2023-01-13

Problemática social

Cuidado responsable de animales: una política de salud pública

Los animales tienen derecho a tener una casa, una persona que los cuide y acceso a la salud.
Por Miguelina Missotti

La llegada de una mascota a la casa implica un cambio significativo en la rutina diaria de las familias. Ya no sólo habrá que preocuparse por ir al supermercado o a la verdulería sino también a la veterinaria o la tienda de mascotas.

Tener un animal de compañía exige responsabilidades, obligaciones y derechos. Hoy en día un perro o un gato puede llegar a vivir hasta 15 años aproximadamente. También, el gasto que se produce anualmente es, alrededor, de $100.000 entre alimento y atención veterinaria. Entonces es importante saber que a la hora de adoptar un animal hay que contar con el tiempo y el dinero necesario para darle una buena calidad de vida.

En Argentina existe la ley 14.346 que establece penas a las personas que maltraten o hagan víctimas de actos de crueldad a los animales. Es por esto que si utilizamos en término “tenencia responsable de mascotas” estamos haciendo referencia a que los animales son cosas.

“Llamarlos de esta manera implica que no tengan derechos y, por ende, obligaciones. Si nos orientamos a lo jurídico utilizando este término no se puede llamar la atención al dueño por algo que hizo el perro y tampoco el animal tiene forma de tener sus derechos cubiertos como por ejemplo tener una casa, un dueño que lo cuide”, relató a ANB María Esther Cingolani, integrante del grupo Mi Granito de Arena Castraciones Bariloche y de la Red de Políticas Públicas a nivel nacional.

Los animales tienen derechos. Foto: Marcelo Martínez. 

El cuidado responsable de animales es una problemática que crece día a día a lo largo y ancho del país y Bariloche no es la excepción. “Nuestra ciudad tiene una realidad socioeconómica muy particular. Muchos de los lugares donde hay adopciones de animales no tienen el cerco perimetral de su casa, pero no porque no quieran sino porque no tienen el dinero suficiente para tener algo que pueda sostener al animal dentro del territorio”, contó la referente.

Se trata de un tema de salud pública lo que se plantea porque si un perro muerde a una persona que va caminando por la calle, eso te genera un problema de salud, es decir, la necesidad de concurrir al hospital a chequear que no haya sido una mordedura profunda, ver la posibilidad de tomar antibióticos o hasta generar alguna deficiencia en ese lugar donde se recibió el mordisco. Y, más aún si ese animal no tiene las vacunas correspondientes, por ejemplo.

Programa de Equilibrio Poblacional

“Si realmente hubiera un servicio público no tendríamos ese problema”, afirma Cingolani.  “Nosotros tenemos la posibilidad de que este tipo de situaciones no suceda más en Bariloche ya que hace 6 años que desde la Red de Políticas Públicas venimos presentando a los distintos intendentes y concejales un proyecto que llama PET (Programa de Equilibrio Poblacional) pero, lamentablemente, todavía no se pudo tomar una decisión política”.

“Este programa tiene muchas aristas y una de ellas se basa en la castración masiva de animales. Esto hace que haya una reducción muy grande de animales y que cada perro que nace va a tener un dueño y una casa, por ende, no va a haber posibilidades de que haya animales que sigan fomentando la jauría urbana”.

Hoy existe un problema que se puede solucionar con la castración directa que va a tener como resultado el descenso de adopción de animales porque ya no existen nacimientos. “Esto va más allá de la conciencia que podamos tener como ciudadanos, la realidad es que con eso no alcanza”, reflexionó la referente.

Desde las proteccionistas apuntan a la castración masiva. Foto: Marcelo Martínez.

“Hay más mordidas en unos barrios que en otros. Cuando vamos a ver los barrios donde hay más mordidas es donde la gente tiene menos capacidad económica para poder tener un cerco como corresponde”.  

En este sentido, hay varias situaciones que hacen la existencia de este conflicto. Por un lado, la escasa capacidad económica de las personas que tienen animales y la falta total de servicios públicos en castraciones. “Esto indica que, si adoptas una perra, dentro de 6 meses va a estar en celo y si no tenés la infraestructura correspondiente para poder guardarla, la perra se escapa o un perro entra a tu patio y va a preñarla y al no haber un servicio público como corresponde no se puede acceder a la castración”, sostuvo Cingolani.

Entonces, el programa busca contemplar todas las situaciones: la existencia de castraciones itinerantes, es decir, que se vaya barrio por barrio durante todo el año y otrogar un servicio veterinario gratuito de primer punto, es decir, que vos puedas llevar a tu animal al servicio público para que sea atendido y poder solucionar ese problema particular. “En el PET pedimos primeros auxilios, la castración gratuita, la vacunación y la desparasitación”.

Proteccionistas de animales: la tapa a todos los agujeros

Mientras tanto, en Bariloche existen entre seis y siete organizaciones que se encargan de tapar todos los agujeros que pueden. “Son quienes están haciendo el trabajo sucio porque atajan todo lo que pasa en Bariloche con cualquier perro. Por ejemplo, cuando hay un perro mordedor se les avisa a las proteccionistas porque el Estado tiene una estructura deficiente y no logra dar una respuesta a las personas. Muchas veces sucede que ese perro mordedor se maneja así porque está en situación de hambre, de frío, pero seguramente después sea amable y un muy buen amigo”, relató María Esther.  

Perritos Bariloche es un grupo de proteccionistas que está conformado por cuatro amigas amantes de los animales. En diálogo con ANB, Verónica Cutuli, integrante de este grupo contó que sólo se dedican a rescatar mamás paridas y cachorros “porque todo lo que hacemos es a pulmón, no podemos abarcar toda la problemática de la ciudad. Tenemos una vida personal aparte y, además, dependemos de la buena voluntad de la gente para que pueda transitarnos a esos animales”.

El gasto anual para mantener un animal es de $100.000 aproximadamente. Foto: Marcelo Martínez. 

Desde Perritos Bariloche tienen un slogan que dice “tu perro en tu casa”. Esto significa que cada vez que las proteccionistas realizan adopciones se dirigen hasta la casa de la persona para ver que el lugar esté cercado y el perro pueda permanecer dentro del territorio.

El proceso de rescate y adopción cuenta con varias etapas. Una vez que se recibe el llamado, Verónica se acerca al lugar, se lleva a ese animal y comienza la búsqueda de personas que quieran aportar sus hogares para dar tránsito por determinados días hasta que pueda ser dado en adopción y mientras tanto se realizan todos los controles necesarios para dejar al animal en condiciones y chequear que no posee ninguna enfermedad.

“Generalmente los entregamos con la primera dosis de vacuna y desparasitados. Y todo esto implica plata que juntamos a través de evento sociales que hacemos” remarcó Verónica. Pero eso nunca alcanza. “Por suerte, trabajamos con veterinarias que nos dan a pagar y con la Tienda de Mascotas que nos hacen descuento en la compra de alimentos. Nada nos es gratuito. Hay veterinarios que se comprometen con la causa”.

Una vez estudiado el caso de la persona que va a adoptar y haber sido aprobado los requisitos que solicitan, a la hora de la entrega del perro se le hace firmar un contrato donde el nuevo dueño se compromete a realizarle la castración a los 6 meses de vida.

Además de rescatar y dar en adopción, Perritos Bariloche se encarga de transitar los diferentes barrios de la ciudad y golpear cada puerta para hacer un relevamiento de la cantidad de animales que hay o no castrados. “Entonces ahí hacemos el puente. En Zoonosis sobran turnos para castraciones y eso es tristísimo”, reflexionó la proteccionista.

La gente se deshace de los animales como si fueran cosas. Foto: Marcelo Martínez. 

Las perreras municipales no sirven

Verónica y María Esther coinciden en las que las perreras municipales generan que las personas abandonen a los perros en la puerta y termina siendo un lugar de acumulación de problemas de lo que la gente no se quiere responsabilizar. “La gente es muy egoísta y piensa en adoptar un perro cuando tienen hijos pequeños, pero cuando crecen se quieren deshacer del animal”.

Estamos frente a una problemática social. “A nivel porcentaje de lo que se rescata en Bariloche, lo que hacemos las proteccionistas el tapar el sol con un dedo”, concluyó Verónica.

“El ciudadano hace lo mejor posible, las proteccionistas hacen lo mejor posible y el Estado también debería hacer lo mejor posible y tratar de darnos la solución”, pidió la referente de la Red de Políticas Públicas.

Mientras tanto, desde Sanidad Animal Bariloche no se obtuvo respuesta en reiteradas ocasiones que se llamó para consultar por esta problemática. (ANB)

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