Femicidio de barrio Belgrano: "Quiero pedir perdón por lo que hice"
María del Carmen de la Cruz fue encontrada tirada tras una puerta, boca abajo, ya sin vida. Los efectivos policiales que llegaron al domicilio ubicado sobre calle Campichuelo la madrugada del 7 de octubre de 2015, percibieron que tenía sangre en el rostro, aunque su cabello desordenado lo tapaba. Hernán Cortés, el dueño del lugar donde vivía la mujer, había llamado a la Policía minutos antes para declarar que tras una discusión, había matado a una amiga.
“Cuando llegamos, no terminábamos de creer que era cierto lo que decía el hombre, hasta que accedimos a la vivienda y la vimos tirada”, indicó al Tribunal este martes Mario Beroiza, el primer testigo en pasar a declarar al juicio contra Cortés. Según manifestó el efectivo policial, al acusado “se lo veía tranquilo, pero era como que necesitaba desahogarse”. Tal vez por eso, el hombre los recibió, les abrió la puerta de la vivienda y relató lo que había pasado.
“Nos dijo que había tenido una relación tipo amorosa con la mujer y que hubo una discusión y el la asfixió”, continuó el hombre que llegó junto a un compañero esa madrugada a la vivienda, luego de recibir un llamado a través del 911.
Foto: gentileza Prensa Poder Judicial.
María del Carmen tenía 47 años, trabajaba en la Afip y había llegado a Bariloche hacía poco tiempo, “en busca de una vida mejor”, según indicó el abogado de la querella, Ricardo Medrano. Al parecer, había mostrado desconfianza de los dueños de la casa que alquilaba. Vivían en el mismo terreno, a escasos metros, pero “quería mudarse”, sostuvo Romina García Blanco, una de sus amigas que también se presentó como testigo en la audiencia.
En una ocasión que relató su amiga, salieron a cenar juntas. Al retornar a la casa, María del Carmen le pidió si podía esperar afuera hasta que entrara, porque “le daba miedo el hombre que le alquilaba”. Tal fue el temor que tuvo, que incluso habría cambiado la cerradura, acorde recordó García Blanco e incluso llegó a decirle que “un día voy a terminar violada o tirada en algún lugar”.
La noche en que Cortés llamó a la Policía y encontraron el cuerpo de María del Carmen, “actuaba como una persona fría, hacía esfuerzos para llorar pero no lo logró”, explicó Raúl González, otro de los efectivos policiales que llegó esa noche a la vivienda.
“Ella dijo que él (por Hernán Cortés) la espiaba y me confió que si le pasaba algo, sospecháramos de él”, indicó otra de sus amistades más cercanas, Jimena Palopoli.
El defensor del imputado, Marcos Cicciarello, solicitó el testimonio de la psiquiatra forense, Verónica Martínez, pero el Tribunal, conformado por Marcelo Barrutia, Miguel Ángel Gaimaro Pozzi y Emilio Riat, rechazó el pedido por considerar que el informe escrito era “suficientemente claro”.
Foto: gentileza Prensa Poder Judicial.
En la evaluación constan algunos rasgos de la personalidad de Cortés. El hombre dijo que eran amigovios, “en vías de ser novios”, relación que nunca habría existido según el entorno de la víctima. Cortés admitió haberla “investigado”, y de sus averiguaciones habría determinado que la mujer “era promiscua, pensé que era fácil estar con ella”, le manifestó a la psiquiatra. Finalmente, admitió haber “perdido los estribos”, porque la noche anterior al trágico desenlace, María del Carmen habría estado con quien fuera su pareja en ese momento.
Gerardo Lavayel había conocido a la víctima meses atrás en un gimnasio y luego de una amistad, habrían comenzado una relación amorosa. La noche previa al asesinato, cenó con María del Carmen, y tipo 4 de la mañana se fue. La escena habría sido vigilada por Cortés y esto despertó su enojo.
Al mediodía siguiente, se dirigió al departamento de la mujer y la golpeó brutalmente, para luego asfixiarla con las manos hasta provocar su muerte. Según declaró en el primer momento, estuvo varias horas con el cuerpo en la vivienda e incluso pensó en simular un accidente, para lo que la sentó en una silla y la arrojó al suelo, pero luego desistió y a la madrugada llamó a la Policía.
El fiscal de Cámara, Martín Lozada, en la formulación de los alegatos, mostró fotografías de la escena del crimen. El cuerpo de María del Carmen estaba tirado, con sangre en el rostro, con el brazo aún enyesado por un accidente que había tenido previamente. En su espalda semidescubierta se veían moretones. En sus brazos igual. En sus uñas se encontraron rastros de ADN del imputado, lo que indica que habría intentado defenderse.
Foto: gentileza Prensa Poder Judicial.
“¿Pudo comportarse de otro modo?”, se preguntó el fiscal e inmediatamente se respondió que sí. Por eso, consideró que no caben dudas de que se trató de un homicidio donde Cortés tenía “franco dominio de la situación”. Lozada solicitó así, 14 años de prisión.
De similar posición se manifestó el abogado querellante, aunque fue un poco más allá y aseguró que el imputado tiene un “alto nivel de peligrosidad” y añadió que “le quitó la vida porque la consideró promiscua”. Medrano pidió que se lo condene a 18 años de prisión.
Por otra parte, el abogado defensor, volvió a remarcar su hipótesis de que no fueron respetados los derechos del hombre al momento en que la Policía llegó a la vivienda y escucharon su testimonio “sin avisarle que podía guardar silencio”. Además, apeló a la salud mental de Cortés y aseguró que “es un paciente psiquiátrico al que le es imposible distinguir la realidad de lo que imagina, y solicitó una condena por debajo del mínimo legal, aunque no especificó los años pedidos.
“Quiero pedir perdón por lo que hice”, se limitó a decir Cortés desde el banquillo de los acusados, cuando finalizaba la instancia judicial, mientras que anteriormente se había abstenido de declarar. El 27 de marzo al mediodía se conocerá la decisión del Tribunal. (ANB)