Sólo dos policías custodian la zona del boliche Le Lac
Le Lac no solo es el único boliche de la ciudad que recibe a jóvenes residentes, sino también, un lugar polémico para los vecinos de la zona. Las peleas a la salida del local nocturno se volvieron una constante y son padecidas por la gente que vive en el Bariloche Center, edificio bajo el cual funciona la discoteca. La Policía no da abasto para proteger la zona, y son dos los efectivos que recorren la zona tres noches a la semana, días en que abre el boliche.
“Es una zona liberada”, manifestaron los vecinos y comerciantes del ex Cantedril, tal como fue conocida durante años la edificación. Las quejas se repiten: ruidos molestos, peleas, destrozos y disturbios protagonizados por los jóvenes que muchas veces salen ebrios del lugar.
Le Lac está ubicado sobre calle Pagano, a escasos metros de la Comisaría Segunda y de la Regional III, lo que contribuye al malestar de los vecinos que se quejan de la “inacción de la Policía, estando al lado del lugar”.
Pero no todo es “responsabilidad de la institución”, expresó a ANB una alta fuente policial. Es que los efectivos policiales afectados a las guardias de noche son pocos, porque el trabajo continúa en el resto de la ciudad a diario.
Según explicaron a ANB, hay zonas nocturnas que los uniformados se encargan de resguardar. Una de ellas es la parada de colectivos de Moreno, donde suelen haber 6 u 8 efectivos que se ocupan de recorrer las calles y de subirse a las unidades de transporte urbano de pasajeros, donde también suelen desatarse conflictos.
Otro de los lugares destinados para los uniformados es Morales y Moreno, en la estación de servicio, área en la que suelen reunirse los jóvenes que hacen la llamada “previa”, antes de ingresar a los boliches.
Por último, la zona de San Martín y Pagano es custodiada por dos policías que realizan rondas de seguridad. Pero esto no suele ser suficiente, ya que las peleas afuera del boliche Le Lac, son casi una rutina.
En el último tiempo, los vecinos que viven en el Bariloche Center o en la zona aledaña, comenzaron a incrementar los reclamos por los ruidos molestos, los disturbios y los problemas que se generan, sobre todo, entre jóvenes alcoholizados.
Al plantearle este problema a los efectivos policiales, la respuesta redunda en que los agentes no alcanzan para resguardar la seguridad de una ciudad como Bariloche.
Desde las unidades policiales también apuntaron a una “responsabilidad general entre el municipio, la fuerza de seguridad, las empresas privadas y la ciudadanía”, y se quejaron porque siempre “el chivo expiatorio termina siendo la Policía”.
Según afirmaron desde la Comisaría céntrica, el local nocturno no tiene seguridad policial, y únicamente cuenta con porteros y patovicas de una empresa tercerizada de seguridad. Hace no mucho tiempo atrás, dos efectivos policiales se apostaban en la puerta al momento de apertura y registraban carteras, bolsos y camperas de las personas que ingresaban al boliche. De esta manera, se cercioraban de que no ingresaran armas de ningún tipo. Actualmente, el personal privado con el que cuenta la empresa no tiene permitido realizar tareas de este tipo.
Sobre esto, desde la institución aseguraron que si la empresa quisiera contratar policías adicionales para cubrir el ingreso de los jóvenes al local, primero “habría que ver si hay oficiales disponibles”, ya que a pesar de los agentes extras que llegan cada temporada a la ciudad, el número no es suficiente.
Al igual que los vecinos que días atrás dialogaron con este medio, los mandos policiales también consideran que el hecho de que Le Lac sea el único boliche abierto para los residentes, constituye un problema, ya que se terminan concentrando grandes cantidades de personas en un lugar relativamente chico.
Cada miércoles, viernes y sábado por la noche, las largas filas de jóvenes que quieren ingresar a Le Lac, copan la Pagano. Los problemas se suscitan a la madrugada, alrededor de las 6 ó 7, cuando los chicos salen y se terminan enfrentando en las calles. Uno de los últimos conflictos sucedió hace menos de dos semanas, cuando los propios patovicas se trenzaron con chicos que estaban en el boliche, mientras otros oficiaban de espectadores y algunos filmaban con sus celulares. Las imágenes tuvieron amplia repercusión en los medios locales y pusieron nuevamente en jaque el tema de la seguridad a la salida de los locales. “La Policía no hace nada”, es la queja más frecuente que se oye entre los vecinos de la zona. (ANB)