Las distintas caras de la crisis del transporte
La crisis que vive Bariloche con el transporte se agudiza cada vez más y los usuarios pagan las consecuencias de un servicio que carece de inversión y planificación a largo plazo lo que genera una sensación de malestar generalizado con el sector, aunque por otro lado, hay ejemplos de empresas que continuaron adelante en plena pandemia.
En el último capítulo del conflicto, el intento del intendente Gustavo Gennuso, de crear una tasa al combustible, generó numerosas posiciones en contra y mientras tanto, la empresa que explota el servicio en la ciudad, continúa aduciendo problemas para lograr cubrir los gastos que implican la prestación del transporte y el pago de salarios, sumado al mantenimiento de las unidades, a pesar de que este lunes comienza a regir un nuevo aumento del boleto.
La empresa local, Mi Bus, además recibe aportes del gobierno nacional para intentar solventar los gastos, pero la firma de todas maneras mes a mes, presenta dificultades para el pago de salarios lo que acarreó numerosos días de paro en la ciudad durante los últimos meses de pandemia. La última medida de fuerza de los trabajadores implicó 16 días en los que la ciudad no contó con el servicio, vital para cubrir las grandes distancias de Bariloche.
Sobre esto, las cámaras que integran la Federación de Empresas y Entidades de Bariloche y Zona Andina (FEEBA) emitieron un comunicado rechazando la creación de crear nuevos tributos que gravarán al combustible y a las grandes empresas.
Desde la federación que nuclea a las distintas cámaras empresariales destacaron que “no desconocemos la compleja situación económica municipal, porque el contexto de crisis generado por la pandemia del Covid19 nos afectó a todos, pero no podemos permitir que habiendo sufrido tanto la actividad privada, se pretendan ajustar los desequilibrios fiscales del municipio generando más impuestos en vez de resolverlos hacia adentro, como sí lo hizo el sector privado una vez finalizados las ayudas generadas por el Gobierno Nacional”.
Mientras tanto, la situación parece ser totalmente diferente para otras firmas del mismo sector, como por ejemplo, con lo sucedido días atrás cuando el ministro nacional de Transporte, Mario Meoni, encabezó la presentación de una nueva flota de 50 colectivos de KoKo que prestarán servicio en el Alto Valle, con una inversión millonaria por parte de la empresa Vía Bariloche.
Las unidades recientemente adquiridas son de última tecnología en seguridad y confort, ecológicos ya que poseen un bajo nivel de emisión de dióxido de carbono y totalmente inclusivos, con rampas automáticas de ascenso y descenso de pasajeros.
“Esta empresa ha mostrado que se puede construir un modelo sumamente eficiente, con tecnología, con orden y con una empresa familiar que está encima de cada uno de los temas y que está comprometida con su personal”, dijo Meoni el 15 de diciembre en Bariloche.
La aparente crisis que golpea al sector y que agudizó la pandemia, debido a que abruptamente la gran mayoría de las empresas funcionó solo para personal esencial, se hace eco en distintos puntos del país, especialmente en las grandes ciudades.
A pesar de esto, recientemente fue noticia un empresario del transporte bonaerense, Lucas Forastieri, que explota la línea 57 de Atlántida, que llegó a Punta del Este con un lujoso vehículo, único en Argentina, que fue comprado en Estados Unidos por más de 700 mil dólares. Este tipo de situaciones, despiertan luego el malestar cuando las firmas aducen falta de ingresos y quiebras financieras para no cumplir con los requisitos y exigencias que se acuerdan con los gobiernos municipales, provinciales o nacionales.
Las situaciones diversas contrastan entre sí, especialmente en un contexto de crisis económica donde pocos son los empresarios que deciden apostar por las inversiones. Las decisiones financieras afectan directamente a los usuarios del transporte y en Bariloche, parece no haber una solución cercana para el conflicto con la firma que desembarcó en la ciudad el 15 de febrero de 2017. (ANB)