Chaqueta amarilla: cuándo y cómo controlar su expansión
El invierno está llegando a su fin y con el inicio de la primavera y las temperaturas un poco más altas es probable comenzar a visibilizar las primeras Véspulas Germánica – o chaquetas amarillas, como son más conocidas - de la temporada.
Estos insectos, no sólo son molestos sino que son agresivos y afectan, especialmente, a personas alérgicas. Además no son originarias de nuestra región y no tienen depredadores naturales, por lo que, también, atentan contra el equilibrio natural de la zona.
La doctora en Biología, Maite Masciochi (INTA-CoNICET), explicó que “lo que ahora vemos son las primeras reinas de la avispa, las cuales hacen su aparición a finales del invierno y ya asomaron los primeros ejemplares en la precordillera andina. Son las reinas que ya se fecundaron en abril y mayo, y que habían entrado en proceso de hibernación”.
Masciochi prosiguió: “Salen y empiezan a alimentarse porque necesitan recuperar la energía que perdieron durante el invierno y buscar sitios para establecer la nueva colonia. No hay zánganos dando vueltas, sólo reinas; son grandotas y medias torpes”.
La representante del INTA ratificó que al ver una chaqueta amarilla reina, hay que matarla, ya que “lo que estamos tratando de controlar es la formación de nuevos nidos durante el verano”.
Y aclaró que, con mucho cuidado, “lo más eficiente es una palmeta, agarrar una zapatilla, un trapo y darle. Es posible que las veamos entrar a las casas. Otra manera puede ser encerrarlas en un frasco y meterlas en un freezer. Siempre con precaución porque tienen aguijón y pican. Pero no hay estrategia o cebo que podamos poner”.
Masciochi contó que otras trampas, como por ejemplo el vinagre, no son efectivas “porque no atraen a la reina y, además, se atrapan a otros insectos que no queremos agarrar”.
En cuanto a los nidos, la doctora expuso que “son subterráneos” y nuevos, “nunca vuelven al mismo lugar del año anterior, a diferencia de la avispa de papel”. “Una vez que el nido se establece, empiezan a crecer las primeras obreras y en el mes de marzo alcanza la mayoría de individuos en el nido; ahí es cuando se empieza a ver”, añadió.
“En el verano, cuando salen las obreras, también hay que matarlas porque son un riesgo para la salud, pero estaríamos matando obreras y no apuntando al centro del problema que es la reina y que está dentro del nido”, recalcó.
Cabe destacar que, por año, cada reina que forma un nido puede poner 3 mil obreras y dejar hasta 300 nuevas reinas. “Es exponencial el crecimiento de población”, resaltó Masciochi.
Por otro lado, el Grupo de Ecología de Poblaciones de Insectos (GEPI) del INTA señaló que lo peligroso de la picadura, es que el aguijón está conectado a la glándula de veneno. La chaqueta tiene un aguijón con el que puede picar reiteradas veces y no morir. Es uno de los venenos más potentes que existen en la naturaleza.
“Y como si esto fuera poco, también muerden, tienen mandíbulas muy poderosas por ser un insecto carroñero. La mordedura solo provoca una inflamación local”, precisaron los expertos.
“Es un insecto peligroso, si uno tiene tendencia alérgica. La primera picadura no siempre desencadena la reacción alérgica, pero una fracción de la población puede generar anafilaxis”, concluyeron. (ANB)