Esquí escolar: diversión y aprendizaje
Esquí Escolar es un programa educativo que se desarrolla desde 1999 de manera articulada entre los gobiernos nacional, provincial y municipal, con el fin de que los niños de 4º y 5º grado de las escuelas de Bariloche conozcan el entorno natural en el que viven.
Actualmente participan más de 40 colegios y este año 1462 jovencitos ascendieron al cerro Catedral.
Las tareas son desarrolladas en conjunto por la Fundación Desafío, y de manera totalmente gratuita enseñan a los niños cómo usar el equipo de esquí, y las principales técnicas de este deporte. El grupo de trabajo consta de 30 instructores y 11 referentes del programa.
Además, CAPSA, empresa consecionaria de los medios de elevación de la montaña, colabora año a año con la entrega de los pases totalmente gratuitos.
Ayelén Núñez es quien coordina las actividades y en diálogo con ANB comentó que cada vez implementan más disciplinas. “El año pasado inauguramos el programa de Remo Escolar y también practicamos Montaña Escolar”, manifestó.
“El objetivo principal de todos los programas es acercar a los niños, que muchas veces no tienen las posibilidades económicas de hacerlo con sus familias, al entorno natural en el que vivimos, y que ése sea su espacio áulico”, sostuvo.
Hace años pusieron en práctica también el Esquí Escolar Adaptado para nenes con alguna discapacidad motriz. “En 2015 participaron 6 niños con dificultades para caminar que esquiaron en sillas adaptadas”, explicó la coordinadora, orgullosa.
El programa, aseguró, consta de “tres patas fundamentales que son el disfrute, la seguridad y el aprendizaje”. Muchos de los nenes que participan de la iniciativa “atraviesan realidades muy complejas y a veces los propios docentes nos advierten sobre conductas agresivas, pero cuando llegan al cerro, la realidad es otra y ellos son otros”, expresó.
A principio del año académico los docentes son capacitados “porque para ellos puede ser extraño salir del aula y que la educación se dé en otro espacio”, comentó la líder del programa. Además, añadió que “al aire libre se dan otras dinámicas de valores y respeto y los niños pueden imaginar que hay otras formas de aprender, mucho más cercana a las realidades que vivimos”. (ANB)