2015-01-12

Bariloche recordó el genocidio armenio

En la ciudad se realizó el primero de los actos con los que la comunidad armenia del país y la región recordarán los 100 años del genocidio cometido por el Imperio Turco-Otomano.

La comunidad Armenia del mundo conmemorará durante todo el 2015 el 100 Aniversario de Genocidio sufrido por su pueblo, a manos del Imperio Turco-Otomano. Si bien el día puntual de recuerdo es el 24 de abril próximo, en Bariloche se concretó el primer acto de una serie que se realizarán durante todo el año en el país y la región.

Durante los últimos días además se llevo a cabo en la ciudad una importante donación de libros escolares, una campaña de donación de sangre para el Hospital Zonal, y un campamento en el Lago Moreno con más de 200 jóvenes scouts de orígenes armenios.

Estuvieron presentes en el acto realizado este lunes en el Centro Cívico, la Intendenta de Bariloche, María Eugenia Martini; el presidente del Concejo Deliberante, Ramón Chiocconi; el concejal Alfredo Martín; el delegado en Río Negro del INADI, Julio Acavallo; el referente de la comunidad Armenia local, Rubén Kodjaian; miembros de la comisión regional y del Consejo Regional Scout Sudamericano de la Unión General Armenia de Cultura Física, presidida por Armando Torkomian; el representante del Consejo Nacional Armenio de Sudamerica, Ariel Quaglia; entre otros miembros de la comunidad.

Al finalizar el acto formal, los presentes recibieron una pequeña maceta y semillas de la clásica flor "No me olvides" elegida como símbolo para el centésimo aniversario del genocidio armenio.

Durante el acto, Gustavo Katchadourian, miembro de la Comisión Regional del Club Armenio Homenetmen, recordó que el 11 de enero de 2007, Argentina sancionó una ley que reconoce el Genocidio Armenio, a la cual la provincia de Río Negro adhirió y, que determina que cada 24 de abril, se conmemorará el "Día de la acción por la tolerancia y el respeto entre los pueblos".

“Durante un siglo, descendientes de armenios se abocaron a que la comunidad mundial condene esta atrocidad. Argentina ha sufrido en carne propia crímenes contra la impunidad. 'No hubo muertos', dicen los negacionistas turcos. Lo mismo sostenía el dictador Jorge Rafael Videla cuando decía: 'ni vivos, ni muertos: desaparecidos'. Turquía insiste con esta verdad tergiversada pero debe asumir su responsabilidad y reparar el daño al pueblo armenio”, manifestó Katchadourian.

En tanto, Accavallo recordó la sentencia del juez Rosansky al represor Etchecolatz en el año 2006: “Este juez planteó que no estábamos ante una mera sucesión de delitos sino ante algo mayor: un genocidio. Y esto no debía interpretarse como un menosprecio de las diferencias importantes entre lo sucedido en Argentina y los exterminios que tuvieron como víctimas al pueblo armenio, el de millones de víctimas del nazismo o la matanza de Ruanda. Son fenómenos que aun con diferencias contextuales y en tiempos y espacios distintos registran una similitud que debe ser reconocida”.

Martini, por su parte, señaló que "nuestra tierra ha sido también víctima del genocidios, de los intentos por suprimir las ideas, las identidades, las vidas simplemente por pensar distinto o tener otro color de piel u otra cultura. Y por eso, compartimos el dolor, el deseo de justicia y verdad histórica del pueblo armenio".

El genocidio armenio, también llamado holocausto, fue la deportación forzosa y exterminio de un número indeterminado de civiles armenios, calculado aproximadamente entre un millón y medio y dos millones de personas, por el gobierno de los Jóvenes Turcos en el Imperio otomano, desde 1915 hasta 1923.

Se caracterizó por su brutalidad en las masacres y la utilización de marchas forzadas con las deportaciones en condiciones extremas, que generalmente llevaba a la muerte a muchos de los deportados. Otros grupos étnicos también fueron masacrados por el Imperio otomano durante este período, entre ellos los asirios, los griegos pónticos y los serbios. Algunos autores consideran que estos actos son parte de la misma política de exterminio.

La fecha del comienzo del genocidio se conmemora el 24 de abril de 1915, el día en que las autoridades otomanas detuvieron a 235 miembros de la comunidad de armenios en Estambul; en los días siguientes, la cifra de detenidos ascendió a 600. Posteriormente, una orden del gobierno central estipuló la deportación de toda la población armenia, sin posibilidad de cargar los medios para la subsistencia, y su marcha forzada por cientos de kilómetros, atravesando zonas desérticas, en las que la mayor parte de los deportados pereció víctima del hambre, la sed y las privaciones, a la vez que los sobrevivientes eran robados y violados por los gendarmes que debían protegerlos.

Aunque la República de Turquía, sucesora del Imperio otomano, no niega que las masacres de civiles armenios ocurrieron, no admite que se trató de un genocidio, arguyendo que las muertes no fueron el resultado de un plan de exterminio masivo, sistemático y premeditado dispuesto por el Estado otomano, sino que se debieron a las luchas interétnicas, las enfermedades y el hambre durante el confuso periodo de la Primera Guerra Mundial. A pesar de esta tesis, casi todos los estudiosos —incluso algunos turcos— opinan que los hechos encajan en la definición actual de genocidio.

Se lo considera por lo general el primer genocidio moderno; de hecho, es el segundo caso más estudiado de genocidio, después del Holocausto.

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