
Desde la cosmética natural se busca minimizar el impacto ambiental en el uso de los productos y para ello se abren varios conceptos fundamentales.
El primero de ellos tiene que ver con la selección de materias primas. “Deben ser respetuosas con el ambiente y de origen vegetal. Además, se debe tener en cuenta las especies de plantas que se utilizan analizando su estado en el entorno natural, es decir, por ejemplo, si sabemos que no es la época o no hay gran cantidad de número de esa especie, poder tener otras opciones que sean similares y con especies que haya en mayor cantidad”, explicó Guillermina.
Otro de los puntos que se tiene en cuenta en los procesos de elaboración es la cantidad de desechos que se generan y la optimización en el uso de la energía y de agua.
Además, en la cosmética natural no hay crueldad animal, es decir, que no se utiliza a los animales para hacer los testeos correspondientes y ver si funciona determinado producto y su efectividad, tal como sucede con los productos de cosmética industrializados.
En este sentido, otra de las cosas a favor es el estudio y la utilización del packaging biodegradable, es decir, se utilizan envases que sean reciclables y retornables con el objetivo de que puedan ser reutilizados la mayor cantidad de veces que se pueda. Se comienza a utilizar el vidrio que se puede reutilizar muchas veces y se deja de usar el plástico. Eso da la pauta de que quien compra un producto en un envase de vidrio pueda recargarlo muchas veces.
Finalmente, promueve el comercio y la economía local. “Al no necesitar transportar ni materia prima, ni productos, ni envases desde otras partes del país, se produce una reducción en el dióxido de carbono que emanan los vehículos cuando transitan las calles y las rutas”, aseguró Guillermina.
Un poco de la historia de los emprendimientos
Juli, Lila, Fabrina y Guillermina coinciden en que cada vez más gente se orienta a consumir cosmética natural, sobre todo después de la pandemia de Covid-19. “Si bien, Pociones de la Patagonia surgió en 2018, el hecho de estar en casa con disponibilidad de tiempo nos dio la oportunidad de investigar sobre los componentes que tienen los productos de limpieza, los alimentos y la cosmética, nos dio la posibilidad de prestarnos más atención y estar más atentos al cuidado de la salud en general, buscando alternativas más saludables”, relató Guillermina.
En los productos de cosmética natural se utiliza packaging biodegradable. Foto: gentileza Guillermina.
“Fue una necesidad personal porque me iba de viaje e iba a estar en contacto con la naturaleza, entonces quería tratar de generar el menor impacto posible y ahí empecé a conocer y a investigar”, agregó.
Chido Sustentable comenzó a funcionar en febrero de 2020, “como una búsqueda personal. Queríamos consumir otros productos y, como no encontrábamos en Bariloche, empezamos comprando a Buenos Aires. Luego, con capacitación y formación empezamos a hacerlos nosotras acá. Y, con la pandemia, como la gente estaba en la casa empezó a probar cosas nuevas y se hacían el tiempo para la rutina facial, por ejemplo”, afirmaron Julia y Lila.
Fabrina contó que “su bichito” por querer empezar a producir algo comenzó en 2011, cuando tuvo que hacer la elección de su tema de tesis de licenciatura. “Me di cuenta que había mucha falta de información en torno a la cosmética natural y leyes que regulen su producción”, aseguró.
Luego de recibirse, Fabrina viajó por América Latina hasta llegar a Estados Unidos, donde estudió más en profundidad acerca del tema y, cuando regresó a la Argentina, puso manos a la obra.
“Con ayuda de mi viejo me puse a hacer jarabe de sauco para vender y con eso me pagaba los envíos de las muestras que me mandaban de las fábricas de Buenos Aires. Con lo que compraba empecé a producir muestras y regalé; la gente empezó a pedirme cada vez más y empecé a producir productos corporales. Mo me animaba hacer productos faciales porque no tenía experiencia, hasta que, en 2014, di con las fórmulas”.
“En 2015, haciendo un jabón, me quemo el 30% del cuerpo, por lo que no pude trabajar durante todo el año. Tuve todo este tiempo para repensar todo lo que venía armando y pensar el emprendimiento de una forma emocional. Eso hizo que mutara a Savia Tierra Patagonia, orientándolo más desde la salud, tratando de hacerle entender a la gente que la cosmética no es magia y que cuanto más una se amigue con su imagen, mejor va a ser”, expresó.
Realizar cada producto lleva su tiempo y dedicación. Foto: gentileza Fabrina.
“Para mí, es un camino que una vez que lo empezás no podés mirar al costado y desentenderte de lo que está pasando a nivel mundial y medio ambiente. Es un compromiso que tomo como madre y es una bajada de línea para las generaciones que viene”, resaltó Fabrina.
La cosmética natural conecta
La cosmética natural genera vínculos, “porque estás muy en contacto con otras emprendedoras. Además de producir mis propios productos, transcender a otras personas que los consumen, me generan sensaciones hermosas el hecho de ser cuidadosa con la materia prima y en los resultados. Me gusta poder aportar desde algún lugar a avanzar en el consumo de este tipo de productos”, afirmó Guillermina.
En este sentido, “me parece que la comunicación es muy importante porque tiene que ser honesta. Con la cosmética natural proponemos otros conceptos y criterios de cosmética. Sin embargo, creo que desacreditar productos que utilizan químicos no es correcto porque en la naturaleza todo es químico. Lo que sucede en este ámbito es la no utilización de los derivados del petróleo, pero sin químicos es imposible”, agregó.
Julia y Lila sostienen que es hermoso y genera una satisfacción muy grande poder producir sus propios productos. “Nosotras hacemos lotes chiquitos y cada producto es súper cuidado y tiene un pedacito nuestro que cada gente se lleva”.
Actualmente, Chido Sustentable está en proceso de certificación de los productos “y hacemos hincapié en no perder esa esencia artesanal que nos caracteriza y ser muy cuidadosas y consientes, ya sea que hagamos 10 o 100 productos. Por eso, nos lleva mucho tiempo desarrollar cada uno porque elegimos tomarnos el tiempo para que cada uno salga lo mejor posible”, aseguraron Julia y Lila.
La belleza desde un lugar saludable
“Las virtudes que tienen las plantas son increíbles. Aunque aún, hay mucha gente que tiene desconfianza a la hora se consumir estos productos. Por ello, es importante ampliar el saber. Hay mucho mito en torno a la creencia de que para comenzar a usar el shampoo sólido se necesita adaptación, pero la realidad es que te deja el pelo impecable como cualquier otro”, informaron Julia y Lila.
La selección de materias primas es un paso muy importante para comenzar con la producción. Foto: gentileza Guillermina.
Para quienes hacen cosmética natural la belleza es alcanzable. “Nos corre un poco de la idea de esa belleza inalcanzable. Pero el objetivo es desarrollar fórmulas efectivas de cuidar la piel y el pelo. Alcanzar la belleza desde un lugar saludable, no dejando de lado el cuidado del medio ambiente, es el punto de vista en el que se basan este tipo de productos”, sostuvo Guillermina.
“La belleza más natural. Yo no desarrollo productos antiage, por ejemplo, porque no voy en contra de ninguna edad; sino lo que hago es desarrollar productos para que aporten más nutrición y dar un poco más de luminosidad a la piel. El concepto de “antiage” viene de la cosmética tradicional, que también está evolucionando a otros caminos”, agregó la productora de Pociones de la Patagonia.
Sin embargo, hay un problema que atraviesa a este tipo de emprendimientos y es que no están habilitados para poder funcionar como negocios. “Hay un proyecto de ley para que sea más fácil regularizar los productos de cosmética natural porque somos cada vez más productoras, pero lo que frena que esto se pueda llevar acabo tiene que ver con el costo elevado que tiene en cuanto a las exigencias de las certificaciones, que son las mismas para las grandes empresas que para las medianas y pequeñas, y la cantidad de análisis de los productos para las constataciones necesarias”, contaron Julia y Lila.
Por ello, “es importante bregar por una ley que contemple a los medianos y pequeños productores”, concluyeron. (ANB)