El Capitán Frío en la era del hielo
En su discurso de asunción nuestro Presidente Mauricio Macri sentenciaba el final de un ciclo manchado por el signo de la corrupción y la decadencia, de ahora en más la transparencia y el profesionalismo guiará los destinos de la Nación.
En unos de sus primeros actos de gobierno, designó a los respectivos Ministros del Poder Ejecutivo, en el caso del Ministerio de Energía y Minería nombró a Juan José Aranguren, quien dejó su cargo de presidente de Shell el pasado 30 de junio de 2015 luego de haberse desempeñado 37 años en la petrolera anglo holandesa. Además, a su equipo se sumaron el secretario de Recursos Hidrocarburíferos José Luis Sureda, quien desde 1999 se desempeñó como vicepresidente de Ventas de Gas Natural de Pan American Energy (PAE), como secretario de Planeamiento Estratégico asumió Daniel Redondo, ex presidente de la subsidiaria Esso Standard, para América latina y el Caribe. También se sumó Sebastián Kind como subsecretario de Energías Renovables, ex presidente de la firma ítalo-argentina Aires Renewables SA. A su vez, al frente de la Subsecretaría de Refinación y Comercialización está Pablo Popik, los últimos tres años estuvo en la petrolera Axion.
Como se pueda observar todos los cargos fueron ocupados en el Ministerio de Energía y Minería por CEOS o ejecutivos de altos rangos provenientes del sector privado vinculados por supuesto con el área de energía. En su afán de revertir drásticamente los subsidios que recibía la población y convencido que cuanto antes mejor, el Presidente de la Nación nombró a este grupo de trabajo al estilo TaskForce para que lleve adelante esa tarea patriótica, pero pasaron por alto una nimiedad: "La Ley de Ética Pública" que establece que deben pasar tres años desde que una persona trabaje en el sector privado y ocupe un cargo público donde regule a esa compañía.
Por supuesto que ni el Capitán Frio, ni su dream team cumplen con lo determinado por la Ley de Ética Pública, es por ello que fueron denunciados ante el juez Luis Rodríguez que hizo lugar al pedido presentado por un grupo de diputados nacionales.
Siempre preocupado por las finanzas públicas y el bien común, el ministro de Energía y Minería incrementó las tarifas de gas hasta un 2000%. Su apuro por lograr alcanzar la meta de excelencia en la prestación de los servicios públicos lo hizo olvidar de una menudencia formal que es la realización de la audiencia pública, por supuesto que esta tontería produce que el tarifazo sea considerado totalmente ilegal, además de ser absolutamente confiscatorio si consideramos su incidencia en el salario de los trabajadores.
Su alto compromiso social y patriótico lo llevó a comprar gas a Chile para evitar el desabastecimiento del vital elemento en los hogares argentinos. Por supuesto que es un dato menor que lo adquirió con un sobreprecio del 128% si se lo compara con los valores de Bolivia. También es una referencia superflua que la operación la realizó sin licitación pública o sea por compra directa y es totalmente poco significativo que se pagó al contado dicha transacción.
El bonus track de toda esta operación está vinculado al hecho de que el Ministro es accionista de Shell que por casualidad es el proveedor del gas que a través de la triangulación con Chile arribó a la Argentina.
Por la operación comercial mencionada en el párrafo anterior, varios diputados nacionales denunciaron penalmente al Capitán Frio por incompatibilidades de funcionario público. Estos mismos legisladores habían realizado una denuncia ante la Oficina Anticorrupción, pero ante la falta de respuesta decidieron radicarla en el Juzgado Federal 9, a cargo del juez Luis Rodríguez.
Para terminar con el periplo de nuestro Villano Favorito alias el Capitán Frio de apenas 6 meses de gestión se puede mencionar la compra por licitación de siete de ocho barcos de gasoil a Shell que engrosarán las utilidades de la multinacional que luego a través de la distribución de dividendos en efectivo o en acciones beneficiaran a su accionista más encumbrado que por supuesto es: ¡el Capitán Frio!
Para justificar todo este accionar político económico ceñido con lo irreal el ministro reconoció que hubo errores, esta actitud fue exaltada por el Gobierno Nacional como una ofrenda a la sabiduría y a la humildad del Capitán Frio. Sin lugar a dudas le habrá resultado muy difícil y penoso dejar de lado su Excel para darse cuenta que detrás de esa panilla de cálculo fría y helada, esta la gente de carne y hueso, las PYMES, los clubes de barrios, los comedores, las cooperativas, las empresas recuperadas, los hospitales, etc. que sufren las inclemencias del tiempo (muy a pesar del ministro Rogerio Frigerio) y no les alcanza el salario para pagar lo impagable.
Ojalá que de repente aparezcan, de un comic, los superhéroes Batman y Flash y nos salven de las desventuras del Capitán Frio, por ahora parece un sueño imposible de concretar, aunque en Argentina, como en la dimensión desconocida, todo es posible con el correr del tiempo, ¿quizás en el segundo semestre?.