2016-01-18

A ocho meses de su inauguración, la planta de reciclaje sigue siendo una incógnita

En mayo, Cristina Fernández de Kirchner la inauguraba a través de una teleconferencia. Hoy, los recicladores continúan sin poder utilizar todas sus funciones.

Una fastuosa obra de 80 millones de pesos está parada, funcionando al 10 por ciento. La planta recicladora es el sueño que esperaron durante años los 68 trabajadores de la Asociación de Recicladores de Bariloche (ARB), pero a un ocho meses de inaugurarse, continúan sin poder utilizarla como quisieran.

“La basura es un problema histórico de Bariloche”, señaló a ANB el subsecretario de Medio Ambiente, Carlos Beros y agregó que no sólo se trata del vertedero sino también de todos los generadores de residuos. El funcionario aseguró además que se trata de un “problema cultural” de los vecinos.

 

En el lugar trabajan los integrantes de ARB desde hace diez años. Todo comenzó como una manera de subsistir, buscando alimentos o deshechos que les puedan servir, pero con el paso del tiempo se convirtió en su trabajo y en el modo de ganarse la vida. Hoy son 68 personas que se dividen en 3 turnos para lograr clasificar todo el material que será reciclado después.

Hace tiempo que los recicladores reclaman. Primero fue por una planta digna donde pudieran trabajar de manera segura, pero cuando el lugar estuvo, las condiciones no los acompañaron para que “aprovechemos las funciones”.  Desde hace meses, los reclamos se convirtieron en parte de su rutina laboral. La capacitación nunca fue la necesaria, hay elementos de la planta que están rotos, y no pueden producir el material suficiente para sobrevivir.

Por otro lado, nunca se logró una concientización total de la población sobre la importancia de clasificar los deshechos para facilitar el trabajo de los recicladores. “Los camiones llegan y tiran todo mezclado, así perdemos un montón de tiempo separando basura”, señaló Pichiñanco.

Desde que la planta se inauguró, los recicladores tuvieron menos producción. Esto se debe a que no llega la basura diferenciada, y los camiones no pueden arrojar todo en el interior del edificio. Además, “el tractor que lleva el material hacia adentro, está roto”, señaló la mujer.

A principios de 2015 los trabajadores producían alrededor de 180 toneladas mensuales de material reciclado, mientras que hoy no alcanzan a las 60. Esto repercutió directamente en el bolsillo de los integrantes de ARB que tuvieron que apelar a una ayuda del municipio para tener un ingreso económico.

El año pasado, la ex intendenta María Eugenia Martini les otorgó un subsidio de 83 mil pesos mensuales hasta que pudieron recuperar la cantidad de producción. Este mes es el último en el que recibirán ese susidio y aún desconocen cómo continuarán, aunque “ya pedimos un nuevo convenio”, manifestó Pichiñanco.  Por su parte, Beros dijo desconocer la situación actual en la que se encuentra la negociación.

Al ser consultado sobre cómo continuarán los trabajos en la planta, Beros manifestó que están en una “primera etapa de evaluación”, y a pesar de tener un presupuesto destinado para el tratamiento de los residuos, no aclaró de cuánto sería. El funcionario manifestó que, de todas maneras, “estamos mejor que antes, aunque hay mucho por hacer”.

Sobre esto también criticó a la gestión de Martini, ya que si bien “hizo un buen aporte con la planta, nosotros hubiéramos repartido el dinero de manera distinta” y calificó como una decisión “apresurada”, haber inaugurado la planta sin tenerla finalizada. También sostuvo que mantuvieron reuniones con las personas de ARB y que se convino “mejorar el vínculo entre la planta y los recicladores”. Sobre esto, agregó que los trabajadores  están “acostumbrados a otro tipo de trabajo, y siguen buscando los materiales en el manto”.

Pichiñanco por su parte criticó estas declaraciones y aseguró que “no vamos a buscar la basura afuera por gusto, sino porque no nos queda otra”. La referente consideró que de no hacerlo de esta manera, no podrían producir ni las 60 toneladas que actualmente obtienen por mes.

Beros adelantó que por el momento en lo que más están haciendo hincapié es en una campaña de concientización. Esperan poder lanzarla a partir de febrero, con el firme objetivo de que los vecinos adopten finalmente la costumbre de separar los residuos en origen. Luego de esto, quedará optimizar los recursos existentes para que los propios vecinos vean que su esfuerzo “vale de algo”, añadió.

Mientras tanto, los recicladores continúan esperando una solución. “Dejar de ir al manto y trabajar sólo en la planta es nuestro sueño. A nadie le gusta trabajar en la intemperie con frío, con calor y con la basura alrededor nuestro”, finalizó. (ANB)

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