2023-06-07

CIAV

Avalanchas, qué tener en cuenta a la hora de salir a la montaña en invierno

Un grupo de profesionales se encarga de elaborar boletines diarios para que quienes practican deportes invernales, cuenten con la información adecuada.

Luego de la pandemia, la cantidad de personas que salieron a realizar actividades al aire libre, se multiplicó notoriamente y no sólo sucede en verano, si no también en invierno, aunque en esta época, las prácticas deportivas conllevan otros riesgos y por ende, otros conocimientos necesarios.

Motivados por este auge de las prácticas de esquí de travesía o de trekking cuando la nieve ya es la protagonista de las montañas, se reactivó el trabajo del Centro de Información de Avalanchas (CIAV), a cargo de profesionales de distintas áreas que buscan concientizar y llevar datos certeros a la población.

“Somos tres personas que estamos coordinando el centro de información”, explicó a ANB Luciano Fiorenza, del CIAV. Si bien el trabajo comenzó hace meses, ahora, con la nieve ya presente en la montaña, comenzaron una labor diaria para “preparar todo para empezar a pronosticar a partir del 15 de junio y así elaborar un boletín diario”, sostuvo.

Para esto, parte del equipo del Centro, sale a hacer el “chequeo estratigráfico”, es decir, que observan las capas del manto, ya que “en cada una se ve una acumulación diferente”, explicó y sobre esto añadió que “miramos qué tipos de granos tienen las capas, para determinar la estabilidad del manto y la única forma es con un corte en la nieve porque desde arriba no se perciben estas características”.

El Centro de Información de Avalanchas elabora un boletín diario durante el invierno. Foto: Marcelo Martínez.

Fiorenza remarcó que más allá de la información que puedan proveer a través del boletín, que “te da una referencia de cómo están las condiciones”, es imprescindible tener ciertos conocimientos a la hora de salir a la montaña, “porque a cualquiera lo puede sorprender una avalancha. Son probabilidades, no es algo blanco o negro”, enfatizó.

En este sentido, el referente del CIAV explicó que “una avalancha es nieve cayendo por una ladera. Puede ser poca cantidad o de magnitud muy grande y puede llegar a destruir un pueblo entero. Hay formas de medirlas o clasificarlas, pero básicamente la más común es por el nivel destructivo que presentan”.

De todas maneras, Fiorenza explicó que “a grandes rasgos, hay algunas banderas rojas o signos de inestabilidad muy claros”, que es necesario tener en cuenta por parte de aquellas personas que se encuentran en zonas de montaña con nieve ya acumulada.

Una de estas señales para prestar atención es “si vas transitando por una zona y notas una avalancha que puede haber ocurrido en las últimas horas. Esto quiere decir que el suelo está inestable. Si se percibe algo así, hay que bajar el ángulo de donde estoy yendo o escoger otro lugar sin tanta acumulación de nieve”, explicó.

Por otro lado, Fiorenza también mencionó las fisuras en la nieve o “ruidos de asentamiento”, y si bien acorde a lo que informó el hombre, no es una situación que se de muy seguido en Bariloche, se debe tener en cuenta. “Esto quiere decir que hay una capa que se colapsa y por alguna razón no se desencadena la avalancha por distintas razones, una puede ser por un grado de pendiente relativamente bajo, pero que igualmente puede colapsar”, sostuvo.

“Si nieva más de 30 centímetros en 12 horas o hay mucho viento, lo que genera que se muevan muchas cantidades de nieve, puede indicar baja estabilidad”, añadió como otro factor a tener en cuenta.

Además, la temperatura también es imprescindible a la hora de chequear las condiciones. “La suba repentina de temperatura, ya sea por radiación, calor o por lluvias constantes, pueden generar condiciones inestables en la nieve”, detalló.

Hay señales para prestar atención a la hora de salir a la montaña. Foto: Marcelo Martínez.

De todas maneras, desde el CIAV enfatizaron que lo primordial, es formarse, asistir a cursos, incorporar conocimientos al menos básicos, sobre las avalanchas, pero también sobre prácticas de auxilio en caso de sufrir algún accidente y especialmente, no subestimar las condiciones naturales del invierno.

“Desde que empezó a funcionar el CIAV en el mundo del esquí, la gente tiene más conciencia de salir a la montaña, o lo hacen más preparados, prestando más atención Hace 20 o 30 años, no se hablaba tanto de avalanchas, pero a más gente en la montaña hay más probabilidad de que la gente toque donde no hay que tocar y se produzca una”, sostuvo.

La información que elaboran a diario desde el Centro, se puede encontrar en la web de la entidad, donde suben los boletines detallados, aunque en épocas de redes sociales y en la que se accede a la información desde allí, también cuentan con perfiles de Instagram y Facebook

Las avalanchas de mayor magnitud de los últimos años

En la página de internet a través de la cual difunden la información, los profesionales de la montaña también hicieron un recuento sobre los accidentes más graves y conocidos que hubo en las últimas décadas en la zona.

El primero que relatan ocurrió en 1994 en el cerro Tronador, cuando diez integrantes de un curso para guías de alta montaña fueron arrastrados por una avalancha de placa en el Filo de la Vieja. La nieve arrastró a ocho personas y sus propios compañeros lograron rescatar a cinco, pero hubo otros tres que quedaron sepultados en la montaña.

En 2000, el cerro Catedral estaba a cargo de la firma Robles. A principios de julio de aquel año, una avalancha de placa entre la zona de Punta Princesa y el cañadon de La Hoya, arrastró a dos operarios que trabajan en las máquinas pisanieves durante la madrugada.

En 2002, la ciudad se conmocionaba con uno de los episodios en la montaña más recordados: el 1 de septiembre, un grupo de nueve estudiantes del profesorado de Educación Física de la Universidad Nacional del Comahue.  El accidente ocurrió cuando uno de los grupos regresaba por la ladera norte del cerro Ventana. El grupo fue arrastrado por la nieve por más de 300 metros, hasta un cañadón con rocas, por sobre las cuales bajó el alud. La avalancha fue del tipo fusión, es decir nieve húmeda y muy pesada.

El 21 de septiembre de 2007, hubo dos eventos separados que se cobraron la vida de dos personas. Por un lado, un francés fue arrastrado en un sector fuera de pista del Segundo Lomo en el Cerro Catedral y en otro punto, un argentino desencadenó un alud de placa en un paso próximo al refugio del cerro López.

Una avalancha en aerosol se llevó el parador de montaña Las Nubes, en el cerro Catedral en 2008. Los 630 metros cuadrados de construcción fueron arrastrados más de 400 metros montaña abajo. La avalancha se produjo a la noche, cuando no había personas en el lugar.

En el mismo año, en 2008 en el cerro López, al sur de la torre El Dedo, un grupo de esquiadores entre los cuales había varios guías de alta montaña fue alcanzado por una avalancha activada por el último en bajar. En este caso no hubo víctimas, pero si muchos de ellos resultaron con lesiones.

También en 2008 un turista norteamericano fue sepultado por una placa de unos 100 metros de ancho y 50 cm de espesor en la zona de La Hoyita. La víctima fue rescatada rápidamente por sus propios compañeros, pues todos tenía sus ARVAS en funcionamiento.

En 2009, un guía de montaña caminaba por el filo del cerro Catedral en dirección al refugio Frey cuando fue alcanzado y arrastrado 800 metros hasta el fondo del valle del arroyo Rucaco por una avalancha de placa húmeda. Gracias al rápido operativo de rescate, salvó su vida, aunque sufrió politraumatismos varios.

En agosto de 2010, una avalancha barrió con el refugio del cerro Cocinero, situado en el Parque Nacional Los Alerces. Ocurrió de noche, y arrastró consigo a 3 jóvenes que pernoctaban en el albergue. Los trabajos de rescate de las víctimas demandaron más de un mes, pues estaban sepultados bajo más de 5 metros de nieve. El refugio había sido construido 16 años antes.

El 27 de julio de 2020, debido a la acumulación de la nieve en pocos días en el cerro Catedral, se produjo una avalancha en el sector norte del centro de esquí, mientras personal del equipo de Patrulleros se trasladaba por ese sector realizando tareas de preparación previas a la apertura al público. Dos operarios fueron alcanzados y uno de ellos, el jefe de Patrulla Mario Ruiz, falleció mientras su compañero logró ser rescatado.

En septiembre de 2020 también, se produjo una avalancha en el centro invernal Baguales, ubicado a la altura del lago Guillelmo, entre Bariloche y El Bolsón en la que murió un hombre de 39 años que se encontraba realizando deportes invernales. (ANB)

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