2022-07-18

Carta abierta

Preocupación por el estado de hacinamiento y violencia cotidiana en el Penal Nº3

“Gran parte de nuestra sociedad considera que la privación de la libertad debe ser humillante y dolorosa”, expresaron.

Las condiciones de hacinamiento extremo en la que viven los detenidos en el Penal Nº3 y la violencia cotidiana a la que está expuesto el personal del Servicio Penitenciario, son algunos de los puntos de reclamo que expresaron desde la Pastoral Bariloche en una carta abierta.

Desde el organismo apuntan a la gobernadora Arabela Carreras y a las  autoridades del Poder Judicial de Río Negro, sobre la responsabilidad que les compete acerca de la situación del establecimiento. “Estamos hablando de un edificio que fue construido hace cincuenta años como hogar de ancianos, sin espacios adecuados para el encierro de personas. Reforzar muros y colocar rejas fue lo único que se hizo para poder convertirlo en cárcel”, manifestaron.

En este sentido, aseguraron que existe un estado de “hacinamiento extremo”, ya que el lugar tiene capacidad para 94 internos, y hoy hay 158 entre procesados y condenados. “Muchos detenidos tienen que dormir sentados en el piso, o no salir al patio por semanas por la falta de lugar dada la sobrepoblación”, señalaron en la carta.

Y agregaron: “La situación de encierro que vive aquella persona que ha cometido un delito se debe cuidar para promover su dignidad, para que descubra el valor de una vida honesta y responsable, y darle la posibilidad de concretarla. Lamentablemente, gran parte de nuestra sociedad considera que la privación de la libertad debe ser humillante y dolorosa, más asociada a una venganza que a una reparación del daño cometido”.

También hablaron sobre la situación de los trabajadores del penal y remarcaron que “el personal del Servicio Penitenciario debe trabajar expuesto a la violencia cotidiana que los conflictos de un entorno y un tratamiento inhumano provocan”.

Así, apuntaron al Ejecutivo y al Poder Judicial: “Sin políticas claras y audaces, que no dependan de las encuestas ni del pésimo tratamiento que hacen algunos medios sobre la inseguridad social, es imposible que este sistema carcelario ayude a la recuperación de quienes cumplen una condena”.

Y mencionaron: “Nuestra posición no es ingenua; guardamos la experiencia de un sinnúmero de historias personales donde se logró la recuperación cuando el acompañamiento fue concreto, respetuoso y paciente, aún frente a conductas destructivas”.

“Como cristianos, cuando Jesús nos pregunta en el Evangelio si dimos de comer, de beber, o si vestimos la desnudez de nuestros hermanos más necesitados (Mateo 25), entendemos que clama por necesidades básicas impostergables.  Pero también nos consulta si visitamos a quienes están en la cárcel, porque no podemos abandonarlos bajo la excusa del castigo que merecen”, concluyeron. (ANB)

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