Hace un año que no puede ver a su hija por una sentencia judicial
Cuando María José cerró la puerta de la casa donde vivía con su pareja, nunca se imaginó que no volvería a ver a su hija adolescente. En ese momento, Valentina tenía 16 años y decidió quedarse viviendo con el hombre, aunque no era su padre. En ese momento comenzó un calvario que para la mujer, aún no tiene fin.
Estuvo en pareja siete años con “un hombre manipulador y violento”, según expresó en diálogo con ANB. Un día, decidió ponerle fin a la relación, pero él le advirtió que “si cruzaba el portón, me quedaba sin nada”, recordó María y añadió: “nunca pensé que se refería a sacarme a mi hija”.
Durante los años que duró la relación, Gustavo se acercó muchísimo a Valentina. “Vivían juntos, eran muy unidos”, remarcó, y poco a poco, esa misma unión la fue dejando fuera a ella. “Comenzaron a hacer cosas por su cuenta, en las que yo no estaba incluida”, sostuvo María José.
De esta manera, cuando decidió irse de la casa que compartían, intentó que Valentina se fuera con ella, pero no lo logró. “Ella decidió quedarse y yo pensé que iba a ser algo momentáneo”, expresó, pero ya hace un año y medio que no tiene relación con la adolescente. La última vez que la vio fue en octubre de 2015 en la escuela a la que concurre, pero el encuentro no terminó bien ya que su presencia en el lugar molestó mucho a la menor.
Allí comenzó una odisea para María José, que durante un año y medio fue prácticamente a diario a Tribunales, contrató abogados y trató por todos los medios de que su hija volviera con ella, pero no fue posible. El próximo jueves, Valentina cumple 18 años, y esto la desespera aún más. “Una vez que sea mayor de edad, ya no voy a tener nada para hacer”, dijo con desazón.
En el medio de la disputa, su expareja dijo no querer hacerse cargo de la adolescente debido a que María José había dicho que era un manipulador y una persona que ejercía violencia psicológica. En ese momento, Valentina tuvo la oportunidad de quedarse con su abuela materna, o con su padre biológico que vive en El Bolsón, pero al no aceptar estas posibilidades, terminó alojada en el Caina durante 74 días.
Mientras tanto, el hombre aceptó continuar pagando los gastos de la chica, que concurre a un colegio privado y además realiza varias actividades extracurriculares. Durante esos dos meses y medio, hubo una serie de reuniones e intentos de revinculación, pero María José manifestó que “nunca hubo una intención verdadera de que ella volviera conmigo”, y acusó de esto a la jueza de familia Marcela Trillini y al defensor de Menores, Manuel Cafferata.
En esos 74 días se realizaron diversas pericias psicológicas tanto a María José, como a su expareja y a la menor y la conclusión fue que “el deseo de Valentina de vivir con mi expareja era genuino, es decir que no era producto de la manipulación que el ejerció sobre ella”, explicó la madre de la menor.
Pasado el tiempo que permaneció en la institución para menores, la jueza dictó una polémica sentencia en la que le otorgaba la guarda de la menor a la expareja de María José durante seis meses. Supuestamente, en ese tiempo habría que realizar una terapia familiar para intentar recomponer la relación de la menor con sus padres biológicos.
“Trillini dijo que según el nuevo Código Civil y Comercial hay que tener en cuenta el deseo de los menores, pero todo tiene un límite”, consideró la mujer quien dijo sentir “una desesperación inmensa cuando me enteré que le daban la guarda a mi ex”.
María José apuntó contra los funcionarios judiciales que participaron del caso. “Cafferata incluso me llegó a cuestionar cómo yo iba a ser víctima de manipulación si era una mujer adulta. Como que no pudiera sufrir violencia por ser mayor de edad”, indicó con indignación.
En una reunión organizada el invierno de 2015, fue la última vez que tuvo contacto con su hija quien se mostró “totalmente indiferente” e incluso llegó a gritarle que “cuando tenga 18 años no la iba a ver nunca más”, recordó María José. En ese momento, María José se enteró que Valentina había presentado una denuncia en su contra por violencia familiar, lo que complicó aún más su situación. “A pesar de no tener pruebas, me consideraron una madre violenta”, dijo.
La sentencia dictada por Trillini establecía que durante seis meses, la expareja de María José tendría la guarda y que en ese tiempo se debía recomponer la relación entre madre e hija, pero pasado el período, extendieron el plazo y así continuaron hasta hoy.
La madre de la adolescente llegó a hablar con la defensora del Pueblo para denunciar ante la Magistratura la situación en la que se encontraba. “Ni la jueza ni el defensor de menores sabe lidiar con estos temas. Las víctimas terminamos siendo revictimizadas y nadie hace nada”, sentenció.
“El 3 de noviembre es su cumpleaños y yo no sé nada de ella. No voy a poder hacer más nada”, se lamentó María José y añadió que la situación fue “dilatada a propósito para esperar que cumpla años y ya sea todo decisión de ella”.
“La extraño cada día, sólo espero que sepa que la amo y la voy a estar esperando siempre” finalizó la madre de la menor. (ANB)