2016-04-23

Todos contra todos

Juntos Somos Río Negro (JSRN) busca de consolidar su personería jurídica y dejar de ser un frente electoral. El PJ estrenó su nueva conducción provincial con restos del Frente para la Victoria. Y Cambiemos va a camino a una integración entre parte del radicalismo, parte de la Coalición Cívica y la estructura que va montando el Diputado Nacional Sergio Whisky. Magdalena Odarda, la Senadora Nacional por el ARI, todavía tiene margen para decidir qué hacer.

Este es más o menos el panorama político actual de nuestra provincia. A los argentinos nos gusta medir todo en función de las elecciones. Acabamos de terminar un año eterno en materia electoral, y ya estamos pensando en la que viene. El próximo paso son las de medio término el año que viene. Cambiemos necesita desarrollar un mapa político que pueda consolidarse al resto del país, sobre todo en la Patagonia. Esa es su primera misión.

Mientras el peronismo provincial se va rearmando ya sin Miguel A. Pichetto como integrante formal, JSRN encabezado por el gobernador Alberto Weretilneck genera más interrogantes debido a su buen vínculo con Cambiemos a nivel Nacional. En sí mismo, no es nada malo que se lleve bien. Es más, es positivo pero no otorga demasiada confianza todavía. Porque el propio gobernador comenzó siendo parte de una acuerdo entre el Frente Grande y el fallecido Carlos Soria en 2011. Luego se peleó a muerte con el sorismo, tuvo una relación ambivalente con el pichettismo, se sacó una foto con Sergio Massa previo a las elecciones 2015 y terminó apoyando la candidatura de Daniel Scioli para la presidencia. Todo en un mismo año, ¿interesante no?.

Quien no pierde las formas, ni el tiempo, es el intendente de General Roca, Martín Soria, que si bien se hace el distraído y recoge el guante tras su “me subieron al ring”, aprovecha cada oportunidad para marcar la cancha (aunque por momentos se olvide que es Martín, y no Carlos). Como siempre, no sólo tiene dardos teledirigidos hacia el Gobernador rionegrino, que ya es costumbre, sino también para su compañero Pichetto (¨no quiere escuchar lo que Cristina tiene para decirle” haciendo alusión a su faltazo en la reunión con senadores nacionales que convocó la ex Presidente de la Nación días atrás). A veces también se acuerda directamente del presidente Mauricio Macri. Pretende ser la renovación del peronismo provincial, pero su hermana y diputada nacional María Emilia Soria, continúa siendo parte del bloque del FpV en el Congreso Nacional que lidera Héctor Recalde. No se animó a dar el salto al grupo de legisladores encabezados por Diego Bossio a pesar que especuló con hacerlo.

En las últimas horas la provincia se vio amenazada por una serie de cortes organizados por ATE, cuyo líder sindical Rodolfo Aguiar, se encuentra enfrentado con Weretilneck a raíz de las quejas que tiene su gremio por la falta de un aumento salarial acorde a lo que pretenden. Lo paradójico de todo esto es que hasta no hace muy poco, el propio gobierno provincial lo ninguneaba directamente a Aguiar y ahora lo utiliza como “presa” para impregnar en su figura supuestos lazos con Soria, ubicándolos a ambos como sus enemigos políticos. Pero el albertismo debería hacer un mea culpa también por la bochornosa elección del Sindicato de la Fruta de Río Negro y Neuquén, que todavía no tiene un representante electo tras los comicios de marzo. Quien hasta hace poco era su secretario General (la nueva autoridad debería haber asumido el 14 de abril, y por ende la conducción se mantiene acéfala) es Rubén López, legislador de JSRN y casi defensor personal del propio Weretilneck en muchos temas de gestión. Tras denuncias por fraude el tema se judicializó, a tal punto que el resto de las listas pretenden que el Ministerio de Trabajo intervenga el sindicato si es necesario. Lo importante de resaltar es que no es cualquier gremio, es el gremio que representa a la clase trabajadora de la industria más importante, y más castigada, que tiene la provincia.

Sea como sea todos se atacan entre sí. Pero si hay una reflexión que nos dejó la cataratas de elecciones del año pasado, es que la gente está cansada de los “tiros”. Todos deberíamos entender que a pesar que la política es confrontación, argumentada idealmente, para poder desarrollar un estado a largo plazo se necesita de consensos, no de disensos. Y esto así no va a caminar. Porque sino vamos a terminar en un círculo vicioso donde cada tanto se pondrá en jaque los valores que sostienen a un sistema, generando una crisis para volver todo a foja cero. Todos debemos estar a la altura de las circunstancias, pero sobre todo de la realidad.

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