2020-06-16

“Gracias a que nos endeudamos, pudimos volver”

Cómo fueron las difíciles gestiones que llevaron adelante los argentinos varados en Colombia para poder regresar al país y cómo sigue la vida de los quedaron allá sin poder retornar.

Por Cecilia Russo.

A casi tres meses de iniciada la cuarentena y el cierre de fronteras en la Argentina, aún hay miles de varados por el mundo que esperan regresar. Días atrás, cerca de 700 ciudadanos pudieron volver de Colombia en los vuelos de repatriación, pero muchos no pudieron gestionar la vuelta desde ese país y quedaron viviendo en condiciones extremas.

ANB pudo hablar con Marcela Blache, una acompañante terapéutica barilochense, quien quedó varada en Santa Marta en medio de un viaje que realizaba con una amiga por Sudamérica.

“En abril de 2019 arranqué un viaje de mochila a recorrer Sudamérica. Hice todo el norte argentino, Bolivia, Ecuador y, finalmente, Colombia donde llegué en octubre y hacía trabajos de voluntariado a cambio del alojamiento y la comida”, contó Marcela.

“Los seis meses de la Visa de turista se me terminaban el 18 de abril, pero se extendió más por el tema de la pandemia”, relató, y agregó que a partir de ese momento “no pudimos movernos, ni trasladarnos de ciudad en ciudad; no pudimos salir del hostal donde estábamos. Se nos acabó el dinero y todo se empezó a complicar”.

Como relata la mayoría de los argentinos que habían quedado varados en el exterior y requerieron ser repatriados, las gestiones de regreso son difíciles y dependen mucho de las relaciones diplomáticas entre los países. “El gobierno colombiano no nos daba respuestas, el argentino, tampoco. Pero después de un mes de insistir, sin plata, sin posibilidad de que nos manden, de escribir mails todos los días a la Embajada argentina, nos alcanzaron una tarjeta para comprar alimentos. Con eso nos mantuvimos durante mayo y los primeros días de junio”, narró Marcela.

A la espera de un vuelo que la retorne a su casa, mencionó que el costo del pasaje era de 600 Dólares y que el último viaje que se haría de Colombia hacia Argentina, sería el 8 de junio; sino, debían esperar hasta septiembre. “Nos agarró una locura porque la Embajada nos había dicho que nos cortaba la ayuda, y no sabíamos hasta cuándo íbamos a poder aguantar en ese hostal. Desesperación total. La familia se puso la 10 y empezaron a juntar dinero de dónde sea. Gracias a que nos endeudamos pude volver”, recordó la barilochense.

Y señaló que “si vos no tenés los 600 Dólares o una posibilidad de endeudarte, no podés comprar el pasaje para volver”.

En este sentido, Marcela explicó que armaron un grupo de argentinos varados en Colombia y como tal “decíamos que la repatriación es un derecho, no un negocio. No porque sea obligación del Estado pagarnos un vuelo de regreso a casa, pero sí que, de opciones, nos ayude con gestiones, con asistencia, con posibilidades”

En medio de este relato, y en representación de esos compatriotas, Marcela denunció el negocio que significa para algunos la repatriación: “Trasladarnos de Santa Marta al aeropuerto en Bogotá, en situación normal sale 30 Dólares; ahora nos cobraban 100. Un hombre, que organiza el grupo Argentinos Solidarios y gestiona los traslados con la Embajada, mantiene costos altísimos y deja fuera del transporte a otros argentinos por llevar gente de otros países que le pagan más. Se llama Javier Urroz y ha hecho de todo esto un negocio malintencionado”.

Finalmente, el 10 de junio, Marcela llegó a Bariloche luego de un viaje que duró 42 horas desde Ezeiza, debido a los protocolos que exige cada provincia y ciudad. Destacó que la atención en la Ciudad “es buenísima”: “me estaba esperando el equipo de salud, una enfermera, me explicaron con detalle todo. Me consiguieron antibióticos porque me dolía una muela, me llevaron al hotel, me vienen a ver con información de un dentista, me tienen controlada. Es impecable el servicio en Bariloche”.

Ahora, Marcela guarda aislamiento obligatorio hasta el 24 de junio y lleva controles permanentes sobre su estado de salud. Sin embargo, piensa en sus compañeros que aún quedan varados en Colombia: “ni el 10% recibió la ayuda alimentaria y con alojamiento, el Estado argentino asistió a muy pocas personas y sólo por un par de días. Muchos están en la calle, comiendo de donaciones. Armábamos vaquitas solidarias, íbamos repartiendo entre los que estaban pasándola peor. Hay muchos que, al no poder conseguir esos 600 Dólares están todavía allá, viviendo esas situaciones límites. La verdad es muy triste. El abandono total del Estado es fuerte”.

Y añadió: “Con el gobierno colombiano dicen que las relaciones diplomáticas no son las mejores, entonces se van tirando la pelota unos a otros, nadie se hace cargo. Ni la misma gente de Colombia estaba recibiendo ayuda de su Gobierno”. (ANB)

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