2015-01-09

Edgardo Lanfré presenta su segundo libro "Emociones encontradas"

El humorista costumbrista, músico y escritor barilochense presentará su “nuevo hijo”, lo calificó. La cita es este domingo en el Hotel Edelweiss. Las dos ediciones de su primer libro ya están agotadas.

Edgardo Lanfré lanza su segundo libro de humor local, "Emociones encontradas". El artista presentará su “segundo hijo” –describió en diálogo con ANB- este domingo 11 de enero a las 20,30 horas en los salones del Hotel Edelweiss.

Hará narraciones humorísticas, contará anécdotas locales, y firmará ejemplares de "Emociones encontradas", en el marco de un diálogo directo con el público presente.

A partir del lunes 12 de enero, el nuevo libro de Lanfré podrá adquirirse en las principales librerías de la ciudad.

En diálogo con ANB, el humorista costumbrista, relató que acostumbra a escribir “todo lo que me cuentan y me pasa”, lo que derivó en los dos libros que editó. “En lugar de usar el micrófono, escribo. Y los vecinos me siguen teniendo paciencia”, bromeó.

Contó que es tan localista que cuando viaja para trabajar, “vuelvo con la cola entre las patas. Porque lo que me gusta realmente es juntarme con amigos, charlar en una esquina, y ver la montaña y el lago. Contar las cosas que me pasan”, con humor, describió.

Y “la gente que sabe de letras, me dice que contar estas historias de Bariloche, es un patrimonio histórico desde otro lugar”, señaló.

Entre risas compartidas con el cronista de ANB, Lanfré contó una anécdota que comparte con otros barilochenses de la época que siempre la recuerdan. “Cuando vino el Golpe de Estado del '76, lo primero que se intervino fue Radio Nacional. Una vez llamó a la radio el Jefe del Ejército, y al identificarse del otro lado de la línea, una voz le dijo 'soy Manuel Belgrano Moreno'. 'Ahh, ¿y está solo?', preguntó el Jefe del Ejército. 'No, estoy con San Martín', le respondieron. A los pocos minutos la radio estaba rodeada de patrulleros y agentes.

Eran nombres reales del operador y otro trabajador. Ambos tuvieron que mostrarle a los milicos la planilla de personal para que lo constataran”, contó Lanfré.

Prólogo de “Emociones encontradas”, por Graciela Sola

Este libro convence de que el escritor es un observador sensible y comprometido con las cosas pequeñas y profundas del hacer de todos los días. Su lectura deja en nuestro espíritu, una infinita sensación de dulzura por los personajes que pueblan sus relatos y, una alegre visión de la vida.

La aventura que el lector emprende al leer estas páginas lo hará sorprenderse con la forma descriptiva y el colorido de la narración. La melancolía los hará vivir una complicidad con un Bariloche que ya no es, o una esquina que ya no existe o con unos niños con mirada de viejos.

Sin falsos sentimentalismos el autor observa a sus personajes con ojos comprensivos y crea en sus relatos un universo absolutamente equilibrado, en donde puede ir desde el pasado nostálgico y rescatar su propia infancia, hasta situarnos en un presente inmediato y contarnos el amor entre un pescador y una muchacha con mirada de mar, o retratarnos al loquito del pueblo que en su sabiduría borrosa planea un porvenir a través de los hijos.

La llaneza literaria, el rescate de un lenguaje popular, la construcción de metáforas desde la ternura y la ingenuidad: ¨anda en el aire un milagro de vida, tan bello de verlo, pájaro y hombre, uno del suelo el otro del cielo, unidos los dos en este instante, que parece eterno¨.

El humor conjurando la angustia hacen que el estilo del autor sea un laberinto en apariencia sencillo, pero del que sólo se sale descubriendo que la palabra utilizada nos remite en espejo, a vivencias compartidas a través de una sonrisa nostálgica o un recuerdo hasta hoy olvidado.

El pacto de ficción que toda obra literaria exige y, que termina cuando se cierra el libro, en este caso no sucederá así, porque Edgardo Lanfré hace que sus lectores descubran que en el entramado textual de sus cuentos y poesías se cuela la vida con su maravillosa realidad. (ANB)

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