2016-06-05

El pez por la boca muere

Partiendo de las declaraciones del ex titular del Banco Central contra el ascenso de la clase media durante el kirchnerismo el columnista desarrolla tres puntos vinculados a la economía argentina desde diciembre hasta la fecha.

Aseguró González Fraga "Venimos de 12 años en donde las cosas se hicieron mal. Se alentó el sobreconsumo, se atrasaron las tarifas y el tipo de cambio... Donde le hiciste creer a un empleado medio que su sueldo servía para comprar celulares, plasmas, autos, motos e irse al exterior"

Javier González Fraga fue presidente del Banco Central desde 1989 a 1990 (Gobierno del Dr. Alfonsín). En dicho período se produjo en la Argentina la hiperinflación más grande de nuestra historia (5.000%). Luego volvió a ser Presidente del Banco Central bajo la Presidencia del Dr. Menem y respaldó la famosa convertibilidad del 1 a 1 que nos hizo creer a los Argentinos que un dólar era igual a un peso, esa fantasía produjo el atraso cambiario más significativo que sufrimos en toda nuestra existencia.

a) Atraso en el Tipo de Cambio: En la actualidad los Argentinos y muy especialmente los Barilochenses comenzamos a padecer en carne propia un importantísimo atraso en el tipo de cambio. Apenas asumió el actual Gobierno Nacional dispuso una feroz devaluación del 60% (de $10,00 pasó a $16,00) lo que produjo automáticamente una violenta remarcación de precios. Si a eso le agregamos el brutal ajuste en las tarifas y la eliminación de las retenciones al campo que afectó el precio de los productos exportables (Carne, Cereales, etc.) estamos en presencia de un combo explosivo que generó a la fecha una inflación estimada del 33% (Evaluada para fin del año en más del 45%).

Por otro lado el ingreso irrestricto de fondos golondrinas dispuestos a rapiñar suculentas utilidades (utilizando la bicicleta financiera) por la excesiva tasa de interés que paga el Banco Central (Lebac 38%) produjo una baja muy pronunciada en el tipo de cambio que llegó a $14,00 (aumento de reservas transitorias que producen una apreciación del peso).

En conclusión la inflación (33%) se llevó puesta a la devaluación que al fecha representa un 40% (de 10,00 a $14,00), que se evidencia en el precio de una variedad de productos y servicios donde la Argentina es mucho más cara que nuestros vecinos países como ser: El pan y la leche, los combustibles (Naftas y Gas), los artículos textiles, los electrodomésticos, el turismo (Aéreos y paquetes de viajes), etc. etc. etc.

b) Atraso en el valor de las Tarifas: El tema de las tarifas sin lugar a dudas es lo más preocupante de todas las medidas económicas tomadas por este Gobierno. Con la inverosímil excusa de sincerar la economía produjo una inversa distribución de los ingresos desde los sectores medios hacia los poderosos y concentrados, esta transferencia de recursos que se produce compensando la quita de retenciones al campo por la eliminación de los subsidios a los servicios públicos representa unos usd 4.000 millones.

Otra explicación engañosa para justificar los rabiosos aumentos de tarifas fue la falta de inversión por tener las tarifas atrasadas, esto es totalmente falso ya que esos usd 4.000 millones que hoy debemos pagar los Argentinos de nuestros bolsillos que antes los abonaba el estado Nacional, sino se hicieron inversiones fue porque gran parte de ese dinero fue enviado al exterior a los paraísos fiscales para evadir impuestos (ver Panamá Papers y arrepentido del HSBC).

¿Qué culpa tiene el Pueblo Argentino si nuestro Ministro de Energía compra el gas a Chile (que lo triangula a través de la Shell) que no es productor con un 128% de sobreprecio en lugar de adquirirlo de Bolivia? ¿Por qué el consumidor de combustible Argentino debe pagar el barril de petróleo a usd 70,00 cuando el precio internacional es de usd 40,00?

c) Sobreconsumo: Cuando González Fraga menciona al sobreconsumo, se refiere inequívocamente a la expansión del gasto público a través de la emisión monetaria que produjo un déficit fiscal en el 2015 del 5,4% del PBI. Esta política económica fue llevada a cabo por el gobierno anterior con el objetivo de mantener las fuentes de empleo (6% de desempleo).

Según datos oficiales, en el primer cuatrimestre del año el déficit del sector público fue de $62.403 millones, apenas $1.764 millones menos que en igual período del 2015. Ese resultado fue producto de un aumento en los ingresos del 29 % y de un aumento en el gasto de un 24 %, lo que muestran los números y observan las consultoras, desde las monetaristas hasta la de Miguel Bein, es que no se produjo un ajuste fiscal. Lo que no significa que no haya ajuste en el cinturón de buena parte de la sociedad, provocado por un cambio violento de precios relativos, en el que ganaron las tarifas, la producción agropecuaria, los formadores de precios, los tenedores de activos dolarizados, los que aprovechan las altas tasas de interés, y donde, fundamentalmente, perdieron los asalariados. 

El pez por la boca muere, el Gobierno Nacional quiere supuestamente imponer un modelo económico social donde solo existan 2 clases sociales: La alta y la baja, eliminando los sectores medios, esta política clasista le permitirá al Estado achicar el consumo a través de la baja de salarios y de despidos, eliminando las PYMES, manteniendo una tasa de interés alta, reduciendo la obra pública, abriendo las importaciones, etc., todo con el único fin de reducir drásticamente la inflación y el déficit fiscal.

Esperemos que el gobierno tome conciencia y recapacite y se dé cuenta que el motor de la economía Argentina es la Clase Media, sin ella todo proceso tiende al fracaso.

Argentina no tiene un mercado interno importante producto de tener un 30% de su población bajo los niveles de pobreza. El Gobierno debería con políticas de Estado tratar de impulsar la movilidad social ascendente para que se incorporen cada vez más ciudadanos a los sectores medios y puedan "comprar más celulares, más plasmas, más autos, más motos e irse más al exterior".

 

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