El calvario para una familia de inquilinos
Estefanía nunca pensó que irse a vivir a una nueva casa se iba a convertir en un verdadero martirio, para ella y su familia.
La nueva etapa llena de ilusiones y sueños rápidamente se transformó en una pesadilla de la cual no fue para nada fácil salir. “Fueron seis meses horribles. Lo que pasamos no se lo deseo a nadie”, afirmó Estefanía Boock, o “Fanny”, como le dice la mayoría.
“En octubre pasado me mudé a la casa (ubicada en Rolando al 1.600) con mi pareja y mis dos hijos, de 6 y 12 años. Arriba vivía mi hermana y también en el mismo terreno está la casa de Hugo, el hombre que nos alquiló”, relató la joven de 28 años, en diálogo con ANB.
Desde un comienzo la situación fue complicada, aseguró Estefanía, quien debe usar una mochila de oxígeno debido a la enfermedad que padece.
“Se obsesionó conmigo. Me sobreprotegía. Me traía comida. Cuando alguien entraba al terreno lo hacía callar de mala manera. ‘Tengo una persona enferma a la que estoy cuidando, así que cállense’, le decía a todos”, contó Boock, todavía asustada por todo lo vivido.
Luego de unos meses, ante esta serie de hechos, la hermana de Estefanía se fue de la casa que ocupaba. “No aguantó más y se fue”, dijo Estefanía.
“Esa sobreprotección, de un momento a otro, se transformó en un maltrato constante. Me agredía verbalmente, decía incoherencias. Nos dejó encerrados varias veces. Realmente la pasamos muy mal. Es un psicópata. Vive solo, con 25 gatos en muy mal estado y tiene una personalidad muy rara”, siguió relatando la joven.
“Nos espiaba todo el tiempo. Abría la puerta de la casa cuando estábamos adentro. Era un martirio, pero no nos podíamos ir porque no teníamos dónde ir”, señaló, y agregó que “cuando mi hermana se fue, dejó dos kayaks que este hombre no nos quería devolver”.
Boock sostuvo que Coria les exigió 2.000 pesos para entregarle los kayaks, dinero que finalmente le tuvo que dar.
La joven confió que una noche el hombre llegó “todo ensangrentado”. “Nunca supimos qué le había pasado. Dijo que se había peleado con una persona, pero mucho no le creímos”, remarcó.
La mujer confió que el lunes pasado la situación “se desbordó”. “Amenazó a mi pareja con romperle todos los huesos y no nos dejaba salir de la casa. Tuvimos que llamar a la Policía y sacar nuestras pertenencias con la custodia de los efectivos. Fue terrible”, sostuvo.
“Fueron seis meses de terror. Nosotros ya estamos a salvo, pero mi temor es que otras personas pasen por lo que pasamos. No quiero que eso suceda”, finalizó la mujer. (ANB)