2016-05-26

El Festival de Titiriteros Andariegos mantiene su magia intacta

Se bajó el telón de la edición número 16 que se desarrolló con la alegría y el arte de siempre. No te pierdas la galería de fotos.

“Lo hermoso es volver a ver a adultos con sus niños, que en algún momento de estos 16 años pasaron por alguna de las salas con su mirada inocente, y quieren vivir con sus hijos lo que ellos sintieron”. Las palabras pertenecen a Mónica Segovia, iniciadora, incitadora y el alma mater del Festival de Titiriteros Andariegos que finalizó el domingo pasado.

Hace 30 años Mónica decidió que su vida estaría signada por los títeres, y no solo se convirtió en su modo de vida y de ver al mundo, sino que fue su sustento y profesión.

Este año la ciudad, a través de sus representantes en el Concejo Municipal, le reconoció su trayectoria, y su apuesta a volver cada año con sus Titiriteros Andariegos, otorgándole el Premio al Mérito Artístico, Cultural y Social.

En esta edición número 16, la consigna del festival fue “el juego”. Más de 30 instituciones escolares, organizaciones sociales y entusiastas desfilaron sus creaciones gigantes en el multitudinario desfile, que hace de ceremonia de inicio del festival.

Como todos los años hubo una propuesta de taller que esta vez estuvo a cargo de la artista invitada Adriana Sobrero, enseñando cómo realizar sus Títeres Gigantes Cabezudos en telgopor, que luego fueron todo un atractivo en la comitiva de la marcha inaugural.

                       Mónica Segovia, la creadora del festival. 

Luego comenzó la maratón de funciones con elencos invitados desde España con A la Sombrita con su teatro de sombras “El Patito Feo” y “Un trocito de Luna”; de México con el grupo Guiñoleros con “La Carpa de Dos Colores”; de Colombia con el grupo El guiño del Guiñol con “El último árbol”; de Uruguay con Títeres Cachiporra con “Historias del Camino” y “Sopa dos Platos”; y los nacionales de las ciudades de Mar del Plata con Andén de Trapo con “Juan Panadero” y desde Rosario el grupo Sotavento con “Había una vez...una semillita”.

Muchas novedades hubo este año, no solo porque a los espacios ya tradicionales donde se desarrollan las presentaciones como el Hotel Nevada, la Escuela de Arte La Llave, y la Estación Araucanía, se sumó el Camping Musical con su bello entorno, sino que el reconocido artista Kike Mayer prestó su ingenio y creatividad para ilustrar esta 16° edición con un diseño especial que la tituló “Pueblo de títeres y titiriteros”, un hermoso acrílico sobre tela que acompañó todo el material ilustrativo del festival.

Uno de los atractivos fuera de las tablas fue la muestra “Afines”, mecanismos, muñecos, grabados, fotografías, pinturas, de la Compañía Nacional de Autómatas "La Musaranga" que estuvo expuesta en el Salón Municipal de Usos Múltiples (S.C.U.M.), en la cual gran cantidad de chicos y grandes se acercaron para disfrutar de las creaciones surgidas del descarte de otros, pero puestas en el lugar para la admiración y el juego compartido en la gran kermesse.

Antes del regreso a sus lugares de orígenes, las visitas de lejanas tierras que llegaron con su arte a estos pagos sureños coincidieron en el “cálido abrazo recibido por parte del público y de la organización”.


Destacaron la oportunidad de encontrarse con otros pares profesionales para compartir pasiones, problemáticas y experiencias. Al ser un arte que no se “estudia en universidades, ni institutos, todos somos autodidactas, nos nutrimos de nuestras investigaciones y además del encuentro entre nosotros”, manifestaron quienes cruzaron el charco más grande para llegar a Bariloche. Los de más al norte, pero del mismo continente reconocieron “que Latinoamérica es un solo país, con muchas semejanzas, y que Argentina tiene mucha presencia titiritera, y este festival es una alta muestra de ese desarrollo”.

Del país vecino del Uruguay calificaron, luego de haber participado por quinta vez en este evento, como “el más maduro y profesional con el que nos hemos encontrado, y muy integrado con la comunidad. Es un festival que se puede decir que es imprescindible hacerlo porque la gente lo exige, y es un evento que ya es parte de la gente de Bariloche”.

El Festival de Titiriteros Andariegos bajó nuevamente su telón hasta el año que viene. Sin dudas, volverá con toda la fuerza cuando las primeras hojas comiencen a teñirse de las tonalidades del otoño, y vuelva a invitar a que Bariloche sea parte de esta magia intacta del arte titiritero.

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