Grupo de remo Nahuel Rosa: una historia de superación
Por Claudia Olate
Deportista de toda la vida, no sabía que un día esto le serviría para superar una de las pruebas más difíciles. Gabriela Borraro se destacó siempre por su participación en distintos certámenes deportivos y durante décadas fue profesora de Educación Física hasta que un cáncer neuroendocrino la obligó a parar, pero solo fue para tomar más impulso.
En 2015 la patología la llevó a necesitar un trasplante hepático para lo que debió hacer un pedido especial ya que las normas del Incucai establecían como receptores de la donación exclusivamente a pacientes con cirrosis o hepatitis B.
Lejos de convertirse en una traba, para Gabriela fue el inicio de una nueva meta, de un nuevo desafío. Como buena deportista, sabía los beneficios del remo para las personas en recuperación de cáncer y otras patologías. Así emprendió este camino en el que hoy se cosechan grandes éxitos en grupo.
“Nahuel Rosa” se llama el grupo de remo en bote dragón que en marzo de 2018 se formó como una subcomisión del Club de Regatas y que hoy agrupa a 47 mujeres. El nombre lo heredó del imponente lago barilochense y del color que simboliza la lucha del cáncer de mama.
Gabriela recibió un trasplante hepático en 2015. "Me quedaban pocos meses de vida", manifiesta con agradecimiento. (Foto: Marcelo Martínez)
“Empezó para mujeres que le ganaron al cáncer, pero lo ampliamos a hombres, a familiares de personas en recuperación, a todo aquel que quiera participar y formar parte de este deporte”, dice con convicción mientras de fondo las olas del lago parecen acompañar la fuerza de sus palabras.
Después del exitoso trasplante, Gabriela dice que “no creí que iba a poder volver a competir”, pero el remo se cruzó en su vida y le demostró que le queda mucho para dar todavía. De a poco, el grupo Nahuel Rosa fue tomando forma contra los escollos que se le presentaron.
El bote dragón es un deporte en el que 10 personas reman a bordo de esta angosta embarcación con cabezas de dragones en sus extremos. Además llevan un timonel y un drummer.
En Bariloche, el grupo de mujeres comenzó a entrenarse para competir en esta disciplina sin contar con un bote dragón. “Practicamos la técnica, remamos en sillas, en el muelle o en un gomón que nos prestan”, explica Gabriela.
El grupo Nahuel Rosa entrena todos los sábados en el Club de Regatas. (Foto: Facebook Nahuel Rosa)
Está comprobado que el remo proporciona una especie de drenaje linfático natural, vital para las personas que luchan contra el cáncer y sufren linfidemas, pero además “ayuda en la rehabilitación en general, hasta las depresiones que se suelen padecer en la pelea contra la enfermedad”, resalta la deportista.
El camino de Nahuel Rosa es corto pero exitoso. Con poco tiempo de práctica, y sin contar con los elementos necesarios, Gabriela se contactó con una asociación chino-panameña que impulsa este deporte. “Se entusiasmaron con nuestra categoría de “supervivientes” del cáncer y nos invitaron a participar de la competencia en Panamá”, relata.
Nahuel Rosa está conformado por 47 mujeres. (Foto: Facebook Nahuel Rosa)
Así fue que un grupo de 13 mujeres viajó a participar de la competencia y resultó más que victorioso. “Muchas de las chicas era la primera vez que competían, la mayoría está atravesando su primera participación en algún deporte y es maravilloso ver cómo se superan día a día”, remarca.
Tiempo atrás, la gobernadora electa Arabela Carreras, se comprometió con la compra de dos botes para el grupo. “Van a llegar a mediados de mes, la verdad es que estamos con una ansiedad increíble, poder entrenar en los verdaderos botes dragones va a ser espectacular”, dice la mujer.
Las ganas de seguir y mejorar incentivaron a Gabriela y el resto de las mujeres a querer ir más allá: “La idea es convertirlo en un programa provincial para que llegue a distintas partes de Río Negro”, afirma con entusiasmo.
Es que poco a poco “las mujeres empezaron a ver de lo que eran capaces y se asombraron de ellas mismas”, resume.
Gabriela viajará a Inglaterra para participar del Mundial para deportistas trasplantados. (Foto: Marcelo Martínez)
En Argentina ya hay más de una docena de equipos de bote dragón, y Nahuel Rosa fue el 9 en conformarse. “Hace un año y medio empezamos y ya tenemos tres medallas, dos de las cuales son de oro”, dice con orgullo la mujer que supo pelear la batalla contra una grave patología.
“Hay que domar los propios dragones, los miedos, los tabúes en torno a la enfermedad”, remarca Gabriela y relacionó el deporte estrechamente con la sororidad, con el acompañamiento entre mujeres, con el apoyo mutuo en el que se basa el equipo. “Si una no rema, perjudica a la otra, entonces se esfuerza por su compañera”, ejemplifica.
Gabriela además, participará dentro de pocos días del Mundial para deportistas trasplantados que se realizará en New Castle, Inglaterra. Tiempo atrás, la contactaron desde la Asociación Deportistas Trasplantados de la República Argentina (ADETRA) y “me invitaron a participar del Latinoamericano que se desarrolló en Salta el año pasado”.
A mediados de agosto llegarán los ansiados botes dragones. Mientras tanto, las mujeres entrenan como pueden. (Foto: Facebook Nahuel Rosa)
Este año, espera repetir la experiencia de 2018 cuando ganó en squash y atletismo. Es la única barilochense que viajará junto al seleccionado nacional y reconoce que no es fácil cuando falta apoyo a los deportistas locales, pero nada parece impedirle concretar otra meta.
“Voy a homenajear a mi inquilina”, dice y se señala la zona donde se encuentra el hígado. Es que para Gabriela, el deporte es una manera de justificar que “estoy viva, y es gracias a alguien que donó sus órganos”. En este sentido remarca la importancia de la donación. “La muerte es algo natural, pero poder seguir dando vida es algo muy importante”, sostiene.
La mujer sostiene que el deporte es además de un beneficio para la salud, algo “simbólico”. Es que “te demuestra que se puede seguir, que hay que avanzar, que sos capaz de más de lo que pensabas”. Eso quizás, es lo que hace que las 47 mujeres de Nahuel Rosa se reúnan cada sábado a entrenar, sin importar si tienen los elementos para hacerlo o tienen que improvisar. “No se trata de competir para derribar a nadie, sino de una superación personal, de sorprenderte con tu fuerza, de sobreponerte a los miedos”, finaliza. (ANB)