2015-09-11

Gladys es no vidente y se recibió de abogada

Nació con cataratas congénitas y con el paso de los años, fue perdiendo la visión. Desde chica pensó en ser abogada y esta semana defendió su tesis final de la carrera. En el camino, superó frustraciones, angustias y varios abandonos, pero logró sobrepon

Gladys Hernández tiene 41 años y esta semana dio el paso final en la carrera de abogacía. Fue su sueño que tenía desde chica y esta semana, lo hizo realidad.

Nació con discapacidad visual, aunque tuvo visión durante los primeros años de su vida. “Podía leer las letras del pizarrón, pero de apoco fui quedando ciega”, relató.

Hoy tiene “visión luz”, es decir que distingue lo claro de lo oscuro. Es mamá de Sofía, quien asiste a la Escuela Especial 6 por un retraso madurativo, y también al colegio Don Bosco.

Al concluir sus estudios secundarios en el CEM 7, se inscribió en la Universidad Fasta, a fines de la década del 90. Su objetivo le demandó 15 años, pero lo logró. “Fueron años difíciles. Abandoné varias veces, pero estuve rodeada de gente que me dio el impulso para retomar”, contó.

También se recibió de Técnica en Braille, una carrera que le permite enseñar a personas no videntes ese sistema de lectura. De eso vive hoy, dando clases particulares en su vivienda del barrio El Frutillar. Pero esa orientación, no era su objetivo final. “Quería ser abogada, y me esforcé para lograrlo, remarcó.

En 2006, terminó de cursar las materias obligatorias de la carrera, pero al no poder rendir los exámenes finales, perdió la vigencia de las mismas y por ende, las cursadas. Tuvo que volver a empezar.

Cuando aún transcurría el cursado, fue víctima de un robo. Inescrupulosos ingresaron a su casa y le llevaron de todo, hasta apuntes en braille. No fue una sola vez, sino tres. En una de ellas también le sustrajeron una calculadora especial para personas no videntes, la misma que utilizó en el secundario para poder, aunque gracias a los medios de comunicación, los ladrones se la devolvieron. “La dejaron envuelta, en el patio de mi casa” recuerda. 

Gladys sabe que alcanzar su meta puede ser un mensaje alentador para quienes deben afrontar dificultades y piensan que no es posible cumplir los sueños.  Gladys asegura que “si yo pude lograrlo, el que se lo propone, puede hacerlo. Sólo hace falta mucho esfuerzo, voluntad y sacrificio, porque esas tres cosas van de la mano”.

“Tuve la fortuna de rodearme de la gente ideal, que me dio el impulso necesario para seguir, para levantarme ante cada caída” dice. “Hoy cumplo mi sueño con la ayuda de esa gente y con la ayuda de Dios”, piensa.  Es que por eso son sueños, y no utopías.

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