Después de los incendios forestales: “La restauración con vegetación natural es carísima”
Ahora que se conoció la noticia de que el incendio en la zona de Cuesta del Ternero está controlado, comienza la larga y costosa tarea de reforestar. Según los especialistas, se trata de un trabajo de mucho análisis, planificación y de grandes aportes económicos.
“Lo primero que tenemos que hacer es estabilizar el suelo, que no se erosione, no se laven los nutrientes. Eso es algo muy importante que en general no se tiene en cuenta porque la gente quiere salir a plantar lo antes posible”, explicó Verónica Rusch, especialista en el manejo sustentable de los Recursos Forestales del INTA.
En este sentido, Rusch adelantó que la restauración, dentro de la ecología, es la actividad más cara que hay: “Es carísimo poder plantar sólo una hectárea con árboles y con vegetación natural. Entonces no podemos pensar que podemos ir y plantar 8 mil hectáreas así fácilmente”.
Desde el programa El INTA en la Patagonia, de Radio Nacional Bariloche, la ingeniera agrónoma destacó que “los bosques son los más sensibles para recuperar. Aquí se han quemado bosques de cipreses, coihues, lenga, cada uno de los cuales tiene su diferencia”.
Y agregó: “Nosotros tenemos que empezar a zonificar lo que quedó, más allá de lo que pudo haber sido antes. Si nosotros sabemos que en lo que era el bosque de cipreses, quedaron algunos pinos, podemos cerrar y darle un espacio en el tiempo para que el mismo bosque recupere sus componentes arbóreos”.
Por eso, Rusch detalló que “si quedaron pies femeninos de cipreses, con semillas que pueden recorrer varias distancias, más un poco de vegetación que haya quedado y sombra, se puede formar un nuevo árbol de manera natural”. Sin embargo, amplió que “el bosque de lenga es el más difícil de recuperar”.
“Entonces tiene que haber una coincidencia de producción de semilla, un verano fresco y húmedo, y otros factores para que se recupere. Y, obviamente, tienen que haber quedado árboles semilleros. Es importante, por eso, la cartografía, saber dónde plantar, dónde se va a tener mayor éxito. Hay que hacer un análisis con una planificación caso por caso”, señaló la referente del INTA.
Con este escenario, Rusch argumentó que antes de poner en juego todo ese esfuerzo económico y humano, “hay que combinar varios factores: qué había antes, qué quedó, qué es lo mejor que ese lugar nos puede dar. Ajustar la probabilidad de éxito con lo que yo más necesito de ese espacio”.
A lo cual añadió: “No podemos recuperar exactamente lo que teníamos, hay que priorizar. Es una ingeniería en la que hay que trabajar con los conocimientos biológicos, climáticos, sociales y culturales para hacer una especie de armado de rompecabezas”.
Con la experiencia de reforestación tras los incendios en Cholila (2015), Rusch remarcó: “Antes de salir a buscar fondos y empezar a restaurar hay que hacer un buen análisis y planificación. Es mucho más probable que alguien esté dispuesto a apoyar con dinero cuando las probabilidades de éxito sean grandes”.
“Es muy difícil conseguir semillas de calidad; y más, después, hacer la planta. Mínimamente, son 800 plantas por hectárea. Esos son volúmenes casi imposibles de hacer en la región”, finalizó la ingeniera considerando que, según el último parte del SPLIF Río Negro, la superficie total afectada es de 6.605 hectáreas. (ANB)