2019-04-05

EL RECUERDO, MÁS VIVO QUE NUNCA

Los héroes de Malvinas, una placa y la memoria en un colegio

La biblioteca de la ESRN 44 lleva el nombre de un ex combatiente. La importancia de recordar, las muertes, el calvario, el olvido, el desprecio, una historia, qué saben los alumnos.

Por Nicolás Malpede

37 años después, la guerra de Malvinas sigue estando presente en nuestra sociedad, o al menos en parte de ella. Es que fueron 74 sangrientos e impunes días en los que murieron 649 argentinos. Luego, con el correr del tiempo, el estrés postraumático y otras causas suscitaron gran cantidad de suicidios y un interminable calvario para muchos.

El miércoles pasado no fue una jornada más en la Escuela Secundaria de Río Negro 44. En el marco de la conmemoración por el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas (2 de abril) reinauguraron una placa que le da el nombre a la biblioteca del colegio: Héctor Omar Gorosito, un ex combatiente fallecido en Malvinas.

Del emotivo acto participaron alumnos, docentes, directivos, ex combatientes y José Luis Campos, un amigo de la adolescencia de Gorosito.

La placa original fue colocada en 2014 a partir de la iniciativa de Daniel Fuentes y René Barriga, profesores de la escuela. Se encontraba en un pasillo y se fue despintando y estropeando en gran medida, por lo que esta semana los docentes decidieron poner una nueva, incluso más pintoresca, para seguir manteniendo vivo el nombre del ex combatiente y, por su puesto, de todos los caídos argentinos en aquella impune y cruel guerra, desarrollada desde el 2 de abril al 14 de junio de 1982.

“Hace muchos años, un ex combatiente, Guillermo Corbella, me sugirió el nombre de Gorosito. Después de interiorizarme sobre su historia no lo dudé y decidimos darle forma al proyecto del nombre de la biblioteca”, contó Fuentes, quien además es investigador, historiador y escritor.

“Esta placa es un homenaje a todos los muertos en Malvinas y a aquellos que regresaron y que cayeron en el olvido por muchísimo tiempo”, aclaró.  

En diálogo con ANB, Fuentes destacó que “es necesario mantener la memoria, porque la guerra representó un periodo de la historia en el que Argentina se enfrentó a un imperio”. “En nuestro país había un gobierno dictatorial que preparó ese enfrentamiento de manera pésima. Pegó un manotazo de ahogado”, subrayó.

Para el docente, el valor simbólico de esta placa es grande. “Ayuda a reflexionar con frecuencia sobre lo ocurrido. El anticolonialismo tiene que estar presente siempre, porque lo de Malvinas fue colonialismo explícito y está vinculado a lo que pasa hoy en día con la ocupación de tierras y lagos”, analizó.

“Lamentablemente los alumnos saben poco sobre la guerra. Estamos perdiendo la capacidad de dar contenido importante en las aulas. Esto se debe a dos razones: los problemas sociales y los emergentes que aparecen a diario y la burocracia existente en la Educación”, reflexionó.

El investigador aclaró que “la lectura de Malvinas es compleja”. “Hay que tener en cuenta que Gran Bretaña estaba pasando un ajuste feroz, se encontraba en crisis y ante este panorama decidió avanzar en el Atlántico Sur en busca de riquezas.  Estaba al acecho. Inició maniobras de provocación y Argentina cayó en la trampa. Es que ellos sabían que las Islas por una cuestión diplomática iban a ser argentinas”, sostuvo.

“Esa fue la primera guerra de la nueva era. Luego llegaron muchas más. Son enfrentamientos por los recursos, como lo ocurrido en Irak, Libia y Kuwait. Ahora se está viviendo algo similar en Venezuela”, añadió.

“Hoy los países poderosos instalan bases militares por todo el mundo. Buscan principalmente apoderarse de recursos, de extraer riquezas”, explicó.

“Los ex combatientes de Malvinas cuando volvieron de la guerra la pasaron muy mal. La sociedad les dio la espalda. Se los relacionaba con la dictadura y con el fracaso. No fueron reconocidos. Los responsabilizaban de la derrota”, evaluó. “Desde hace algunos años, vienen teniendo el reconocimiento que se merecen, tanto desde lo sentimental como desde lo económico”, enfatizó el investigador.

La historia de un héroe

Héctor Omar Gorosito nació el 3 de agosto de 1962 en Saladillo, provincia de Buenos Aires. Hijo de María Rosa Carullo y de Héctor Gorosito.

Cursó sus estudios primarios en la Escuela 28 de Quilmes y posteriormente el secundario en el Instituto Militar de la Aeronáutica. En 1979 ingresó a la Armada, donde estudió la carrera de Técnico Electricista y en pocos meses fue destinado al Crucero General Belgrano en los alistamientos posteriores al conflicto limítrofe con Chile por el canal de Beagle de 1978.

“Era un joven común, como cualquiera, con sus travesuras de la edad, pero que se caracterizaba por ser servicial. Nunca tuvo problemas como estudiante, era muy buen chico que se hacía querer por todos”, recordó oportunamente su madre.

El Crucero General Belgrano zarpó de la base militar de Bahía Blanca el 16 de abril de 1982 y fue hundido por el submarino nuclear inglés Conqueror el 2 de mayo de ese mismo año.

Al enterarse del hecho María Rosa y Héctor comenzaron la desesperada peregrinación por las oficinas y hospitales militares.

Una vez que empezaron a llegar los heridos y sobrevivientes del Crucero, les sorprendió el caos y la desorganización de la estructura militar, la falta de respuestas, las evasivas y hasta el desdén con el que trataban a los “civiles” en el hospital militar de Bahía Blanca: “fuimos pasillo por pasillo, preguntando foto en mano si habían visto a mi hijo salir en los botes salvavidas y muchos nos dijeron que lo habían visto salir de la nave. Posteriormente, con el pasar los días, unos oficiales tocaron el timbre de casa y nos anunciaron la mala noticia”, contó la mamá del ex combatiente.  

En 1989 María y Héctor (hoy fallecido) vinieron a Bariloche de vacaciones y se enamoraron de la ciudad.  Al poco tiempo decidieron instalarse en esta localidad lacustre. (ANB)

 

 

 

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