“Chulengo” Lamuniere, el recuerdo de un reconocido montañista barilochense
La partida de Gerardo “Chulengo” Lamuniere generó dolor entre todos los que lo conocieron y también en quienes escucharon hablar del reconocido montañista que dejó un legado de pasión y de una vida dedicada a lo que más amaba.
Todos lo conocían como “el Chule”. Nació el 1 de diciembre de 1953 en medio de una familia ligada al Club Andino. Desde siempre estuvo vinculado a las actividades de montaña. Este lunes falleció tras permanecer un poco más de 3 años postrado como consecuencia de las graves heridas sufridas en un accidente vehicular en las rutas de La Pampa.
Fue guía de montaña y durante muchos años estuvo a cargo del refugio Genera San Martín, en el lago Jakob. “Los primeros años de la incipiente Asociación Argentina de Guías de Montaña, en la década de 1980, lo tuvo como participante y uno de los socios fundadores”, recordaron desde el Club Andino.
“Jamás olvidaré verlo caminar a pies descalzos con todo y mochila...gran personaje, siempre optimista, de pocas palabras. Rústico y sencillo, con un aire un tanto místico, admirador respetuoso de la naturaleza, refugiero de alma, gran promotor del montañismo y por sobre todo, persona fiel a sus propios valores y creencias”, indicó Alejandro Vacci, en otra de las sentidas descripciones que se sucedieron a su despedida.
Desde el Parque Nacional Nahuel Huapi también lo recordaron como a un “n querido vecino de nuestra ciudad vinculado desde siempre a las actividades de montaña y con ello a esta institución”.
En un relato cargado de sentimientos, desde el Club Andino lo recordaron con las siguientes palabras: “Observarlo trabajar, como jurado de las ediciones de la mítica competencia de escalada local, que se denominaba “Rock Master Frey”, que se hacía cerca del refugio Frey en el cerro Catedral era todo un acontecimiento. Muchos jóvenes lo seguían y escuchaban, y se fue transformando en una especie de Gurú de la montaña. Es que eran esas épocas de la década de 1980 y 1990, donde todavía se iban abriendo rutas nuevas en las agujas del cerro Catedral y donde organizar expediciones para ir a los grandes cerros de nuestra Patagonia argentina era un trabajo grande y una total aventura.
Fue miembro de la Comisión de Auxilio del Club Andino Bariloche, instructor nacional de escalada en roca y hielo, participó de numerosas expediciones a la Patagonia, recordemos por ejemplo la Expedición CAB al hielo Patagónico sur, a la aguja Guillaumet y Mermoz, al Fitz Roy, la expedición CAB al cerro Mercedario por la pared sur, a las nacientes del río turbio, a la cordillera Huayhuash en Perú, entre otras, más una larga trayectoria docente en los cursos de escalada en roca y en hielo y en esquí de travesía, donde él era instructor.
Y así siguió, siempre ligado a las montañas. Su última gran apuesta fue cuando visitó y descubrió toda la zona del Río Turbio, que nace cerca de la frontera con Chile y desemboca en el Lago Puelo, y al alucinarse con las grandes paredes de granito y el entorno virgen y alejado, tuvo un sueño de construir picadas y refugios allí y, luego de años de trabajos arduos y con pocos recursos, ese sueño se está haciendo realidad. Es más, un refugio llevará como nombre Don Chule.
El legado que Chulengo Lamuniere nos ha dejado, era la premisa que él siempre decía: “no importa que recursos tengas, ni tu capacidad, si te atrae la montaña, no la dejes para mañana y visítala hoy. Si eres feliz en la montaña ¿Qué más falta? …nada”.
¡Vuela alto Chule, pero muy alto, hoy los cerros están felices de tenerte para siempre!”