2016-05-08

ECONOMÍA

Como arrojarle nafta al fuego

El 1º de mayo los trabajadores Argentinos no solo festejaron su día sino que tuvieron que digerir el cuarto aumento en los valores de los combustibles desde que asumió el actual Gobierno Nacional.

El incremento en los valores representa el 31% acumulado, el mismo se produce según el Ministro de Energía y Minería (Juan José Aranguren) por la mega devaluación del 50% originada para salir del cepo cambiario. 

El impacto que tienen en la economía los precios de los combustibles es altísimo y aun más en el actual contexto recesivo. Su impacto económico es en cadena y retroalimenta la actual inflación, ya que por un lado afectará el costo de flete (un 40% más) que será absorbido por los productos transportados por camiones que representan más del 90% del movimiento de materiales y por otro lado el valor de los servicios públicos que sufrirán nuevos incrementos para compensar estos nuevos costos (Ej. Transporte público de pasajeros, Electricidad, Agua, etc.). La situación descripta se agravará si tenemos en cuenta lo extenso que es nuestro país, seguramente al costo original de cualquier producto se le deberá adicionar más de un 30% de valor flete.

La pregunta del millón es ¿Por qué si en el mundo el valor del barril de petróleo está en la baja(usd 41,00) en la Argentina continúa aumentando sin parar (usd 73,00)?

El precio del barril local de crudo está por encima del internacional, producto de un acuerdo entre las empresas con el visto bueno del Gobierno Nacional anterior que tiene por objetivo no frenar aún más la actividad petrolera en la Patagonia. Fue hecho en un momento en que el barril en el exterior estaba 110 dólares, así que cuando empezó a funcionar este sistema era a favor de la ciudadanía, pero ahora ya quedó absolutamente desfasado, ya no cumple la función que cumplía, ahora perjudica enormemente a todo el país, por ejemplo llenar el tanque de un auto (50 litros) con nafta súper cuesta ahora $ 850 , cuando a principio de año ese valor rondaba los $ 665 de esta forma en promedio se gastará $ 3.416 por mes (cargando el tanque una vez por semana).

Lo verdaderamente increíble surge cuando analizamos los valores de referencia en toda América y descubrimos que Argentina, después de Uruguay  es el país que tiene los combustibles más caros de la región, superando a Chile, Paraguay, Perú, etc., países que no son productores de petróleo como Argentina y aún así sus valores están por debajo de nuestros precios internos. A consecuencia de esto los automovilistas de Misiones, Formosa y, en menor medida de Corrientes, atraviesan la frontera para abastecerse de combustible en las estaciones de servicio de Paraguay o Brasil, donde el precio por litro es hasta casi 7 pesos más bajo que en esa zona de la Argentina. El ahorro promedio mensual podría llegar a  $ 1.400 para un vehículo chico, llenando el tanque (50 litros) una vez por semana.

Las quejas por el aumento se hicieron sentir por todo el espectro económico, el presidente de la Federación de Entidades del Combustible de la Provincia de Buenos Aires, Luis Malchiodi expresó  "No se justifica ahora, ni siquiera dentro de cinco meses", sostuvo el dirigente, y añadió que "parecería ser un regalo político más que una realidad".

El presidente de la Cámara de Expendedores, Pablo Bornoroni, aseguró que "en 25 años de estacionero, nunca vi un aumento tan grande, de casi del 31% en 4 meses". "Vemos caer paulatinamente la venta todos los días. Hemos disminuido las ventas en un 20% en 4 meses".

Confederaciones Rurales Argentinas expresó que el incremento de combustibles en 2016 ya representa para la actividad agropecuaria una transferencia de 16 mil millones de pesos, muy por arriba de las ventajas que le reportó la quita de retenciones a la exportación de granos

Ante estas quejas generalizadas el Ministro de Energía manifestó, "si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, dejará de consumir..." y sostuvo que el ajuste viene siendo “gradual” y les dejó la puerta abierta a próximos incrementos: “Tiene que ver con variaciones de precios que no dependen de lo que ocurre en Argentina”, remarcó. Es muy evidente que al ministro no le importa si existe una necesidad concreta que deba satisfacerse: a los taxistas y remiseros, Transportistas de mercaderías, servicio público de pasajeros, etc.

El gobierno sin lugar a dudas trata de combatir  a la inflación (la de abril la más alta de los últimos 14º años, 7%) subiendo los precios y a través de tarifazos para que se desplome definitivamente el consumo popular, lo que a su vez está provocando un incremento significativo en la tasa de desempleo. Haber generado una baja en el consumo de combustible en el orden del 20% nos está indicando por un lado que la clase media está dejando de usar su vehículo particular, y los de alquiler y por otro el cierre de empresas que ya no necesitan de fletes para trasladar sus productos.

La excusa esgrimida del aumento del combustible provocado por la devaluación es casi infantil, la mayoría del petróleo que se refina en la Argentina nace de nuestro propios pozos y los salarios de los trabajadores no están fijados a valores internacionales, por lo tanto es muy evidente que se busca beneficiar a empresas extranjeras o perjudicar al consumidor Argentino, porque si se quisiera que el impacto no fuese tan violento se podría bajar el costo del impuesto a los combustibles para palear el empobrecido  bolsillo de los Argentinos, como se hizo con la eliminación de las retenciones al campo . 

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