“Cuando el Covid entra, quedás como una moneda revoleada al aire que puede caer cara o cruz”
“Cuando el Covid entra, quedás como una moneda revoleada al aire que puede caer cara o cruz. La sensación de poder morir empieza a ser una realidad tanto sensorial como emocional; y en la lucha interior la racionalidad, el autocontrol y la auto observación son los elementos necesarios frente a la desesperación”. Así comienza una carta pública que el diputado nacional, Luis Di Giácomo, compartió en las redes sociales al estar hace un mes con coronavirus.
El rionegrino es médico psiquiatra y, según sus palabras, esta carrera profesional lo llevó “a manejar esas técnicas, pero también sé que para el común de la gente las palabras y los métodos son aislamiento, soledad y ausencia de contacto con sus seres más queridos”.
“Los equipos médicos se lo están replanteando y actúan positivamente. Hay momentos que son cruciales: cuando el frío invade los huesos, cuando una posición se torna insoportable pero no podes moverte, cuando sentís que perdés la dignidad. En ese momento, una mano que te tape o te acomode, alguien que diga una palabra con cariño se convierte en un refugio”, describió en otro párrafo.
Di Giácomo confirmó que en abril estaba en Buenos Aires y lo llamaron porque había entrado en el listado de vacunación, destinado a los menores de setenta años. Al regresar a Roca, el jueves 8, ya estaba infectado, aunque sin saberlo: “Me vacunaron, y el sábado 10 empecé con síntomas de cansancio y sueño, que atribuí en principio a una reacción propia de la vacuna”.
“El domingo los síntomas aumentaron y luego de un hisopado positivo, el lunes 12 el equipo médico decidió que lo mejor era internarme para poder aplicar medicación, realizar una tomografía y análisis de laboratorio, no solo por mi edad, sino también por tener patologías previas. Así estuve internado en la Clínica Roca hasta el viernes 16, en el que fui trasladado a mi casa para permanecer aislado en una habitación. En eso también mi esposa dio positivo, con síntomas leves”, continuó.
El diputado por Juntos Somos Río Negro, más adelante, contó que en unos estudios virales y bacteriales apareció una sobre infección bacteriana clínicamente evidente. “ El Covid hizo su trabajo invasor. El cuadro que parecía mejorar con el correr de los días, me encontró necesitando oxígeno que me suministraron primero con una bigotera, después con máscara común al 100% y con baja de saturación al menor movimiento, a lo que siguió una máscara con cámara de reserva para bolsear si lo necesitaba”, relató.
Sin necesidad de asistir a una terapia intensiva, Di Giácomo utiliza un casco Helmet, que funciona como una escafandra de buzo dentro de la cual la máquina inyecta una mezcla de gases, aire y oxígeno puro, con el que tuvo sesiones de cuatro horas dos veces por día: “Ya llevo siete días con esta escafandra y parece que empiezo a doblar la cuesta hacia la mejoría, no lo sé, pero creo que voy bien”.
“Considero que es de gran importancia considerar el hecho de que nos hemos acostumbrado a eliminar las molestias de manera pasiva, cuando nos duele algo tomamos una pastilla y listo, en el proceso no hay acción por parte de quien adolece”, prosiguió.
Y añadió: “A modo anecdótico quiero decir que los únicos varones en este cuento somos el kinesiólogo Fernando Ponce y yo, el resto es un equipo de mujeres auxiliares y profesionales que tienen ya más de un año de experiencia, sacrificio y aprendizaje donde “las dejaron solas” y llevan la tarea adelante arrolladoramente, con capacidad y amor”.
Finalmente, en su carta, Di Giácomo agradeció a sus seres queridos, compañeros, políticos y al cuerpo médico el acompañamiento, y concluyó: “Me atrevo a abordar esta nueva etapa de mi vida pensando en los próximos veinte años que tengo por delante, teniendo la suerte de poder hacer lo que me gusta y finalmente dedicarme a descansar llegada la senectud de los noventa”. (ANB)