2016-11-20

Un viaje en el tiempo a través de la arqueología urbana

Este año comenzó la obra de refuncionalización de la calle Mitre, una promesa de modernización que no solo invitó a Bariloche a mirar al futuro, sino también hacia su pasado, donde comienza su historia.

La demolición y excavación en Mitre, la calle principal de la ciudad pusieron en alerta a arqueólogos e historiadores que vieron la oportunidad de rescatar los materiales arqueológicos que yacen debajo del asfalto para la reconstrucción de fragmentos de la historia de la ciudad. Esta iniciativa llevó a un grupo de científicos de las universidades de Río Negro (UNRN) y del Comahue (UNCo), Parques Nacionales (PN) y el Conicet, entre otras entidades, a solicitar al Concejo Municipal los permisos pertinentes para comenzar a trabajar en conjunto con la empresa Plan Obra.

La arqueóloga Solange Fernández Do Rio, quien se encuentra en el equipo de investigación en las excavaciones de Mitre, explicó la importancia del seguimiento de obras de estas características para la arqueología urbana. “Buscamos rescatar restos culturales sin interferir en el avance de la urbanización, por eso nuestro trabajo comienza cuando se presentan obras de este tipo”, explicó y mencionó la colaboración y buena predisposición de la empresa a cargo de la refuncionalización de la calle principal. Además destacó la importancia del trabajo interdisciplinario: “Necesitamos los objetos en su contexto y para eso necesitamos trabajar con historiadores, químicos, paleontólogos, entre otros".

Fernández Do Rio sostuvo que "en esta excavación, por ejemplo, se encontraron diversos frascos de medicamentos. A partir del trabajo interdisciplinario podemos inferir cuales eran las enfermedades de la época, su relación con los hábitos cotidianos, alimentación, etc”, concluyó. Hasta el momento los investigadores que trabajan ad honorem han encontrado diversos elementos que ayudan a la comprensión de la historia de Bariloche del siglo XX. Los hallazgos incluyen desde ruinas de canalización de arroyos que cruzaban el pequeño centro comercial de la aldea hasta objetos de cuidado personal extraídos de un pozo de basura.

Entre los objetos se identificó vajilla proveniente de Inglaterra y Bélgica. Este tipo de piezas llegaban a Bariloche tras el Cruce de Lagos, ruta destinada para el comercio internacional que pasaba por los puertos chilenos de Puerto Montt y Valdivia. Aquellos largos trayectos en barcos y otros donde la mercadería era arrastrada por mulas, ocasionaban indefectiblemente la ruptura de los objetos más frágiles. Las conjeturas preliminares arrojan que muchos de los fragmentos encontrados estaban rotos pero no erosionados por el uso cotidiano, sino que podría relacionarse a su ruta comercial.

En línea con los objetos descubiertos se pudieron recuperar restos de animales, ampollas de medicamentos y botellas de bebidas alcohólicas como vino, ginebra y cerveza. La mayoría de los frascos de vidrio cuentan con el relieve que indican el nombre de marca o fabrica, lo cual revela que pertenecieron al periodo anterior a los etiquetados de papel. Este dato en uno de los tantos que confirma que este pozo de basura funcionó en un periodo estimativo que comprende desde 1910 a 1938, año en el cual se comienza a construir el Centro Cívico.

El descubrimiento de este pozo de basura pone a la luz la importancia de la arqueología urbana para la comprensión histórica. Expresa los pequeños hábitos cotidianos de una población como los cuidados de la salud, enfermedades más frecuentes, tratamientos para las mismas, tipo de alimentación, gustos y modas. Pero también revelan los hechos socioeconómicos que la afectaban como su actividad comercial y desarrollo cultural.

Foto: gentileza Museo de la Patagonia

Este hallazgo viene a alistarse a los descubrimientos arqueológicos de 1999, cuando la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB) instalo la fibra óptica en Mitre, a las excavaciones que se iniciaron con la obra del Banco Patagonia en la ex casa Perez Arduser y a los hallazgos del 2014 en la reconstrucción de la Capilla Inmaculada, donde se encontraron objetos que pertenecían al Hospital Salesiano que funcionó en la iglesia antes de su traslado de 1970.

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