2016-04-24

La novela policial de Panamá Papers

En un auto estacionado a mitad de la cuadra de la calle Paraná frente al estudio jurídico  de Mossac Fonseca, resguardados por la penumbra de una noche donde la luna y las estrellas se escondieron de vergüenza, tres hombres esperaban en silencio. La helada de los primeros días de otoño se empezó a sentir, la oscuridad bañaba el interior del vehículo, no se podía divisar a corta distancia la figura temeraria de los pasajeros, ni sus armas que tenían empuñadas. Por las dudas y a modo de prevención cada uno tenía puesto un pasamontaña para ocultar sus rostros y de paso guarecerse del frio. 

Eran las 23 cuando de repente asoma por la esquina un patrullero policial que a una marcha muy lenta pasa por delante del Duna blanco, sus rostros se volvieron amorfos, el tiempo no pasa, parece que transita en cámara lenta, la respiración contenida hizo notar la falta de ventilación dentro del habitáculo. Pasado el instante de zozobra, la calma volvió y estiraron las piernas y los brazos a modo de relajación, cuando de repente vuelve el móvil policial con la sirena a full y con todas las luces parpadeando y se detiene de improviso frente al Duna, se bajan como un rayo estelar empuñando sus armas reglamentarias y gritando a viva vos "quietos", "nadie se mueva", "levanten las manos"

Una vez arribados a la delegación policial, uno de los supuestos delincuentes increpó al jefe de guardia solicitándole una explicación sobre los hechos, el oficial expuso los argumentos de la detención haciendo hincapié en el extenso prontuario que pesa sobre los tres detenidos, la portación de armas y la actitud sospechosa.   

Una vez que escuchó los testimonios con los cuales se había valido el jefe de guardia para detenerlos el supuesto malhechor dijo:  "Nosotros no realizamos ningún movimiento, ni tampoco efectuamos operación alguna" , "no es delito estar a la espera en forma inactiva" .

Una respuesta muy similar tuvieron los funcionarios públicos cuando se los acusó de tener empresas offshore en paraísos fiscales: "Las cuentas estaban inactivas, no hubo movimiento operativo, estábamos a la espera de que se concrete la oportunidad, etc."

Las sociedades offshore se crean fundamentalmente  para cometer evasión fiscal, fraude laboral, societario, concursal, conyugal, sucesorio, entre otros,  y funcionan precisamente para ocultar la verdadera titularidad de sus acciones, sus dividendos o remuneraciones percibidas en carácter de director o autoridad de las mismas, su objetivo final es evitar controles y debilitar a los Estados Nacionales.

De acuerdo con estimaciones de la red Tax Justice Network, en el mundo hay entre 21 y 32 billones de dólares ocultos (PBI de Estados Unidos), y se estima que la Argentina tiene fugados alrededor de 200.000 millones de dólares. Con dicha cifra no haría falta seguir endeudándose a tasas exorbitantes hipotecando el futuro del país (7,5%), no tendríamos los altos niveles de pobreza (32%), ni las tasas de inflación tan elevadas (40%), seguramente poseeríamos  7 veces las reservas del Banco Central que nos posibilitaría contar con un dólar 1 a 1 en lugar de 15 a 1

Según cálculos del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (Cefidar), del total de dinero fugado de países en desarrollo, sólo un 5 por ciento corresponde a sobornos a funcionarios públicos. El 31 por ciento proviene de actividades criminales (narcotráfico, venta de armas, etc.) y el 64 por ciento a maniobras destinadas, básicamente, a evadir o eludir el pago de impuestos, como por ejemplo la sub y sobrefacturación de operaciones de comercio exterior.

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, Naciones Unidas y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se unen en la lucha contra la evasión fiscal, aunque la decisión fue tomada anteriormente a la divulgación de los Panamá Papers, se puso en el foco el amplio uso que hacen organizaciones y personas físicas de fuerte poder económico de los paraísos fiscales para evadir impuestos.  

Lo peor que nos puede suceder como país es negar y ocultar el hecho de que estamos en presencia de actos que rosan lo ilegal o por lo menos no son éticos. El presidente de España, Mariano Rajoy reconoció esta situación y le pidió la renuncia a su ministro de Industria, Energía y Turismo José Manuel Soria sentenciando que  “nadie que haya operado en paraísos fiscales puede estar en el gobierno, en esto tenemos que ser muy rotundos”. Esperemos que en la Argentina por lo menos los funcionarios acusados de poseer empresas en paraísos fiscales no se sientan orgullosos de las mismas. Un poco de humildad y sinceramiento por ahora, con eso tan poco nos conformamos. 

 

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