Declaran culpables a reconocido médico y partera en juicio por la muerte de un bebé
La sospechosa muerte de un bebé en julio de 1999 recién tuvo respuesta pocos días atrás, luego de que la Cámara Civil condenara a un reconocido médico y a una partera de Bariloche por mala praxis a pagar una indemnización que ascendió a los 850 mil pesos más intereses.
Todo ocurrió entre el 20 y el 21 de julio de 1999 en el Sanatorio del Sol, cuando un matrimonio acudió para dar a luz a su primer hijo, quien nació por cesárea luego de muchas dilaciones y sufrimiento de la madre para intentar que el procedimiento sea de forma natural.
La mujer fue atendida por el médico Carlos Garate, la partera Adriana Casas y el bebé posteriormente también recibió la atención de Adriana Rainieri.
Contra ellos tres, luego, iniciaron un litigio judicial por mala praxis, aunque la última médica mencionada resultó absuelta. ANB accedió a los documentos de la causa, en los que figuran todos los detalles de lo ocurrido.
Los abogados que representaron a los damnificados fueron Gerardo Viegener, Pablo Siguenza y Laura Clobaz.
S.O. (para preservar su identidad no se colocará su nombre y apellido), padre del bebé, relató ante la Justicia que en diciembre de 1998, “para alegría de ambos, mi señora quedó embarazada”.
El hombre explicó que “elegimos al médico que nos atendería durante todo el transcurso del embarazo, Carlos Garate, quien gozaba de nuestra entera confianza y a quien considerábamos un amigo”, señaló.
Según lo explicado en diciembre de 1999, cuando la familia decidió demandar a Garate, Casas y a Adriana Rainieri, “el embarazo fue absolutamente normal al igual que la evolución de nuestro hijo. A mi esposa se le realizaron todos los estudios de rutina y siempre salieron correctos”, aclaró el hombre.
S.O. contó que el 19 de julio de 1999, en hora vespertina, su pareja comenzó a tener contracciones, por lo que a las 21,30 arribaron al Sanatorio del Sol. “A los pocos minutos llegó el doctor Garate, nuestro médico, quien confirmó el trabajo de parto. Mi esposa quedó internada y a las 22 aproximadamente la partera, Adriana Casas, rompió la bolsa con una tijeras llamadas ‘ramas’. Posteriormente se realizó un monitoreo de los latidos del bebé, siendo primeramente normales y luego bajos”, sostuvo.
Siempre siguiendo el relato del hombre, entre las 22,30 y 23 procedieron a canalizar a su esposa, a fin de administrarle suero. Así permaneció toda la noche, recibiendo el contenido de unas 3 bolsas, según lo expuesto.
S.O. dijo que esa misma noche Garate atendió en el Sanatorio del Sol dos partos más, es decir, tres partos simultáneos.
Cerca de las 23, el médico les indicó que realicen determinados ejercicios para acelerar el parto. “A la 1 de la mañana, se determinó que la fase de dilatación era completa. Allí se observó que la cabeza del bebé era demasiado grande para salir. A las 2, luego de haber realizado varios tactos, Garate manifestó que no podía asir la cabeza del bebé. Se retiró luego de realizar un monitoreo del corazón del bebé, donde se constató que los latidos de su corazón eran débiles. A las 2,30 la partera Adriana Casas, dijo que habría que practicar una cesárea de ‘manera urgente’ y se retiró en busca de Garate”, contó. Finalmente, a las 4 la mujer ingresó a la sala de partos.
Relató que cerca de las 7 salió Garate de neonatología e indicó que “el bebé había sufrido problemas respiratorios y cardíacos, que habría que esperar la evolución en las próximas 24 horas, que si era favorable el bebé estaría fuera de todo peligro”. “Tristemente, luego descubrí que ello era absolutamente falso”, expuso el damnificado.
“Recién alrededor de las 22 reapareció Garate. Demoró más de 11 horas en volver a ver a mi esposa luego de lo sucedido. Durante todo ese tiempo, mi señora estuvo sin atención ginecológica alguna”, dijo.
“Finalmente, aquel oscuro 21 de Julio de 1999 a las 8,10, me comunicaron que nuestro hijo había fallecido”, sentenció S.O. en su exposición de los hechos. Según lo que manifestó, minutos después de recibir la trágica noticia, se comunicó el director del nosocomio por aquel entonces, Miguel González Robinson, para solicitar una autorización con el fin de realizar la autopsia al pequeño bebé y determinar las causas de la muerte.
Dicho examen arrojó como resultado que el bebé sufrió lesiones en el cráneo al permanecer durante demasiado tiempo en el canal de parto. “Otra prueba de que el bebé tuvo un grave sufrimiento fetal es que, según el informe de la autopsia, los riñones tenían corteza pálida con gran congestión medular, dato indicativo de un estado de shock”, se explica en la causa.
Siguiendo con el análisis de la autopsia, “en el sistema nervioso, a nivel de tálamo izquierdo y derecho se observó una lesión hemorrágica, redondeada, de 1 cm. de diámetro. Además el tronco encefálico presentaba petequiado hemorrágico focal a nivel mesencefalo y protuberancia”.
Para el padre del pequeño, “esto fue consecuencia directa de la falta de oxigenación del bebé durante horas”. En este sentido, añadió que “nuestro hijo agonizó lentamente dentro del vientre materno, sufriendo inhumanamente”. Por ello, tal como pudo confirmar ANB, al nacer no respiró porque su cerebro ya no respondía.
Luego de todo este proceso médico, la pareja debió continuar con su vida en el medio del dolor por haber perdido a su primer hijo tras un embarazo completamente normal. A mediados de diciembre de ese mismo año decidieron asesorarse legalmente y emprender el litigio que demoró largos años en tener una resolución.
En 2004, el juez Gaimaro Pozzi dictó el sobreseimiento a favor de los imputados Carlos Garate y Adriana Raineri aunque meses después, la Cámara Segunda en lo Criminal, declaró la nulidad de esa sentencia.
Las idas y vueltas de la Justicia hicieron que en 2005 la misma Cámara Criminal declarara la extinción de la acción penal respecto de los imputados Garate y Raineri y en consecuencia dictara su sobreseimiento.
“Habiendo perdido la posibilidad de obtener una sentencia condenatoria en sede penal, a pesar de los intentos que infructuosamente realizamos durante más de 7 años, decidimos ventilar la cuestión en el marco del Centro Judicial de Mediaciones, a fin de habilitar la instancia civil”, indicó el hombre.
Finalmente, el 28 de agosto la Cámara Civil, representada por los jueces Carlos Cuellar, Edgardo Camperi y Emilio Riat, resolvieron aceptar la apelación presentada por la defensa de Rainieri mientras que no hicieron lugar a los recursos de Garate, Casas y la aseguradora El Comercio e impuso una indemnización de 850.000 pesos más intereses.
"Existen fundamentos científicos para atribuir la causa del fallecimiento al SFA (sufrimiento fetal agudo) y, por carácter transitivo, para imputar al recurrente negligencia y/o imprudencia por no haber hecho los controles suficientes para detectarlo en tiempo propio, es decir cuando se desató la bradicardia, y de la forma debida, o sea adelantando la cesárea a ese mismo momento", señalaron los magistrados en su fallo.
"Técnicamente es cierto que hay otras causas de muerte prematura pero, insisto, se acreditó con la suficiencia esperable en estos desafortunados casos cómo el bebé murió por una patología diferente a la invocada por el apelante sin que, ad eventum, éste probara -como también sostuvo con alguna recurrencia- que la oportunidad de la cesárea era irrelevante porque la suerte del bebé ya estaba sellada antes de su mismo nacimiento", agregaron.
"Las pericias dicen lo que la Jueza dijo que dijeron y encima sus conclusiones pertinentes fueron corroboradas por la prueba sobreviniente precedentemente meritada, con lo cual la muy peligrosa imputación de que fueron tergiversadas de manera grosera (tomando parcialmente informes y retorciendo conclusiones) además de atentar contra la misma majestad de la Justicia es del todo gratuita por su intrínseco y significativo dogmatismo. Particularmente vimos cómo el dictamen del Dr. Ambroggio, si bien no concluye cuál fue la causa de muerte (si asfixia o malformaciones congénitas), proporcionó datos científicos relevantes para corroborar lo atinente a la manera de controlar la FCF como una circunstancia determinante del trabajo de parto; por lo demás la respuesta a las cuestiones aludidas por el apelante (que en el parto se produjera SFA, que esta fuera la causa de muerte, que los controles de la época pudiesen detectar alguna otra causa o riesgo que lo hicieran sospechar y que los resultados de los controles lo evidenciaran) fueron brindadas en las restantes pericias", indicaron.
Así, la familia del pequeño que -de acuerdo a la información a la que accedió este medio- nació muerto, logró cerrar casi 20 años de pelea en la Justicia para que se aclaren las circunstancias en las que el bebé perdió la vida. (ANB)