Astropatagonia
El observatorio patagónico que propone “un paseo por el cielo”
Por Claudia Olate
Cuando Daniel Chiesa piensa en los inicios de su pasión por la astronomía, tiene que remontarse a su infancia, a cuando era pequeño y veía a su papá igual de apasionado por el cielo y todo lo que esconde. Hoy se puede decir, que siguió el legado a la perfección.
“Mi papá vino de Buenos Aires y trajo con él un telescopio que el mismo había fabricado. Siempre en mi casa hubo libros relacionados a la astronomía y el me explicaba algunas cosas del cielo para que yo las pueda entender”, recuerda en diálogo con ANB.
Con el paso de los años, su interés no disminuyó, sino que, por el contrario, incluso incursionó también en la astrofotografía, “con lo que había en aquellos tiempos, cámaras con negativos, era todo muy distinto”, dice.
Daniel siguió siempre vinculado a la astronomía e incluso, conformó junto a otras personas con la misma pasión, una asociación de aficionados en Bariloche. Luego, fue llamado por un hotel local que tenía un pequeño observatorio para que pudiera manejarlo.
“Nunca había hecho astroturismo, pero me gustó la actividad y empecé a analizar la posibilidad de hacerlo por mi cuenta”, relata el hombre que conoce a la perfección dónde están ubicados los mejores observatorios del mundo y qué se puede ver a través de ellos.
“Decidí armar un producto, un servicio. Compré un telescopio y comencé a armar algo para que la gente pueda ver el cielo”, resume. Primero, todo inició con actividades al aire libre, pero siempre estaba detrás la idea del observatorio.
Finalmente, encontró un lugar, “que no es mío, solo tenemos un convenio”, aclara. El escenario sería, entonces, en Ñirihuau, un paraje ubicado a unos 25 kilómetros de Bariloche donde la contaminación lumínica es mucho menor y permite observar mejor el cielo.
Luego, estaba en la disyuntiva sobre si comprar el observatorio hecho o hacerlo él y “elegí el camino más difícil y lo armé yo, pieza por pieza”, dice entre risas. Así fue como en febrero de 2020, previo a la pandemia, comenzó con la construcción en su hogar. Luego, con el cierre de las actividades impuesto por el virus, le dio más tiempo para dedicarle.
Para poder concurrir al observatorio, es primordial que haya buen clima. Foto: gentileza.
En marzo de 2021, el observatorio estaba listo. Ahora, había que desarmarlo a cero para poder trasladarlo, lo que finalmente concretó a fines de abril, pero la segunda ola de Covid-19 hizo que la apertura se tuviera que posponer hasta junio del año pasado.
“Es un observatorio pequeño, humilde, pero la gente puede ver el cielo, contemplar estrellas, galaxias, ver la vía láctea e incluso, se puede fotografiar la luna con un celular y se van muy contentos con el recuerdo de la visita”, sostiene.
Daniel organiza las visitas en grupos reducidos, de no más de 10 personas, debido a que es lo que el observatorio permite. Todo comienza en el exterior, donde “a simple vista observamos el cielo y las estrellas, y ya se ve espectacular”, indica.
Cuando el público es turista, muchas veces pasa que hay quienes viven en grandes ciudades “y llegan acá y por primera vez, ven la vía láctea a simple vista. Hay gente que se emociona”, señala Daniel.
Sobre los días que se puede ir al observatorio, Daniel aclara que “dependemos fundamentalmente del clima, si está lindo, se puede recibir gente, pero el invierno fue muy duro, además se suma que el camino estaba intransitable”.
En Ñirihuau la contaminación lumínica es mucho menor que en Bariloche. Foto: gentileza.
Con respecto a esto, Daniel remarca que es vital que se priorice el mantenimiento del camino, ya que son varios los emprendimientos de turismo rural en la zona y también quienes viven permanentemente allí y el estado del camino, complica el salir o llegar al paraje.
Llegado el verano, el clima es más favorable para las observaciones astronómicas, sumado a que las temperaturas son más agradables y es más factible encontrar noches de cielo despejado. Las personas interesadas en conocer el lugar, pueden contactarse a través de la página web o en las redes sociales.
Además del público local, cada vez es mayor la llegada de turistas. “Hay todo un cambio a nivel cultural de la gente en lo que busca en sus vacaciones. Ahora, buscan actividades distintas, personalizadas y el cielo genera muchísimo interés”, expresa.
Así, el observatorio astronómico Astropatagonia, ubicado en Ñirihuau arriba, se posiciona como una de las opciones para vivir una experiencia distinta, ya sea para residentes o turistas, que quieran ver el cielo, aunque sea, un poquito más cerca. (ANB)